Foto: Julieta Brancatto

Esta semana la Defensoría de Género realizó un primer taller sobre violencia entre mujeres, que seguirá con nuevos encuentros en los próximos días. El objetivo fue comenzar a visibilizar y problematizar de qué manera la violencia patriarcal atraviesa a las mujeres entre ellas.

Cuando se habla de violencia patriarcal inevitablemente se remite a los hombres, al macho. Sin embargo los encuentros entre mujeres llevaron a que ellas pudieran reconocer que esas lógicas, que son parte del sistema dominante, también las atraviesan. Por eso la Defensoría de Género decidió juntar a un grupo de mujeres que, con inquietudes sobre la temática, decidieron problematizar la violencia entre ellas.

“La idea surgió de varios encuentros en donde se planteó la necesidad de empezar a visibilizar y a problematizar cómo nos atraviesa la violencia machista, la violencia patriarcal, incluso a las mujeres. Queremos empezar a ponerle nombre sin dejar de lado la problemática de la violencia patriarcal en general, pero poniendo énfasis en cómo se da en las relaciones entre mujeres”, explicó Natalia Pérez de la Defensoría de Género.

La violencia machista entre los varones lleva a las consecuencias más duras para las mujeres, como los femicidios, las violaciones y los abusos. Sin dejar de ponerlo en primer lugar, las organizadoras del taller sostienen que entre mujeres, la violencia también esta presente.

“Estadísticamente son los hombres los que llevan adelante el mandato patriarcal a niveles tremendos. Entre nosotras está de otra manera, desde otra perspectiva, desde la relación con nuestros hijes, la relación con la comunidad, con las vecinas, con las compañeras de trabajo”, problematizaron.

En ese sentido buscaron comenzar a entenderlo como un problema de la sociedad patriarcal para comenzar a actuar contra eso. “No queremos naturalizarlo ni asumir que es lo que nos toca y ya no hay vuelta atrás, sino empezar a nombrarlo: la violencia entre las mujeres existe, se lleva adelante, se da de otras maneras diferentes a como la pensamos en los varones, por eso tenemos que empezar a trabajar en herramientas que nos permitan revertirla”.

Por eso se debatió sobre tres ejes centrales: causa y problema de la violencia machista en mujeres y disidencias; estrategias para resolver los conflictos; y sororidad y alianza feminista. En ese contexto se aprovechó a relatar experiencias personales en donde las mujeres identificaron que se evidenciaba su machismo, y luego se generó un espacio explicativo para comprender esas lógicas como parte del sistema heteropatriarcal dominante.

Finalmente se pusieron en evidencia algunas experiencias donde se optó por las relaciones sororas entre mujeres y cuerpos feminizados, como forma de dar respuesta a distintos conflictos entre pares, destacándolas como una forma de relacionarse de mejor manera. “Salieron algunas estrategias para encontrarnos y relacionarnos desde otro lugar, que vamos a seguir desarrollando en el próximo taller, a la vuelta del Encuentro Nacional de Mujeres”.

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