La Universidad Nacional de Luján (UNLu) fue sede de una nueva edición del Encuentro Regional del Programa Jóvenes y Memoria, que reunió, el martes 17 de julio, a más de 300 estudiantes de Luján y de localidades cercanas para participar de talleres y actividades centradas en los Derechos Humanos, la memoria colectiva y la participación ciudadana. El acto de apertura se desarrolló en el Auditorio «Dardo Dorronzoro», con la presencia de autoridades universitarias, representantes del Municipio de Luján y de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), además de docentes y estudiantes.
Juan Franco Ingiullo, director de Políticas Socioeducativas del Municipio de Luján y coordinador local del programa, expresó «la alegría de encontrarnos en la UNLu» y convocó a las y los jóvenes a «debatir para protagonizar el futuro y transformar la realidad».
En representación de la CPM, el subdirector del Programa, Emiliano Civale, destacó el acompañamiento de la universidad y del municipio a una iniciativa que este año cumple 25 años de trayectoria. Además, invitó a los participantes a «pensar temas que no son fáciles» y sostuvo que «en esta ronda de discusión se da la posibilidad de cambiar esta democracia». «Detrás de cada derecho hay un montón de luchas que debemos celebrar y rescatar para alcanzar nuevas conquistas», afirmó.
En nombre de la Comisión Institucional para la Preservación de la Memoria de la UNLu, la docente Laura Gabucci recordó que la universidad fue cerrada durante la última dictadura cívico-militar y explicó que el auditorio lleva el nombre de Dardo Dorronzoro, uno de los desaparecidos de Luján. «La UNLu se esfuerza para que la memoria siga siempre viva», expresó.
El acto concluyó con una presentación de la oferta académica de la universidad a cargo de Milagros Draghi, Yanina Flores y Marcos Maldonado, integrantes de la Dirección de Difusión Institucional de la UNLu, quienes brindaron información sobre las carreras y las oportunidades de formación que ofrece la institución.
Finalizada la apertura, las y los participantes se distribuyeron en distintos grupos para desarrollar talleres con propuestas lúdicas e integradoras. En esta edición, el programa puso el foco en las preocupaciones que surgieron durante las capacitaciones docentes y en los encuentros con jóvenes, entre ellas el aislamiento, las dificultades para socializar, el debilitamiento de los vínculos y las distintas problemáticas que atraviesan hoy a las juventudes.
Desde esa perspectiva, los talleres buscaron promover la reconstrucción de la trama comunitaria, entendiendo que el encuentro con otras personas no es únicamente una herramienta para la organización colectiva, sino un valor en sí mismo. La propuesta apuntó a generar espacios donde compartir, debatir y aprender a convivir con las diferencias, fortaleciendo los lazos que permiten imaginar proyectos comunes y construir un futuro.
La propuesta permitió reflexionar sobre la importancia de construir comunidad, reconocer la diversidad dentro de los grupos y comprender que el trabajo conjunto constituye uno de los pilares fundamentales del Programa Jóvenes y Memoria.






