El reencuentro con la Virgen Malvinera: «Nos encomendamos a ella porque vimos la hora muy cerca»

Luján fue sede de la Primera Peregrinación Nacional de Veteranos de Malvinas, una jornada histórica que reunió a excombatientes de todo el país.

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En una cálida mañana, bajo un sol que lucía candente en el cielo, la Avenida Nuestra Señora de Luján comenzó a pintarse, de a poquito, de celeste y blanco. La ciudad se transformó en el escenario de un acontecimiento inédito para la memoria colectiva del país: la Primera Peregrinación Nacional de Veteranos de Guerra de Malvinas a la Basílica.

La jornada del domingo reunió a héroes llegados desde distintos rincones del país: excombatientes de Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Santiago del Estero y la austral Tierra del Fuego, específicamente desde la ciudad de Río Grande, Capital Nacional de la Vigilia. Todos llegaron con la convicción de reafirmar el compromiso con la causa Malvinas y rendir homenaje a quienes defendieron nuestra soberanía en el Atlántico Sur.

El compañerismo y la camaradería fue el gran protagonista del día. Cientos de veteranos se volvieron a ver después de mucho tiempo, en una jornada que además fue muy emotiva, al recordar también a los compañeros que quedaron de guardia en las islas.

Organizado de manera conjunta por el Municipio de Luján, la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires, la Confederación de Combatientes de Malvinas, el Centro de Veteranos de Guerra de Luján, la Asociación de Veteranos de Guerra de Luján y el Santuario Nacional, el evento comenzó pasadas las 10:00 en el Complejo Monumental Malvinas Argentinas. Tras el emotivo izamiento del pabellón en la rotonda de Ana de Matos, la columna marchó acompañada de familias, vecinas y vecinos hacia la Plaza Belgrano, donde se realizó el acto principal.

El presidente del Centro de Veteranos de Malvinas de Luján, Enrique Álvarez, remarcó el orgullo de haber concretado el encuentro: «Luján es un pueblo muy Malvinero y nosotros, que además somos vecinos de esta ciudad, estamos muy orgullosos de eso. Cada vez que los veteranos convocamos, toda la ciudad nos acompaña. Los que volvimos le tenemos que agradecer mucho a la Virgen. En Malvinas le rezábamos mucho. En esas cartas que nos mandaban de acá, siempre había una estampita de la Virgen adentro. Eso nos dio mucha fuerza y nos dio la pauta de que no estábamos solos. Por eso, yo le agradezco a la Virgen por estar vivo».

Esa devoción fue compartida por Oscar Vázquez, tripulante del Crucero ARA General Belgrano, quien viajó desde Ituzaingó para reencontrarse con la santa madre. «Terminada la guerra, mis viejos me trajeron a Luján, yo me arrodillé y caminé de rodillas hasta el altar. La Virgen, durante la guerra, fue nuestro sostén, nos aferramos mucho a la fe», recordó con emoción.

Por su parte, Juan Squilachi, veterano del Batallón Logístico N°10 llegado desde San Miguel, resumió el sentir de mucho de sus compañeros: «La Virgen de Luján fue todo para nosotros. Era imposible faltar hoy acá. Fue nuestra protectora y le estamos muy agradecidos. Todos tenemos un amigo, un camarada que quedó allá, por eso también venimos a recordarlos y a homenajearlos».

El reencuentro con la Madre: la historia de la Virgen Malvinera

La peregrinación de este domingo marcó el reencuentro de los excombatientes con la imagen que los acompañó en las islas. Es casi imposible hablar del vínculo entre la fe y la soberanía sin repasar la historia de la «Virgen Malvinera», la figura de Nuestra Señora de Luján que llegó a Malvinas a pocos días del desembarco del 2 de abril de 1982 para acompañar a las tropas durante el conflicto bélico.

Durante la guerra, la imagen permaneció en la iglesia de Puerto Argentino y se convirtió en el principal refugio espiritual de los combatientes. En medio del frío y los bombardeos, los soldados acudían a ella para buscar su protección. En los pozos de zorro y en las trincheras, esa fe sostuvo la moral de la tropa y los devolvía, de a ratos, a su hogar.

Finalizado el conflicto, la figura no regresó al continente con los soldados argentinos. Fue retenida por las fuerzas británicas, embarcada y trasladada al Reino Unido. Lejos de su tierra, la Virgen permaneció a lo largo de 37 años en la catedral militar de San Miguel y San Jorge, ubicada en la ciudad de Aldershot, sede del obispado castrense británico.

El camino de retorno comenzó varias décadas después, cuando veteranos y laicos argentinos rastrearon su paradero e iniciaron las gestiones formales para su recuperación. Finalmente, en el año 2019 y con la intermediación directa del Papa Francisco, la imagen original fue devuelta a la Argentina durante una ceremonia celebrada en el Vaticano, donde los representantes británicos recibieron a cambio una réplica.

Las veteranas que también sirvieron a la Patria

La historia de la gesta de Malvinas también se escribió con el coraje de las mujeres, un capítulo que durante años peleó contra el olvido y que hoy ocupa el lugar que merece. María Liliana Colino es una de las 13 mujeres que sirvió como enfermera militar durante el conflicto. Con el orgullo intacto y la memoria a flor de piel, llegó hasta Luján vistiendo una remera con la silueta de las Islas en el pecho y una cruz que también llevaba grabada nuestra tierra.

Como oficial de la Fuerza Aérea Argentina, su rol fue fundamental y se desarrolló bajo situaciones de extremo peligro. A bordo de los aviones Hércules C-130, Colino integró los escuadrones de sanidad encargados de realizar las evacuaciones aeromédicas. Su tarea consistía en cargar a los heridos para trasladarlos a salvo hasta Comodoro Rivadavia. Fue la única mujer argentina que logró pisar el suelo isleño durante el desarrollo de la guerra.

Caminando hacia el santuario y rodeada del afecto de sus compañeros, Liliana recordó cómo la fe sostuvo tanto a la tripulación como a la tropa herida en medio de aquellos rescates. En ese sentido, rememoró una anécdota que marca el cobijo espiritual en pleno combate: «En uno de los vuelos yo llevé a la Virgen de Itatí, que habían pedido los soldados correntinos, y para mí siempre la virgen fue fundamental para nosotros. Nos encomendamos mucho a ella, porque vimos la hora muy cerca».

Seguir reclamando por la soberanía

El reclamo por el presente y el futuro del país también se hizo escuchar. Ramón Jesús de León, presidente de la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina, también aprovechó el momento para hablarle a la dirigencia: «Hoy venimos a agradecerle a la Virgen y a pedirle que consigamos la unidad de todos los veteranos de Guerra de Malvinas, la unidad de todo el pueblo argentino, para poder seguir reclamando la soberanía de las tierras usurpadas y pedirle la bendición de la Virgen para nuestros dirigentes, que iluminen esas mentes y que conduzcan al país hacia un buen destino, que gobiernen para su pueblo, que hoy tanto lo está necesitando».

El pedido de unidad y el llamado a la dirigencia nacional encontraron un marco analítico en la historia local, recordando que la resistencia contra el colonialismo británico en suelo lujanense antecede por más de un siglo a la gesta de 1982. En ese sentido, el acto frente al cabildo también fue un recordatorio del papel determinante que tuvo la ciudad en los orígenes de nuestra identidad y de la lucha por la soberanía.

En esa línea, el intendente de Luján, Leonardo Boto preguntó «¿Por qué estamos hoy acá? Porque acá nació la Patria en 1806, en la primera invasión inglesa. Delante de estas arcadas, los piratas ingleses se robaban el tesoro virreinal y el pueblo dijo, ‘no nos vamos a bancar a estos invasores’. Y de acá salieron los primeros 300 gauchos a recuperar la ciudad de Buenos Aires. Esos gauchos iban con dos cintitas para identificarse, de 38 centímetros, la medida de la Virgen, una celeste y otra blanca, que representaban el manto de la Virgen. Por eso es un honor recibirlos a ustedes, 220 años después de ese hecho, a peregrinar a la Virgen, a este lugar que nos reúne, acá somos comunidad, somos Patria y nos tenemos que reconocer».

Reforzando este concepto, Juan Rattenbach, joven militante de la causa Malvinas, habló del sueño del fin del colonialismo: «Estamos en un tiempo de cambio histórico. En el año 2022, cantábamos por los héroes de Malvinas que jamás olvidaremos y salimos campeones del mundo. El 15 de julio de este año, una bandera que rezaba ‘Las Malvinas son Argentinas’. Y hoy, todos los seres humanos del mundo saben de la existencia de dos islas, que están ocupadas por ingleses, pero que son argentinas. Y los ingleses, de tanto cantar autodeterminación, hoy tenemos a los galeses, los irlandeses y los escoceses, que se quieren independizar. Y Dios quiera mediante, seamos testigos del Reino Desunido de Gran Bretaña».

Para las delegaciones de todo el país reunidas en Luján, la peregrinación reafirmó un mandato colectivo: la causa Malvinas exige mantener viva la memoria y sostener sin descanso, en todas las instancias, el reclamo innegociable por la soberanía sobre las islas y los espacios marítimos del Atlántico Sur.

Leo Blasco
Leo Blasco
Periodista. Licenciado en Comunicación Audiovisual.

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