Juan Gallo es un joven arquero que se entrena en el Club Flandria con el objetivo de ser campeón nacional en la próxima competencia de arquería en Catamarta. Entrevista con Ladran Sancho de un pibito con futuro.

Con el semblante de un niño, pero con una gran madurez, el pibe que se crió en cuna Canaria tiene bien en claro sus metas y es una de las promesas de la Argentina en la disciplina de arquería.

Con un cortado de por medio y tras el primer sorbo, Juan comenzó con sus metas y anhelos. Con total soltura, el joven se siente como en el living de su casa. Después de todo, desde muy pequeño que va al club a ver practicar las diferentes disciplinas. Así es como se le despertó el interés por el arco y la flecha.

Sus primeros pasos, sus metas a futuro y la importancia de su familia para poder llevar adelante un deporte, de por sí caro, Gallo no le escapa a nada. Incluso recuerda aquel bajón deportivo, que fue quedarse afuera de los Juegos Olímpicos de la Juventud, Buenos Aires 2018. En un mano a mano con Ladran Sancho el joven de 15 años, quien ya tuvo paso por la selección nacional, afina la puntería y prepara su mejor tiro.

-¿Cómo arrancas arquería?

-Arranqué por un amigo. Vivo acá al lado del club y pasaba y veía hacer arquería, pero nunca paré, nunca me interesó. Una vez un amigo que hacía me dijo que arrancara y un día caigo a mi casa y le digo a mi viejo ¿Puedo arrancar arquería? Así de la nada y mi papá no entendía nada. Me dijo “bueno, vamos”, y arranqué un 1 de octubre de 2012. Después empezaron unos amigos míos, también, pero dejaron todos a los dos meses.

-¿Y antes practicabas otro deporte?

-Yo jugaba al fútbol en Flandria. Jugué, más o menos hasta el 2014, hasta que empecé a tomarme más en serio lo de arquería. Mi entrenador me dijo que me tenía que decidir por una cosa, porque no podía hacer todo junto.

-¿Qué te dijo tu familia?

-Mi viejo pensó que iba a arrancar un día y no iba a ir más. En el club, para los que recién arrancan, prestan los arcos hasta un tiempo determinado. Mi entrenador le dijo a mi viejo que me prestaban el arco por seis meses y después veíamos a ver si me gustaba y si me compraba uno. Esperamos y cómo seguí, mi viejo me compró un arco. Mi familia siempre me apoyó.

¿Cómo son los primeros pasos?

-Cuando empezas, la persona que te enseña ve que tipo de arco es más conveniente para vos. Si tenés una técnica parecida, como la que utilizan los cazadores, podes ir más al arco de madera. Si lo ves más como una persona que se lo toma en serio y lo ve como un deporte y quiere llegar lejos, podría usar el recurvo olímpico, que es el que uso yo. Hay muchísima variedad de arcos.

-¿Cómo es un día tuyo?

-Me levanto temprano y voy a la escuela. Voy a Maristas. Vuelvo en bondi a casa, como algo y dos, dos y media ya me voy al campo en Open Door a tirar, más o menos hasta las seis de la tarde. Los días de semana por ahí no estoy tanto tiempo tirando, porque a veces tengo que estudiar, pero los fines de semana estoy seis, siete horas tirando.

-¿Qué es un buen entrenamiento para vos?

-Lo que se busca, más que nada, es la técnica. La técnica es lo que trae los resultados. Vos cuando tenés una técnica afianzada, es cuando los resultados aparecen. Si tiras así por tirar, así nomás, vas a estar así siempre y no vas a avanzar. Un día de resultados, puedo estar puntuando todo el día, haciendo puntaje clasificación, como en torneo y un día que quiero avanzar, tengo que estar viendo movimientos, expansiones de espalda.

-Es un deporte muy caro ¿Cómo haces para solventar la actividad?

-Para que te des una idea, la docena de flechas, nada más, valen unos 450 dólares. El arco viene en partes. Por ejemplo, el mango lo compré en abril y me salió 900 dólares. Y las palas, que es lo que sostiene las cuerdas, están unos 700 dólares.

-¿Quién paga todo eso?

-El año pasado, cómo estaba en la selección, me ayudaba un poco la Secretaría de Deportes, pero cómo hicieron un recorte, están apoyando a muy pocas personas. Si no fuera por mi viejo yo no podría hacer este deporte.

-¿Qué sería poder conseguir algún tipo de sponsor?

-Sería algo buenísimo. Si no fuese por mí familia no podría hacer nada. En diciembre tengo una final nacional en Catamarca y el fin de semana pasado fui a Entre Ríos. El equipo también es muy caro y cómo aumentó el dólar también, se complica.

-Estuviste pre seleccionado para los Juegos Olímpicos de la Juventud ¿Cómo fue eso?

-Clasificaba el primero. Estábamos los cinco mejores del país y el primer día quedé primero en la clasificación y le saqué 20 puntos al segundo, que es un montón. En los cruces perdí en semifinal. No haber clasificado fue una gran frustración, pero pude salir adelante con ayuda de mi entrenador, de mi familia y de mis amigos.

-¿Qué se siente estar en la selección?

-El día que la integré, no entendía nada. Hoy pienso, por qué no aproveché más el momento, pero es lo máximo. Poder estar en la selección es un orgullo.

 -¿Quiénes son tus referentes en el deporte?

-Tengo un montón. Los coreanos son los mejores del mundo. Hay un estadounidense que se llama Brady Ellison que me gusta mucho.

-¿Por qué crees que los coreanos son los mejores del mundo?

-Los locos son robots. Son inhumanos, no se. Tiran 600 flechas por día y tienen un nivel excelente. Acá en Argentina no se llegan a tirar 300. Hoy en día la Selección Argentina no tiene un campo para entrenar. Si vos ves a los países que siempre ganan medallas, México, Estados Unidos, tienen un centro para entrenar y nosotros tenemos que alquilar en donde sea.

-¿Cuáles son tus metas?

-Estoy pensando en la final de Catamarca. Quiero ser campeón nacional. Además, mi entrenador me puso como objetivo volver a estar en la selección.

-¿Qué significa el Club Flandria para vos?

-Para mí es algo que nunca quiero perder, porque es lo que me trajo a este deporte. Si no fuera por esto, yo no hubiera arrancado este deporte y, aunque solo venga una vez por semana, siempre lo tengo presente.

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