El concejal Héctor Artero padece un problema coronario y deberá alejarse de la cotidianidad política en el Concejo. Susana Busso ya se hizo presente en el bloque para asumir sus tareas ante un descanso que será «por un largo tiempo». Luciani no quiere tomarse su licencia anual donde lo debería suplantar Quarenta.

Desde el 21 de diciembre Héctor Artero se encuentra con dificultades en la salud por lo que incluso debió ser trasladado a la Clínica Favaloro para la realización de un bypass a partir de su enfermedad coronaria. El estado de situación del primer concejal -e intendente interino en caso de ausencia de Oscar Luciani- está dentro de los marcos normales de la afección, sin embargo genera preocupación en la cúpula de Cambiemos y mientras tanto ya hizo su ingreso a escena Susana Busso, suplente de la lista 2015 y actual directora del Instituto Mignone.

Esta mañana el resto del bloque preparó la carta de solicitud de licencia que mañana firmará Héctor Artero. «Será una licencia larga pero lo importante es que cuide su salud, para el resto están los mecanismos institucionales», explicaron desde el oficialismo. Como ya se prevé una fecha para una nueva extraordinaria el 4 de enero, Busso tomará ya mismo su lugar en la banca.

Busso dirige el Instituto Mignone y en junio estuvo a punto de asumir por 48 horas. Foto: Julieta Brancatto

Desde la alianza gobernante intentan centrarse en respetar el estado de salud del edil. Con 69 años y diversos disgustos que debe afrontar en la dinámica deliberativa, Héctor Artero resulta una pieza clave para Cambiemos aunque -coinciden- más para el Ejecutivo que en su rol en la banca, en la cual tampoco su desempeño es menor ya que es uno de los defensores de la gestión en cada intervención, solo superado por el radical Carlos Pedro Pérez.

El máximo referente de la criatura vecinal, y experimentado funcionario, monitorea personalmente el pago de sueldos de  la Secretaría de Economía y tiene llegada exclusiva a la privada de Oscar Luciani, en un vínculo que da ejes a la relación Bloque Cambiemos-Intendencia. Sin un figura similar las piezas comienzan a moverse para hacer los relevos correspondientes.

Y uno de los cambios más mirados, aunque sea por algunas semanas, es la sucesión del mando municipal. Durante la última sesión del Concejo Deliberante estaba para ser tratada la licencia anual del intendente que será desde el 11 hasta el 28 de febrero aunque por  la falta de quórum no se pudo votar.

En una exposición de la desconfianza a los sectores no vecinales, Oscar Luciani ya meditó retirarla y es la intención que comunicó a sus allegados más allá que no se hizo oficial todavía. Es que, en caso de tomar la licencia, el edil PRO Nicolás Quarenta debería sentarse en el sillón de intendente. Pero con la pésima relación que mantiene con el vecinalismo (Rita Sallaberry en particular) no parece un horizonte probable ni propicio según Luciani. Todo está por verse.

Los memoriosos del Concejo Deliberante recuerdan que durante los primeros cuatro años de gobierno, con Carlos Pedro Pérez como primer concejal y suplente en la intendencia, Luciani jamás recurrió a pedir la cantidad de días necesarios. Los celos del poder a flor de piel.

Busso ya había tenido una «asunción trunca» en junio del corriente año cuando Artero había solicitado una licencia por 48 horas. Como la oposición negó el procedimiento, el edil volvió a las corridas para tomar su banca y no perder las votaciones. Finalmente ahora sí el cambio deberá darse y los problemas de salud impactarán notoriamente en la gestión de gobierno ante la baja de uno de los más experimentados.

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