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Luján
3 diciembre 2022

Una década de construcción popular: ¡Feliz cumpleaños, Centro Cultural José Artigas!

La comunidad del Centro Cultural y Social José Artigas está de festejo. Recorremos en la voz de sus protagonistas una historia que promete continuidad.

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Hace 10 años, un grupo de jóvenes militantes de Luján iniciaban un nuevo espacio en donde los sectores marginados de la agenda social y cultural pudieran converger. Antes de abrir por primera vez sus puertas, trabajaban en el territorio atendiendo las demandas sociales que se desprendían por doquier, luego del estallido del 2001.

Es así que, luego de un incansable trabajo, fundaron el Centro Cultural y Social José Gervasio Artigas, un espacio en donde los engranajes buscaban emerger desde abajo, con una fuerte impronta de reivindicación de los movimientos sociales, la cultura popular, el movimiento de mujeres y la lucha de las disidencias. Después de una larga búsqueda, finalmente encontraron una vieja casa abandonada sobre la calle Mitre, que sería ideal para montar el proyecto.

La locación fue sufriendo diferentes cambios a lo largo del tiempo, en lo que en primer lugar se trató de una casona, de esas antiguas, habitadas por una familia. Con el paso del tiempo, el lugar llegó a albergar una carnicería, hasta que finalmente este grupo de pibes y pibas lograron alquilarla para iniciar las actividades culturales, un espacio en el que invirtieron largas jornadas de trabajo, debido a su estado de abandono.

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Griselda Cugliati caminó aquel piso gastado y respiró la humedad de las paredes descascaradas con las que se encontraron hace una década. «La Grillo» recuerda cómo aquel colectivo de militancia empezó a plantearse nuevas agendas. En eso, apareció «la idea de poder tener un espacio en otro lugar, que no fueran los territorios donde ya veníamos trabajando y tuviese un eje más central, darnos a conocer, conocer a otros», cuenta.

Con el espacio garantizado, otra de las discusiones creció en torno al nombre que llevaría el centro cultural y social. Tenía que ser uno que enmarque las luchas que venían dando y la construcción política que buscaban representar, por lo que no fue para nada fácil. «Empezamos a charlar que el lugar iba a estar sobre la calle Mitre y ahí salió preguntarse quién era Mitre. Un político, general, estadista de la generación del 80, donde masacraron y crearon un nuevo modelo sobre la sangre y los verdaderos habitantes de estas tierras», rememora Griselda.

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Es allí que surgió el nombre de José Gervasio Artigas, quien representaría a ese colectivo por sus batallas: «Nos retrotraíamos a esa historia y alguien que supo representar los sueños, las esperanzas de todos esos pueblos olvidados, históricamente castigados y luchó contra la ideología de los sectores dominantes que buscaron acallar esas identidades, esas culturas, es José Gervasio Artigas», expresa una de las fundadoras del espacio.

Ya con el centro cultural en marcha fueron apareciendo obstáculos, pero el colectivo tuvo en claro el objetivo: «La motivación inicial era abrir un espacio en el que tuvieran lugar las voces disidentes. En base a eso, fuimos construyendo diferentes miradas, escenarios para que eso sea posible. En ese sentido, algunas veces lo pudimos sortear mejor y otras hemos caído en la hegemonía, pero siempre apostando a las luchas disidentes, de clase, feministas, populares», comenta Sol Parra, otra referenta del espacio.

El Artigas logró construir un espacio en el que transitaron muchas expresiones, entre artistas, bandas, actores y actrices, fotógrafos, muralistas, escritores, feriantes y productores, trabajadores de la economía popular, referentes políticos. Asimismo, ha sabido caminar construyendo lazos con diferentes instituciones como la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján, la Universidad Nacional de Luján, Vientos de Libertad, Movimiento de Trabajadores Excluidos, movimientos de mujeres, entre tantas otras.

Con cimientos cada vez más fuertes el Artigas fue ganando referencia como trinchera cultural en tiempos donde las gestiones políticas jugaban en contra y miraban con desconfianza los proceso organizativos. Las dos gestiones de Oscar Luciani al frente de la intendencia no fueron para nada favorables a la construcción del espacio y, sobre todo, el segundo periodo fue especialmente amenazante con intentos de clausura al espacio.

«Lo que representamos para Luciani fue una molestia grande. Que los sectores populares, la gente de los barrios pueda construir alegría, felicidad, expresión en el centro, siempre le molestó. Es mucho de una cultura de la elite, que todavía se sigue construyendo y prefigurando en función de lo que pasó el otro día, cuando Rita trabó la declaración de interés cultural. Y sí, si están en contra de todo lo que hacemos nosotros», repasa Juan Franco Ingiullo, miembro del espacio, luego de que en la última sesión del Consejo Deliberante Rita Sallaberry, ex secretaria de gobierno de Luciani, pidiera que el expediente que iba a reconocer al espacio por su trayectoria siga siendo analizado, con la sola intensión de demorar la distinción.

En ese sentido, las adversidades se transformaron en un motor para seguir andando y para impulsar nuevos objetivos. De esta manera, el espacio terminó fortalecido frente a la adversidad. «Hoy, el sentido que tiene el Artigas es prefigurar una sociedad mejor, más justa, empática, solidaria y a la vez dar las grandes discusiones, que sea una usina de pensamiento, para pensar Luján, la provincia, Argentina y los temas que más nos preocupan, que son la desigualdad que hay, la economía, la economía popular como alternativa, el feminismo como expresión de la resolución de un montón de problemas, el ambientalismo. Tiene que ser un espacio que pueda contener todas esas discusiones», destaca Ingiullo.

«Vivimos en un mundo neoliberal, la vacuna contra el idealismo no se inventó todavía, entonces estamos resistiendo también contra la indiferencia, al individualismo, a la competencia, al desamor, a la soledad. Este mundo que a los jóvenes lo meten en una cajita y los pibes terminan muerto por la droga, presos por no tener otra alternativa que elegir un mal camino de vida. No hay horizontes de vida, porque el neoliberalismo se encarga de eso, entonces hay que reconstruirlos», concluye Juan Franco.

Durante este sábado, en el Centro Cultural y Social Artigas festeja sus 10 años, con un evento gratuito que contará con música, exposición, feria y baile, entre muchas sorpresas más. A partir de las 16:00, en Mitre 846, la comunidad del centro cultural estará de festejo, por lo que invitan a toda la comunidad a participar.

Leo Blasco
Leo Blasco
Periodista. Licenciado en Comunicación Audiovisual.

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