Murgas de estilo uruguayo y argentino se reunieron en la Estación Cultural de General Rodríguez para comenzar a festejar el carnaval en una actividad impulsada por el municipio del partido vecino.

La alegría colectiva de celebrar el carnaval sigue vigente. Esta celebración popular, donde se mezcla la política, religión y la cultura de diversos países, tiene origen en una celebración pagana de origen cristiano vinculada a los días previos a «limpiar la carne», que desemboca en la prohibición religiosa de consumirla durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

La Estación Cultural de General Rodríguez recuperó un poco de los más de cinco milenios de historia este sábado con la actividad «Viviendo el Carnaval». Allí un choque de cultura argentina y uruguaya hicieron disfrutar a los vecinos y vecinas que se acercaron de una fiesta popular.

Son más de cinco milenios de historia, los que convierten al carnaval en la fiesta popular más antigua de la humanidad. Y la vigencia de las celebraciones no se pierde, desde la recuperación de los feriados de carnaval en 2010 recobró fuerzas.

Una infinidad de festejos a lo largo y ancho del país, y también del mundo, cada uno con características que responden a tradiciones culturales autóctonas y a símbolos y elementos únicos que identifican a cada lugar.

El carnaval fue introducido en Buenos Aires por lo españoles. La celebración popular tuvo diferentes expresiones. En tiempos de la Colonia, los sectores populares participaban en los bailes de máscaras que se realizaban en el teatro de La Ranchería, mientras que los sectores pudientes lo hacían en la Casa de Comedias. El carnaval es un período en el que están permitidos los excesos, el descontrol y la desfachatez.

El festejo también ocupó el espacio público. Los bailes y los juegos con agua inundaron las calles. El desenfreno y el bullicio que se generaban, no eran más que “costumbres bárbaras” para las clases altas, las cuales se oponían fervientemente al festejo del carnaval.

La influencia de la inmigración fue resignificando el carnaval, introduciendo ritmos, danzas y vestimentas propias de sus lugares natales. De a poco, se produjo el pasaje de las comparsas de candombe a las murgas, que comenzaron a bailar y tocar en los corsos.

El movimiento escénico de Los Momotributistas, una murga de nuestras tierras pero que representa lo mejor del estilo uruguayo, representó la manifestación cultural oriental. El “tablados” para esta murga fue la Estación Cultural, donde pusieron en escena una Presentación de autoría propia, y letras de Falta y Resto, Agarrate Catalina y Tabaré Cardozo que llevaron humor, sátira y crítica de la actualidad, valiéndose de múltiples arreglos corales, llamativos vestuarios y creativos maquillajes.

Los Unikos y los Pioneros del Bicentenarios fueron las murgas argentinas que intervinieron esta jornada de Carnaval. La murga de origen porteño es una expresión callejera basada en el baile, los saltos, patadas y contorsiones de gran destreza, fuerza y agilidad «haciendo tierra» en cada pulso del bombo le dieron el componente argento a la noche de carnaval.

El traje de los murgueros invitó a disfrutar para el carnaval. El azul y blanco de los Unikos, el violeta y blanco de los Pioneros, colores que colorearon la noche rodriguence, mientras que el «bombo con platillo» guío la rítmica de los corazones mientras se realizaba el tradicional desfile de las murgas porteñas.

Así, pasó una noche de carnaval. «¡Salú, salú!, a toda la afición querida. ¡Salú, salú!».

Fotos: Julieta Brancatto

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