Foto: Victoria Nordenstahl

La sesión extraordinaria tenía diversos puntos y solo pudieron tratarse los que se colaron de prepo durante las casi seis horas de debate. Pero con el presupuesto no hubo caso: a días de terminar el año y ya debiendo discutir el del 2019, la oposición se levantó por diferencias en el tratamiento.

Nada podía salir bien. La oposición se levantó de sus bancas ante la insistencia de tratar como primer punto el Presupuesto 2018. La controversia fue reglamentaria pero el fondo es político.

Por ley, los cálculos de recursos para los ejercicios próximos se entregan en el mes de octubre para aprobarlos o no, pero siempre antes que llegue el año para el cual se hizo el análisis de los montos que se prevén gastar o de aquello que ingresará.

En la sesión del viernes y luego de semanas de discusiones no saldadas, el Concejo intentó tratar el presupuesto del año que se va. Una especie de permiso para gastar lo que ya se gastó y usar lo que ya se usó, o permitir lo que se designó arbitrariamente en partidas, pero como si hubiera sido previsto.

Si bien no es novedad y la frase que “esto más que un presupuesto es una rendición de cuentas” data de años atrás, el contexto de un año sin acuerdos lógicos determinó lo que se esperaba, una sesión maratónica con vecinos que fueron haciendo su ingreso por diversos temas.

La oposición dándole paso por obvias razones de necesidad y urgencia, mientras que Cambiemos queriendo un waiver, un perdón al intendente que no entregó el presupuesto en tiempo y forma e intenta meterlo por la ventana.

El oficialismo con su mayoría automática podría haber aprobado el presupuesto meses atrás pero los diálogos entre la planta baja -donde comanda el Ejecutivo- y el primer piso -donde atienden los concejales- está cortado con la oposición y con interferencias con el propio oficialismo. “Ustedes denle para adelante”, comentan que fue la frase guía de Luciani ante los debates previos a la extraordinaria.

Foto: Victoria Nordenstahl
Foto: Victoria Nordenstahl

Durante el tratamiento, los discursos fueron y vinieron en articulados que ni los propios ediles creían que fueran la solución. El presidente del Concejo, Fernando Casset, habilitó un funcionamiento en Comisión que dejó libre el palo por palo.

La oposición remarcó la necesidad que el tema en cuestión tenga los dos tercios para ingresarlo. El oficialismo contestaba que el proyecto de presupuesto estaba en esos momentos en la Comisión recientemente formada por lo tanto con mayoría simple se podía aprobar, además que ya estaba ingresado por considerarse como necesidad y urgencia tal como lo envió el intendente. Diálogo de sordos. Entre interpretaciones y lecturas políticas, el acuerdo nunca llegó.

Cuando ya no quedaban ganas ni posibilidad de acuerdos los concejales peronistas hablaban parados desde sus bancas a ver si una última propuesta cambiaría el rumbo de la falta de quórum. “Quiero adelantar solamente el punto de la tarifa eléctrica”, quiso endulzar Héctor Artero. “No, adelantemos todos los temas que afectan a los vecinos, este presupuesto no es prioritario”, contestó Scarzo. Ya habían pasado horas desde que Siror le había entregado el micrófono a una enfermera para que cuente los problemas del hospital, salteándose también la discusión por el presupuesto.

Cambiemos tuvo un temor lógico durante toda la sesión: si se adelantan todos los temas, cuando llegue el presupuesto se levantan y se van. El mandato del intendente es que “saquen el presupuesto” y la trampa la tendió el propio oficialismo, quien intentó sin autoconvencimiento hacer creer que dicha votación es lo más importante para la comunidad.

Finalmente no hubo caso. La oposición se retiró y el oficialismo quedó sentado haciendo críticas de todos los colores. Una imagen que se repitió a lo largo del año y que con un calendario electoral a la vista, es poco probable que cambie.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, dejá aquí tu comentario!
Ingresá tu nombre