julio 14, 2024
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Luján

Una historia cooperativa: del pabellón a la producción “A todo trapo”

Conseguir laburo después de estar en la cárcel parece tarea imposible. En Mercedes intentan demostrar que puede lograrse. En esta charla con Ladran Sancho, Enzo nos cuenta cómo.

Escribí mucho sobre Mercedes, sobre su gente y sus historias. Y aunque en general escribí con cariño, mi pueblo nunca fue un pueblo soñado. Sus señas de identidad eran un regimiento, unos tribunales y una curia; es decir, estuvo siempre infectado por tres oficios espurios: militares, jueces y obispos. La cita del cuento Pajaritos en jaula gigante de Hernán Casciari puede servir de resumen de la identidad de la ciudad vecina.

Esta historia relata otra identidad. Un experiencia que altera ese destino manifiesto. Un proyecto colectivo le da oportunidades a quienes fueron marginados por la sociedad. Desde noviembre de 2020, en Mercedes existe otra salida para quienes pisaron un penal y ahora vuelven a una sociedad que nunca los contuvo.

La Cooperativa “A todo trapo” es una unidad productiva textil del Movimiento de Trabajadores Excluidos de Mercedes. Allí, un grupo de laburantes, entre quienes participan liberados y liberadas, tejen los sueños de un laburo digno y un futuro mejor.

Divididas en tres turnos de trabajo, 23 personas confeccionan barbijos y kits sanitarios: cofia, botas y ambos para el personal de salud que pone el cuerpo frente a la pandemia en los hospitales de todo el país.

El MTE, a través de su rama de liberados, y en articulación con el municipio de Mercedes y el Patronato de Liberados, conformó una cooperativa para producir en su inicio trapos de piso con una máquina prestada.

Los inconvenientes técnicos que hicieron que el proyecto de los trapos de pisos quede trunco no frenó la iniciativa.

A fuerza de organización y producción, hoy se encargan de fabricar entre 500 y 900 kits sanitarios por pedido. La organización colectiva les permitió tener aportes jubilatorios y obra social. El Salario Social Complementario les otorga un punto de partida que se suma a lo que ganan con los ingresos cooperativos.

En pocos días, el polo textil se mudará a un nuevo galpón intentando ganar más espacio y mayor comodidad.

“Este polo productivo nos da una oportunidad y un envión a nosotros que somos liberados”, cuenta Enzo. Hace poco más de cinco meses se sumó a la cooperativa.

Tiene 28 años y nació en Mercedes. Su historia está marcada por el consumo problemático y los conflictos con la justicia. De chico se crió entre la desigualdad, el frío y el hambre. Desde los tres hasta los nueve años vivió en el vagón de un tren con sus hermanos y su mamá.

Del vagón paso a vivir con el casero de una estancia que era pareja de su madre. Después de la escuela, con sus tres hermanos, pateaban comedores para poder tener la panza llena y llevar un plato de morfi a casa.

La violencia que lo llevaron a sus cinco detenciones la recuerda de pibe en la casa de su abuela. “Mi abuelo era alcohólico, ahí viví mucha violencia, le pegaba a mi abuela, a los hermanos de mi madre” cuenta Enzo.

De adolescente comenzó a alejarse de su familia y a consumir. “A los 19 viví solo en una casa muy precaria, en la cual pasaba frío, pasaba hambre, ahí me fui golpeando”. Enzo relata una parte de su historia que prefiere no recordar.

Remonta los inicios de sus problemas con la ley a la formación de la barra de un club de la que fue parte. “Ahí empezaron los enfrentamiento con armas y con la policía”. Y por si hacían falta más detalles enumera que se ganó “un tiro en la rodilla, dos puñaladas en la espalda y casi pierdo la vista”.

Enzo no duda. “También perdí 11 años de mi vida por el consumo”. En una de sus salidas del penal tuvo que irse a vivir a La Pampa. “No me dieron oportunidad. Me metí con la gente equivocada. O me iba o moría”.

Pese a los momentos tormentosos, Enzo nunca tuvo problemas con el trabajo. “Sabía que tenía que laburar para poder consumir. Nunca lastimé a nadie. Todo lo que ganaba, lo tiraba en consumo”.

-¿Cómo hace alguien que estuvo preso para conseguir laburo?

-Nosotros somos muy excluidos, cuando vas a pedir trabajo te piden antecedentes, y yo tengo una causa que cierra dentro de 10 años. ¿Qué hago durante 10 años? ¿De qué trabajo? Solamente por el papel no podés tener un laburo.

Con la esperanza de encontrar algo estable fue al Patronato de Liberados y encontró esta posibilidad. En la Cooperativa “A todo trapo” Enzo es auxiliar de la responsable de la unidad productiva, trabaja y se capacita en la reparación y puesta a punto de la maquinaria.

-¿Cómo vivís esta nueva experiencia?

-Vengo limpio, me cuesta, pero le estoy dando para adelante. Me apoyo mucho en el psicólogo, en mis compañeros. Me cuesta tener una responsabilidad, porque antes no tenía ni una. Pero ellos hoy confían en mí, y quiero cumplir porque nunca nadie confió en mí como ellos.

-Si hoy mirás para atrás ¿qué ves?

-Estoy cansado de renegar en la calle, renegar con la justicia. Hoy acá me ayudan, me prestan un oído y me permiten tener un trabajo estable. Yo perdí mil cosas en ese trayecto. Conocí a una pareja, estuve cuatro años y no consumía, y los últimos dos caí de nuevo. De eso me costó mucho recuperarme.

-¿Qué fue lo peor que te quedó de esos años?

-Una vez que entrás en el consumo ya no sos el mismo, podrás dejar de consumir, pero te dejó marcado.

Conseguir un trabajo en la economía formal después de pasar por la cárcel, es tarea imposible. La Economía Popular y el trabajo cooperativo es una respuesta para quienes estuvieron presos y presas.

Enzo reconoce que sin ayuda colectiva hubiese sido muy difícil cambiar su vida: “Estoy muy agradecido en el sentido humano, más allá del laburo. Lo que hicimos nos marca para toda la vida. Acá sigue siendo una marca, pero te ayudan para salir adelante”.
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Se siente escuchado y contenido. Por primera vez tiene su documento de identidad y, la posibilidad de imaginar un futuro: tiene aportes que le permitirán acceder a una jubilación. “Yo pongo mi parte, hago mi esfuerzo, me capacito pero desde la organización te dan un empujón muy grande”, resume.

-Si tenés que darle un mensaje a alguien en tu situación hace unos años, ¿qué le dirías?

-A los pibes les aconsejo que se puede, hay que poner de uno, pero se puede salir. El pasado nos va a seguir marcando, pero esta cooperativa es algo bueno de lo que hay que aferrarse. Y yo me aferré.

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