Foto: Victoria Nordenstahl

La Comisión Directiva de la Sociedad de Fomento del barrio Ameghino renovó el mandato. David Luque, el presidente de la entidad barrial cuenta lo que queda en el debe y los desafíos para los próximos dos años.

La colectora marca una distancia difícil de reconciliar entre barrios y el casco céntrico. Así lo expresaron durante los últimos años vecinos y vecinas recurriendo al termino “abandono” para explicar cómo se sintieron frente a las demandas que día a día sumaron y cómo se vive detrás de la autopista.

En las sociedades de fomento, se apilan las quejas por el recorrido del colectivo, el servicio de recolección de residuos, las calles, los sanjeos, las luminarias. Y ahí van, desde las comisiones directivas empujando reclamos y tratando que desde el centro tiren un soga a la periferia.

El caso de la Sociedad de Fomento del barrio Ameghino no escapa a las generales, pero también ofrece sus particularidades por ubicarse en un barrio de mucha extensión geográfica y hacerle frente a los flagelos que prosperan en el “abandono”.


Los últimos años protagonizaron cortes de ruta y movilizaciones en pos de evitar recortes en el recorrido del bondi, la repavimentación de la calle Libertad y el arreglo de varias calles que se habían vuelto intransitables.

Recientemente, la Comisión Directiva renovó su mandato por otros dos años. Ladran Sancho aprovechó la ocasión para charlar con David Luque, el presidente reelegido para conducir la Sociedad de Fomento del barrio por otros dos años.

—Felicitaciones por la reelección. ¿Han podido hacer un balance de lo que fueron los dos primeros años de gestión al frente de la Sociedad de Fomento?

—En estos años de lo que fue nuestra primera gestión es bueno. Como comisión nos pusimos por objetivo poner en condiciones el establecimiento con todos los servicios y algunas refacciones para realizar distintas actividades. Pero también tuvimos que encarar el reclamo por las necesidades que demandó el barrio como servicios y obras publicas, asumimos con el Plan Nacional de Habitat en marcha pero en seguida lo suspendieron. Al día de hoy todavía es difícil trasladarse por el barrio por las lagunas y el estado de las calles. Gracias a las instituciones, y la unidad que pudimos generar, logramos que se retomen varias obras y se repavimente la calle principal.

—¿Por qué creen que en el barrio volvieron a apoyar a esta comisión?

—Los vecinos y las vecinas apoyaron nuevamente a esta comisión porque pudimos estar a la altura de los reclamos y se trabajó de puertas abiertas con y para el vecino. Nosotros decimos que juntarnos es un comienzo, seguir juntos es un proceso; y al luchar juntos nada es imposible. Siempre se trabajó de esa forma y apostamos a construir ese pilar fundamental que tiene que ver con la solidaridad.

—¿Cuáles son los desafíos más importantes en esta nueva etapa?

—Los desafíos para los próximos dos años van a pasar principalmente por el reclamo para que se reactive y se culmine el Plan Nacional de Hábitat porque nos faltan las veredas que estaban adjudicadas a las calles que ya se pavimentaron, refugios, señaléticas, que pongan en condiciones las dos plazas del barrio. Luego, propusimos como objetivo que el colectivo extienda el recorrido también hacia el barrio Eli. Y por último, queremos sumar actividades y talleres dentro de la Sociedad de Fomento.

—Por último, las sociedades de fomento tuvieron una relación tensa con el gobierno municipal, ¿cómo han comenzado con esta nueva gestión?

—Hemos tenido la oportunidad de participar de reuniones con el Intendente y responsables de áreas del gobierno. Por ahora, prometieron tener una relación fluida y articular. Entienden a las sociedades de fomento como puente entre el Estado y el vecino, esa tiene que ser una tarea.

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