Foto: Victoria Nordenstahl

Se realizó un nuevo encuentro de Varones Antipatriarcales, con el objetivo de revertir las prácticas machistas. “Nos ponemos a pensar y a problematizar los privilegios que tenemos los hombres, entendiéndolos como una construcción social y no como atribuidos naturalmente”, reflexionaron.

Varones antipatriarcales es un grupo de hombres de Luján que decidieron comenzar a juntarse para «repensarse, debatir y replantearse los privilegios» que se le son otorgados por el sistema patriarcal. Con el objetivo de la deconstrucción de las prácticas machistas volvieron a reactivar sus talleres para debatir sobre el comportamiento del varón en una sociedad machista.

Valentín Díaz Robba se refirió al contenido de estos talleres y remarcó que “nos gusta pensar los talleres como pequeñas cumbres de desarticulación de todo un esquema y una serie de comportamientos y situaciones, que seguimos replicando como varones y como sector opresor. El taller es un espacio donde buscamos, con algunos ejes, problematizar ciertas cuestiones aisladas y también buscando más de raíz, haciendo más la parte histórica, para comprender de donde viene la desigualdad en donde se nos ha criado”.

Maximiliano Nardelli llamó a replantearse los privilegios que la sociedad machista atribuye  a los hombres y aseguró que “cuestionar los privilegios es, creo, el primer obstáculo con el que nos encontramos y genera mucha resistencia. Cuando hablamos de privilegios, hablamos de las ventajas que tiene una persona o un colectivo, pero que están atribuidas socialmente. Vivimos en un sistema patriarcal y nos ponemos a pensar y a problematizar los privilegios que tenemos los hombres, entendiéndolos como una construcción social y no como atribuidos naturalmente”.

Foto: Victoria Nordenstahl

Díaz Robba fue más allá en cuanto a los privilegios y sostuvo que los talleres no solamente buscan terminar con las prácticas machistas personales, sino que llamó a entenderlo como algo social: “Te pone en un lugar que te corre de lo que vos estuviste acostumbrado y en lo que te dijeron que era el deber del varón. Lo que propone el taller no es solo la deconstrucción personal, sino de entenderlo como un movimiento colectivo y poder romper con la complicidad en la cual nos resguardamos”.

Otra de las temáticas que se abordaron fueron las prácticas habituales de la sociedad, que atentan contra la mujer en los distintos espacios, y las consecuencias con las que se encuentran: “Según en ámbito. En lo laboral, en los lugares de esparcimiento, en la política, en los vínculos, donde hay una valorización superior en la palabra y en las acciones de los hombres, que lo dotan de una legitimación, supuestamente superior, con respecto a las mujeres y aparecen ciertas cosas, como que un varón cobre más por hacer el mismo trabajo que una mujer”, destacó Díaz Robba.

Nardelli habló sobre los micromachismos y los describió como “cosas más sutiles, más pequeñas, que en principio no parecerían una actitud violenta, pero que ayudan a que la violencia machista y el patriarcado se sigan reproduciendo”.

Por su parte, Díaz Robba aseguró que “estos talleres nos ayudan a los varones a poder liberarnos. A dejar de ser opresores. A encontrar relaciones más humanas, desde la igualdad, y poder encontrar un vínculo más genuino. Estaría bueno que los talleres se repliquen en un montón de lados más, para poder generar un impacto en todos los hombres y generacionalmente”, concluyó.

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