Un lujanense en la final de la Copa América: «Fue un desahogo de 28 años»

Nicolás Mirabelli vive en Río y no dudó un segundo en sacar su entrada para vivir la histórica final entre Brasil y Argentina, que coronó a nuestra selección. En diálogo con Ladran Sancho, contó como lo vivió con el puñado de 2 mil argentinos que ingresaron al Estadio Maracaná.

Luego de 28 años sin títulos, la Selección Argentina se pudo sacar la espina y conseguir la Copa América, nada más ni nada menos que en el mítico Estadio Maracaná y ante Brasil. El equipo de Lionel Scaloni hizo un gran torneo y fue merecedor del trofeo, que también fue el primero con la mayor para Lionel Messi.

Si bien toda la copa se jugó sin público por las restricciones por el Coronavirus, para la final habilitaron 2200 entradas para el local Brasil y otras 2200 para argentinos residentes en Río. Nicolás Mirabelli es de Luján y fue uno de los privilegiados en ver a Messi levantar la copa, luego de varios intentos truncos.

Nicolás tiene 35 años, hace diez que partió a Brasil con las ganas de conseguir trabajo y vivir allí, ya que desde chico vacacionaba junto a su familia en las playas del país vecino. Desde ese momento quedó encantado con el lugar. Vivió en Río de Janeiro, San Pablo, Florianópolis y hace muy poquito retornó a Río, donde trabaja en el consulado argentino de Río de Janeiro.

Todavía con la final en la retina, comentó su experiencia: «La verdad que fui un privilegiado. Fue muy emocionante. Ver a Messi, a Di María. También a Neymar. La verdad que como espectáculo fue algo increíble. Encima ganar fue algo enorme. Tuve la suerte de ver el partido casi pegado al banco de la selección».

Para ingresar al estadio, fue necesario presentar un test PCR Negativo y ser argentino residente en Río de Janeiro. «Nos enteramos el jueves a las cuatro de la tarde que existía la posibilidad de que se juegue con público la final. A las siete la prefectura de Río tiró todo para atrás y el viernes a la mañana liberaron los 2200 cupos. Era obligatorio el PCR, porque lamentablemente algunos presentaros de antígenos y no los dejaron entrar», contó Nicolás.

Después de varias finales perdidas, todos sentían que esta era la chance perfecta para conseguir el título. «Estábamos un poquito desesperados. Fue un desahogo de 28 años y una alegría para todos. No solo por Argentina, sino por Messi, por Di María. Parecía un nene en la cancha, no lo podía creer. Más después de lo que fue el 2014. Ganar en el Maracaná va a quedar en la historia», afirmó el lujanense.

En Brasil, el juego se vivió más tranqui que en nuestro país. Si bien les dolió derrota, Nicolás cuenta que «la gente no es tan pasional como somos nosotros con la selección. Ellos siempre han sido campeones y solo les interesa ver el mundial. Obviamente que querían ganar la final y más contra Argentina, pero no con el mismo fanatismo que se vivió en Argentina. En general los periodistas, la gente coinciden en que se ganó bien la final. Por ahí algunos dijeron que Argentina en el segundo tiempo pegó mucho, pero reconocieron bien la derrota».

Sin dudas el título quedará en la historia. No solamente de nuestra selección, sino del fútbol mundial. Levantar la copa en una final en el Maracaná, contra Brasil, no se vive todos los días. Privilegiados aquellos argentinos que vieron triunfar a Messi.

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