Foto: Prensa Municipal

El gobierno provincial busca desdoblar la entrega de viviendas para familias inundadas. Desde la Comisión de Control y Seguimiento por relocalizaciones advierten que incumple con los convenios acordados mientras el municipio no toma partido. El jueves habrá una reunión entre funcionarios y vecinos para resolver el futuro de las viviendas.

Según marcan los convenios firmados por decenas de funcionarios nacionales, provinciales y locales, de las 202 viviendas para relocalización de familias inundadas debieran entregarse a comienzos de este año 88 viviendas que conforman la ante-última etapa.

En distintas oportunidades la Comisión de control y seguimiento por relocalizacion de familias inundadas planteó lo problemático que resulta dividir la entrega de viviendas en distintas etapas, amenazando la organización vecinal y los lazos de solidaridad que se tejen entre familias inundadas.

Desde la Comisión advirtieron que «se generó un profundo malestar ya que 172 familias quedaban “afuera” del proceso. Con esta nueva partición, quedan otra vez afuera 140 familias. Dicho malestar se traduce en sitaciones de competencia entre familias igualmente afectadas por la inundación y de resquemores con autoridades locales».

Sin embargo el gobierno provincial insiste en desdoblar la relocalización. Incumpliendo el convenio acordado buscan entregar 30 de las 88 viviendas que conforman la segunda etapa del proyecto.

El jueves se realizará una reunión para definir la situación. Será entre familias afectadas, integrantes de la Comisión de Control y Seguimiento, más funcionarios provinciales y locales. El Intendente Oscar Luciani aseguró su presencia aunque se desconoce qué posición mantiene en este caso.

Por ello circuló por estos días una petitorio con firmas de vecinos pidiéndole al jefe comunal que acompañe el reclamo de los vecinos. En el texto expusieron que «con esta frecuencia constructiva, este proceso de relocalización de familias inundadas se extenderá por lo menos 12 años, haciéndose sumamente lento y poco efectivo».

Allí agregaron que «las familias afectadas por la inundación conviven con problemas de índole psicológica, ya que cada vez que hay lluvias y tormentas sostenidas en el tiempo, afecta a la subjetividad, revive el fantasma de la inundación y los somete a situación de stress».

Por último remarcaron que «la entrega tan espaciada en el tiempo, y en una proporción tan poco relevante para el cúmulo de viviendas a entregar en total, dificulta en extremo el trabajo tan necesario respecto del excedente de tierra que las familias que serán relocalizadas dejarán para que se constituya un proyecto que impida la toma de tierras en una zona inundable y que además contribuya a recuperar el humedal».

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