Foto: Victoria Nordenstahl.

Miembros del Programa Envión del Padre Varela, San Fermín y Open Door realizan un «envión abierto» para la comunidad en la Plaza Colón. Los laburantes piden que se cumpla el convenio con provincia, pasar a planta permanente y una sede en dónde poder hacer actividades: «La clave de la muestra es que se vea lo que hacemos». El jueves, reunión con Luciani.

Pibes, pibas, profes de educación física, de arte, de música, grupo de psicólogos, trabajadores sociales, talleristas y familias de distintos barrios de Luján realizan una jornada de protesta en la Plaza Colón, en dónde piden que la municipalidad cumpla el convenio con la provincia, para mandar insumos a los talleres, mercadería para los comedores y mejorar la situación laboral de los trabajadores del Programa Envión.

Además buscan que los laburantes sean pasados a planta permanente y tener un lugar en dónde poder llevar a cabo las actividades para garantizar mejores condiciones laborales y asistencia para los pibes y las pibas.

Aunque el clima amaga a entorpecer el desarrollo de las actividades por ahora decenas de jóvenes se acercaron para hacer el aguante a quienes se desempeñan en el Envión y en la Plaza Colón suena una murga, hay exposiciones artísticas, música y tortafritas con mate cocido para compartir y hacerle frente al frío.

Foto: Victoria Nordenstahl.

El Programa Envión está destinado a chicos de entre 12 y 21 años que se encuentran en estado de vulnerabilidad social. El objetivo es poder trabajar desde la inclusión, la contención, el acompañamiento y generando herramientas para que los pibes y pibas puedan tener igualdad de oportunidades. Hoy, miembros del programa, están realizando una jornada de protesta por los incumplimientos del municipio y para visibilizar la situación crítica por la que están pasando.

Mariano es psicólogo y trabaja en el Programa desde el 2014 en Open Door. En los últimos años la situación fue empeorando y hoy viven una realidad muy dura: «En total todos los enviones somos 21 compañeros. Es una situación crónica, histórica en dónde no estamos contratados por la municipalidad, sino que es con monotributo. Todos los años eso se renueva y tarda un montón. A la par, nos están pagando 6 mil pesos por mes. La nada misma. Nuestro trabajo se va degradando cada vez más».

El psicólogo sostuvo que «hasta el año pasado le poníamos toda la onda, los bancabamos, poníamos plata para la merienda de los pibes. De hecho cuando cobrábamos era una plata que te servía y podías generar alguna movida o contratar talleristas por nuestro lado. Este año ya es una situación crítica. Tenemos familia y un montón de compañeros la estamos pasando realmente mal».

Además remarcó que cada vez son más los chicos y chicas que se suman a las actividades que realizan y que hoy están atendiendo las necesidades de alrededor de 400 jóvenes: «La situación territorial es mucho más grabe este año. Hay más chicos que viene al merendero, incluso pibes que no son del programa, que vienen y nosotros no le podemos decir que no. Durante todo el verano no recibimos ningún tipo de mercadería, de pago, ni de nada. Estamos viviendo una situación desesperante porque no podemos llegar a fin de mes».

Foto: Victoria Nordenstahl.

En cuanto al diálogo que mantienen con el municipio, remarcó que «la única respuesta que yo tengo es de las personas que nos pagan el cheque. Yo tengo que ir a hacer pasillo a la municipalidad a ver en que estado está mi pago y, encima que vos estás sin un peso, te acusan a vos de violento por ir a reclamar lo que te corresponde. Es una miseria pero con esa plata, de golpe pagas la luz».

Además fue crítico y aseguró «el laburo que hacemos no le interesa a la municipalidad porque no es un negocio. Al contrario, es un gasto. Nosotros no podemos cobrar de parte de las poblaciones para las que trabajamos. Somos trabajadores que no generamos valor de cambio y que siempre vamos a tener que ser subsidiados. Es un gasto que es sumamente necesario, porque esa población se merece y necesita. La desigualdad social en la que estamos tiene que ser atendida».

En el contexto que describen los trabajadores se desarrolla la jornada para ganar visibilidad y meter en el agenda la necesidad de mejorar las condiciones laborales. Si el tiempo no empaña los planes hasta las 14hs continuarán con las actividades en la Plaza Colón.

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