«Una educación basada en el diálogo y la solidaridad»

En el día de su natalicio número 100, el Bachillerato Carlos Fuentealba recordó a Paulo Freire con un taller de educación popular. Alcances y limitaciones de la escuela en pandemia y teatro del oprimido para “pensar dónde los pies pisan”. 

El sol del último día del invierno caía sobre Luján cuando, en el Barrio Ameghino, comenzaba un encuentro para recordar el legado y las enseñanzas del pedagogo brasileño Paulo Freire en el centenario de su nacimiento. En el Bachillerato Popular Carlos Fuentealba, docentes y estudiantes llevaron adelante un taller para recuperar sus ideas y repensarlas en el contexto actual. 

La tarde comenzó con las palabras de la directora, María Eugenia Gallego, quien celebró la posibilidad de llevar adelante el encuentro de manera presencial, luego de mucho tiempo de aislamiento “consecuencia de una pandemia que profundizó las desigualdades que históricamente sufren los sectores populares de nuestra sociedad, quiénes en su mayoría son la población destinataria de la educación de adultos” expresó. 

En ese contexto, recuperar el legado del educador popular brasileño, filósofo y militante de una educación transformadora se tornó imperioso para el bachi, para pensar la educación en pandemia a la luz de sus ideas, en sus palabras “pensando donde los pies pisan”. 

Estudiantes, docentes del bachi y otras instituciones, y militantes sociales participaron del encuentro. Foto: Ladran Sancho

Luego de la introducción por parte de la directora, se proyectó un video producido en el marco de los diez años de la escuela, donde, desde la voz de educadores y estudiantes, se narra su historia y se explica su perspectiva, “en el bachi se respira lucha” describe la docente María Mazza, un espacio se piensa a sí mismo desde esas concepciones de Freire sobre la educación latinoamericana. 

El desarrollo del taller se basó en tres de sus principales ideas, donde se cuestiona aquella educación en la que el docente es un “mero transmisor de conocimientos”, el modelo en donde la información “se deposita” en un alumno como un recipiente vacío. En tres rondas, conversaron y debatieron sobre la educación en tres momentos: antes de la pandemia, el año pasado en situación de aislamiento social obligatorio y en la actualidad, regresando lentamente a las presencialidades.

 

Como dinámica para armar grupos, cada participante recibió una tarjeta con una reflexión de Paulo Freire, que coincidía con los carteles en las puertas de cada aula. Foto: Ladran Sancho

La propuesta fue pensada desde el teatro del oprimido, un método estético que promueve el diálogo y la reflexión entre actores y espectadores. Está dinámica tuvo su origen en la década del `60 y fue sistematizada por el brasileño Augusto Boal. Su principal objetivo era «la superación de las injusticias». Los alcances y las limitaciones de la educación en pandemia fue el disparador. 

En un primer momento, docentes de la misma escuela y de otras instituciones, como la Universidad Nacional de Luján e institutos de formación docente, intercambiaron problemáticas, experiencias y estrategias de actuación. “Quedó demostrado que la educación necesita ser transformada” pudo escucharse en uno de los tres salones, “la desfinanciación, la falta de recursos, imponían muchas limitaciones también antes de la pandemia” decían al lado.  

Las y los participantes improvisaron escenas escolares o escenas de educación a distancia antes y durante la pandemia, en base a la reflexión de los alcances y los límites en cada caso. Foto: Ladran Sancho

Por último, cada grupo representó una escena improvisada en la que buscaron plasmar algo de lo dialogado: un aula prepandémica que buscaba interpelar a las y los estudiantes, abordar sus problemáticas, construir conocimiento en el ida y vuelta; una escena familiar en etapa de educación virtual con la comunicación como principal problema; y la actualidad, como un momento de incertidumbre, pero también como un comienzo nuevo. 

Las tres escenas dieron lugar al intercambio de algunas reflexiones sobre el taller y a esbozar alguna conclusión, «el vínculo es fundamental para la construcción colectiva de conocimiento», expresaron sobre el final, con Freire como origen y como faro, hacia «una educación basada en el diálogo y la solidaridad”.  

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