La segunda nocturna contó con 260 participantes. Foto: Oeste MTB.

Se llevó a cabo una nueva bicicleteada nocturna a Carlos Keen, organizada por Oeste MTB Luján. La jornada contó con 260 participantes que recorrieron caminos rurales bajo la luna hasta llegar a la vieja estación, en dónde hubo baile y mucha diversión.

La Onda Verde tubo su segunda prueba nocturna, en este caso hasta la vieja estación de Carlos Keen, con un número cercano a los 260 participantes. Con ciclistas de todas las ciudades vecinas, la caravana partió por las calles céntricas de Luján, para luego empalmar con los caminos rurales, hasta llegar a Carlos Keen.

Si bien la nocturna anterior, que se desarrolló en el mes de noviembre del año pasado a la estación de Cortines tuvo un récord de 330 inscritos, desde la organización señalaron que el número de participantes en esta segunda jornada, tiene que ver con que hay gente que está de vacaciones, por lo que consideraron como un número exitoso de participantes.

Como en la nocturna anterior, los cientos de ciclistas se concentraron en el mástil de la Antigua Estación Basílica, en donde se los pudo ver hacer una entrada en calor, preparar sus bicicletas, sacarse fotos y compartir un rato agradable entre gente que comparte la misma pasión por las dos ruedas.

Con gente que llegó desde todos los puntos de la provincia, Ladran Sancho pudo meterse en la intimidad del evento y dialogó con algunos participantes, que expresaron sus sensaciones, antes de la bocina de largada: “Es la segunda vez que venimos, estuvimos la bicicleteada anterior que se hizo a Cortínez y la verdad que la experiencia es excelente. En esta oportunidad trajimos amigos para que se sumen, porque verdaderamente vale la pena vivirlo”, sostuvo Agustín, quien llegó con su bicicleta en el porta equipaje del auto, desde Colegiales.

El recorrido es por caminos rurales, hasta llegar a Carlos Keen. Foto: Oeste MTB.

Por otra parte, Patricia llegó desde Caballito y quedó impactada con la cantidad de ciclistas que participaron en la nocturna anterior. Mientras se pone el chaleco reflectivo, por seguridad y su casco, remarca lo que significa esta prueba que reúne a tanta gente: “Me quede sorprendida con la caravana de gente que hubo en la nocturna anterior. La verdad que fue impresionante. Es una forma de vida, sana, de socializar, de pertenecer a un grupo”.

Luego de varios kilómetros recorridos por caminos de tierra y bajo la intensa luna del pasado vienes, los ciclistas llegaron a Carlos Keen, en donde los esperaba un servicio de cantina, a cargo de la organización y un dj que hizo que se armara el baile rápidamente.

Tras finalizar el evento, los ciclistas retornaron al punto de partida, en dos grupos, con camionetas de apoyo, para luego desconcentrar. Cabe recordar que en febrero habrá una tercera jornada de ciclismo nocturno, aunque todavía no está confirmado el destino, pese a que algunos ya aseguran que será Olivera.

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