Foto: Ladran Sancho

Club Náutico El Timón, Club Luján, Luján Rugby Club y el Club Social y Deportivo Flandria tuvieron un primer encuentro de cara a comenzar a reflexionar sobre las problemáticas y los desafíos de las instituciones deportivas del Partido. Ya surgieron dos ideas de cara al futuro y programarán nuevas reuniones.

Cuando todo hacía suponer que el 2018 ya nos había entregado todo, cuando sólo restaban cinco minutos para terminar el partido, cuando los asados de rosca política abundan, gestando listas y alianzas, algo sorprendente estremeció a la tribuna. Según relatan algunos memoriosos, no se  recordaba un evento así en las crónicas deportivas durante los últimos 30 ó 40 años.

Aunque suene extraño, hay  cientos de miles de personas con compromiso social, honestidad y ética, que son “presidentes sin sueldo”, que le sacan tiempo a sus familias, al descanso y a sus  proyectos personales. Ellos, junto a los integrantes de las comisiones, sostienen contra viento y marea a los clubes, dedican tiempo y dinero a sueños colectivos y barriales, compensando la balanza de tanta corrupción, pragmatismo y miopía de funcionarios y políticos.

Es así que el caluroso mediodía del sábado ofreció el marco ideal para que en el Centro de Entrenamiento MenteGol de nuestra ciudad, se realizara un encuentro «único y esperanzador», como catalogaron sus impulsores. Los cuatro clubes más representativos de Luján se dieron cita por primera vez para pensar y debatir sobre problemas comunes, nuevos desafíos y acciones posibles. En el transcurso se motorizaron dos ideas concretas: una respecto a la vinculación de la Carrera de Trabajo Social de la Universidad de Luján con  todas las entidades deportivas (algo que el Club Luján comenzó hace un año) y, por otro lado, la confección de un decálogo de buenas prácticas que vinculen deportes y valores.

Foto: Ladran Sancho

Fueron de la partida Paola López, por el club El Timón; Fabián Poli por Flandria; Mariano Peretto por Luján; y en el fondo, como un gran pilar, Federico Helfer, en representación del Lujan Rugby Club. También participaron integrantes de las comisiones directivas, entrenadores, profesionales, docentes y periodistas. Los cuatro clubes suman más de 2.000 jóvenes deportistas en competencia semanal o quincenal. El encuentro estuvo organizado el Licenciado Esteban Gómez, como integrante del equipo de formadores del Club Luján, y por el Profe y preparador físico, Federico Marrafeiro, por parte de MenteGol.

Las temáticas giraron en torno a la relación inter-institucional de los clubes, a los vínculos posibles y necesarios con otros estamentos gubernamentales, la posibilidad de comenzar a gestar protocolos comunes frente a la violencia, y el financiamiento de proyectos. Un momento a destacar fue cuando la  palabra “valores” se hizo presente, desnudando la crisis en la transmisión y sostenimiento de valores humanos, por parte de un mundo adulto que parecería no estar a la altura de las circunstancias.

Allí nuevamente el club y la escuela se muestran como instituciones fundamentales y necesarias.  También se habló en relación a los institutos de formación docente, y en tal sentido, Marrafeiro opinó que “es necesario más espacios de capacitación docente en función de la vida de los clubes y del alto rendimiento. Nos forman casi exclusivamente en el área escolar. Pero este encuentro indudablemente nos llena de esperanzas y de ideas para el futuro cercano”.

Los conceptos e ideas que entregaron los participantes fueron constantes y diversos. “Este último tiempo los chicos son traídos por sus padres para que no estén todo el día en la computadora. Los papás nos cuentan que los hijos no duermen de noche, se desvelan con el celular o los juegos”, comentó Paola Lopez haciendo hincapié en uno de los puntos que preocupan. Federico Helfer, por su parte, destacó algo que todos coincidieron rápidamente: “Nos sentimos vulnerables y con pocos recursos frente a los cambios sociales de los últimos 10 años. Van apareciendo fenómenos violentos, sobre todo con padres, que eran impensados en el mundo del Rugby. Hoy los clubes cierran y se transforman en bares”.

Fabian Poli focalizó en “la necesidad de profesionalizar a los equipos de trabajo. Los chicos de hoy presentan desafíos y demandan soluciones nuevas. Nosotros estamos proyectando un área de Psicología para el 2019” y allí cerca, Mariano Peretto destacó que “muchos chicos que no ingresan al club terminan delinquiendo, y nosotros fuimos testigos de varios casos gravísimos. El club te da disciplina, solidaridad y trabajo en equipo, todo lo que nos está faltando como sociedad. Sin apoyo del Estado el trabajo es muy cuesta arriba”.

Claramente la realidad social de nuestro país parece no dar tregua, y los números estadísticos están en caída libre. Ante las deudas en materia educativa y de inclusión social el área de promoción del deporte es una de las más descuidadas. En Argentina sólo el 30% de los chicos y chicas entre 10 y 20 años practica algún deporte en clubes de manera sistemática, y solo un 5% lo hace de manera federada o en alta competencia. En la Provincia de Bs. As, el 48% de los menores son pobres, (según los datos estadísticos de diciembre). El panorama se completa con guarismos estremecedores de consumo de drogas y alcohol, como así también de repitencia, deserción escolar y delincuencia juvenil.

“El Deporte, en cualquiera de sus formas, es una palanca transformadora de la realidad para miles de pibes y es una vidriera en donde podemos visibilizar tensiones, desafíos y objetivos sociales. Sabemos, por la historia de la post-guerra en Europa, que es la forma más barata y rápida de generar inclusión social. Los ingleses, los alemanes y los rusos saben mucho de eso”, concluyó el Licenciado Esteban Gómez.

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