La palista del Club Naútico El Timón, Candelaria Sequeira, clasificó para participar en el Mundial de Canotaje en la modalidad maratón, que se disputará entre el 17 y 20 de octubre en Shaoxing, China. Con 17 años también tiene en vista otra competición en Canadá, en la modalidad de velocidad: “Voy a ganar o a quedar entre las primeras tres”, confía.

Candelaria Sequeira representará al país en el próximo Mundial de Canotaje en la modalidad de maratón, que se llevará a cabo en Shaoxing, China, entre el 17 y el 20 de octubre. La palista del Club Náutico El Timón logró la plaza en el Campeonato Argentino de Maratón que se disputó en Neuquén y viajará juanto a María del Pilar Cava, quien obtuvo la plaza en categoría sub 23.

Es un día nublado, hace frío y las nubes amenazan con alguna que otra precipitación. De todas maneras ahí está Candelaria Sequeira, firme en la botera del club como todos los días, para comenzar su entrenamiento. Amable, simpática, aunque por momentos un tanto tímida, saca el bote y se va alistando para bajar al agua. El mundial de China está a la vuelta de la esquina y la joven palista quiere llegar a la competencia en su máximo esplendor.

Con apenas 17 años, aunque con rasgos de toda una experimentada, baja al agua y comienza a dar unas cuantas paladas de calentamiento. La espera una jornada de entrenamiento muy dura, aunque también sirve para terminar de pulir los detalles de cara a lo que se viene.

Si bien su jornada está planificada al cien por ciento y trata de cumplirla a raja tabla, la joven lujanense dialogó con Ladran Sancho y expresó sensaciones, a punto de enfrentar una de las competencias más importantes en su carrera: “Este año me siento mucho más preparada que el año pasado”, remarcó Sequeira.

Con una sonrisa en el rostro, producto de sus logros, Candelaria habló de sus inicios, de su crecimiento en el deporte, sus sueños y hasta de la muerte de su entrenador Diego Díaz, que la marcó mucho: “Él me enseñó a ser la persona que soy”, remarcó.

-¿Cómo comenzaste en la disciplina?

-Yo empecé gracias a mi hermano Facundo. Él empezó a remar a los 10, 11 años. Yo era chiquita y lo venía a buscar con mi mamá y le decía que quería hacer esto. Como toda hermana chiquita que ve a su hermano mayor. Cuando probé no dejé nunca más.

-¿Cuándo te diste cuenta que estabas para cosas importantes?

-Yo recién caí en la realidad de que podía ser alguien en este deporte cuando tenía 14 años. Era cadete primer año, mi primer sudamericano en Chile. Yo era de contextura muy chiquitita, lo sigo siendo. Miré y dije ¡fua, pucha! La uruguaya está enorme, la chilena mirá como rema. Así y todo no me importó nada. Salí y cuando llegué, quedé primera. Me acuerdo que estaban todos mis familiares gritando en la costa. Ahí fue cuando dije, yo sí puedo llegar lejos, yo sé lo que tengo que hacer, Diego está para acompañarme. Es algo que lo tengo que aprovechar.

Uno de los momentos más duros por los que tuvo que atravesar la familia del Club Náutico El Timón, y que repercutió de lleno en la escuela de canotaje, fue la muerte de Diego Díaz. De El Negro, como solían llamarlo. El entrenador oriundo de Avellaneda había logrado un nivel de competitividad muy importante en sus dirigidos y el 18 de marzo de 2018 murió producto de un cáncer, con el que venía luchando hacía tiempo. Esto sin dudas que fue un golpe muy duro para todos y Sequeira aprovechó para recordarlo.

-¿Cómo viviste la muerte de Diego?

-Yo estaba cerca de la clasificación al mundial de velocidad, el año pasado, y la muerte de Diego me shockeó y me dolió mucho. Lo traté con mi psicóloga y por suerte lo pude superar. Ahora yo pienso en él y me ayuda a remar, antes no podía, lloraba. Es como que siento que me impulsa. Yo pienso: Diego quería que yo esté acá, que haga esto, yo lo voy a hacer y diez veces mejor.

-¿Qué enseñanza te dejó?

-Diego fue el mejor entrenador para mí y lo va a ser para siempre, porque marcó mucho mi vida, tanto en lo deportivo como en lo personal. Él me enseñó a ser la persona que soy. Me enseñó a respetar al de al lado, a hablar cuando tengo que hablar, a callarme, a no ser egoísta, a no ser creída. No creérsela, porque después puede venir cualquiera y te saca del equipo y vos te quedás en la nada misma, porque fuiste mala con todo el mundo. Eso te lo enseñan las mejores personas y creo que él fue una muy buena persona.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Cómo es una jornada tuya?

-Me levanto seis y media de la mañana, desayuno con tiempo, porque tiene que ser mucho el desayuno, voy al colegio, salgo 12.30 y me voy a mi casa a almorzar. Algo liviano, porque a las 3 tengo que estar en el club para bajar a remar. Después de la sesión de agua que dura una hora aproximadamente, voy al gimnasio a hacer pesas, sentadillas, arranques y después salgo a correr. Así todos los días.

-¿Qué te motiva a seguir?

-Me motiva la sensación de ganar. Cuando gano tengo una sensación de felicidad enorme y eso lo tengo en el pecho. Cada vez que voy a entrenar lo siento y digo: no voy a parar. Obviamente que hay días que no te salen las cosas y es mejor parar, pero sino hay que meterle hasta que salga.

-¿Qué te dice tu familia?

-Mi familia me apoya en todo por suerte. Son unas personas incondicionales para mí, porque les digo tengo regata en Viedma, van y me llevan o me compran el pasaje. Son cosas que a una la ayuda, porque si tenés una familia que no te apoya es imposible hacer este deporte. Es un deporte que cuesta mucha plata.

¿Y con el colegio cómo haces?

-Yo voy a Inmaculada Concepción. Me bancan mucho. El año pasado hacía dos semanas en Rosario y una acá, porque concentraba. El apoyo del colegio es muy importante, porque si llegás a la escuela y no apoyan a alguien que está queriendo crecer, y que está representando al país, no se puede.

-Imagino que también te cuidás con las salidas 

-No me junto mucho con mis amigas, porque si se juntan se juntan muy a la noche y yo tengo que dormir temprano. Es respetar los horarios, las comidas. No puedo ir a tomarme una birra.

-¿En dónde notas tu crecimiento?

-En los entrenamientos antes me cansaba  hacer una pasada y no la terminaba, o me hacía la boluda y me iba. Ahora es: hasta que no termino un entrenamiento no me voy y si lo puedo sufrir más, lo sufro. Mi entrenador Mauricio Larroque es muy fuerte entrenando, me enseña muchas cosas. Este año me siento mucho más preparada que el año pasado. El año pasado fui en la modalidad de velocidad con mi compañera Melina Sánchez de San Pedro. Fuimos a hacer experiencia y no pudimos pasar la serie. Eso me quedó en la garganta. Cada vez que entreno sé que eso no puede volver a pasar.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Cómo ves al país en la disciplina?

-Generalmente Argentina no saca primeros puestos en mundiales. El año pasado tuvimos un primer puesto de Agustín Vernice, que es de la federación bonaerense, y nos sorprendió, nos conmovió a todos. Desde ahí creo que cada uno se está poniendo más las pilas para llegar a eso, porque se puede llegar, no es imposible. En el caso de las mujeres es más difícil. Nosotras, como en todo, estamos más atrasadas que los varones, porque siempre pudieron hacer las cosas primero los varones. Tenemos que mejorar mucho los entrenamientos, dentro del agua, psicológicamente. Son cosas chiquitas que hacen la diferencia. Es por eso que creo que las categorías más chiquitas se están viniendo más fuertes y que eso va a ayudar a los más grandes a ponerse las pilas.

-¿Qué expectativas tenés para este mundial?

-Espero quedar entre las diez primeras. No quiero ser de las de atrás.

-¿Cuáles creés que son esos detalles a pulir?

-Me pasó que en el argentino de maratón me caí del bote bajando y eso se tiene que perfeccionar. La subida, la bajada, la levantada, cuando saber levantar, si levantar a fondo o levantar el ritmo. Son cosas que las voy a ir viendo en la práctica y con Mauri apoyándome, creo que va a ser mucho más fácil.

-¿Cómo haces para solventar los gastos?

-Por suerte este último año y el anterior estuve teniendo becas deportivas. Este año tengo beca de Nación, del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) y con eso puedo solventar los gastos de las concentraciones, que cada una me sale tres mil quinientos pesos. Este año me ayudan con un viaje, que es Canadá, pero a China lo tengo que pagar entero, porque no es un deporte olímpico y la federación no me ayuda.

-¿Y cómo haces para ir a China?

-El viaje me sale cerca de 2 mil dólares. Me está ayudando Luján Rugby Club, que hacen pizzas y las venden para ayudarme, con eso junto bastante plata. Después Forastieri, el bioquímico, también me donó plata. Alejandro Deportes me da las prendas, todo lo que necesito y después con el club hacemos rifas, yo hago rifas, para que no se haga tanto el peso del dinero.

-¿Sentís ese apoyo de parte del club?

-El apoyo del club está siempre. Me ayuda mucho el saber que, no solo están económicamente, sino que venir y que te digan buen día, que te pregunten como te fue en la concentración, en los torneos. Es un ambiente muy cálido.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Cómo te describirías como deportista y como persona?

-Muy agresiva dentro del agua. Muy constante. Si me pongo un objetivo, no paro hasta lograrlo. Soy alguien muy sociable y el canotaje también me dejó muchos amigos. También soy media payasa y me divierte ser así, porque no solamente lo veo del lado competitivo, sino que también me gusta disfrutar con mis compañeros.

-¿Qué significa ser miembro de la selección nacional?

-Para mí es mucho esto. Me da mucha felicidad, alegría. También aprendés un montón. Aprendés a vivir sola, a lavarte la ropa, los platos, a hacerte el desayuno. Yo voy a Rosario y estoy sola con mis compañeras. Tenés que aprender a administrarte. A mí me quedó muy marcado una vez que fui a un panamericano en Ecuador. Mi primera medalla panamericana la gané con Melina, mi compañera en K2 y yo me largué a llorar. Estoy levantando la bandera Argentina, estoy escuchando el himno, estoy acá y voy a dejar la bandera en alto y quiero dejar a Argentina lo más alto posible.

-¿Cuál es tu sueño?

-Estoy en un plan de promesas deportivas para los Juegos Olímpicos de Paris 2024 y eso a mí me motiva un montón. Tenía pensado el año que viene dejar de remar y ponerme a estudiar y ahora que está esto, estoy más incentivada que nunca. Quiero llegar a los Juegos Olímpicos y si no llego al próximo, será al siguiente. Yo voy a llegar a un Juego Olímpico.

-¿Qué le decís a esos chicos que recién se inician y que por ahí tienen tus mismos sueños?

-Que no bajen los brazos. Nada es imposible. Si te propones algo, hacelo por completo y no lo hagas por la mitad. Que terminen todos sus entrenamientos y que se diviertan adentro del agua. Si no lo disfrutás, lo ves como algo que tenés que hacer. Y si es con amigos y con personas que te ayudan es mucho mejor. Así creo que el deporte es algo muy lindo y te da amistades para toda la vida.

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