El último sábado se desarrolló una novedosa propuesta para nuestra ciudad. En el marco del mes de la mujer, la Biblioteca Ameghino convocó a 26 artistas mujeres para que expusieran sus producciones inspiradas en el ensayo «Un cuarto propio» de Virginia Woolf.

El diálogo entre una obra escrita entre 1928 y 1929; y un grupo de artistas contemporáneas resultó en un hecho cultural difícil de transmitir mediante la palabra escrita.

Foto: Victoria Nordenstahl

La intención de elegir a Virginia Woolf como punto de partida se basó en la necesidad de rescatar un recorrido histórico en el avance y consolidación del movimiento de mujeres y por tratarse de una referencia literaria ineludible en ese camino.

Woolf comenzó a elaborar ese texto en Londres a principios de 1928, con motivo de una conferencia que le solicitaron bajo la consigna «Mujeres y Ficción». Luego de un año de trabajo y reflexión, el resultado fue la descripción el rol del mujer en la sociedad inglesa de principios de siglo XX.

«Nuestra idea fue hacer visibles diversas cuestiones desde el arte sobre el género y lo femenino, y las diversas disputas que existen en la contemporaneidad sobre el rol de la mujer y lo que nos sucede como mujeres» relató la curadora de la propuesta Magdalena Verdejo.

Con la mirada centrada en el contraste entre cantidad de hombres que escribían y criticaban la obra de escritoras mujeres, Virgina Woolf plasmó en su ensayo la combinación entre los cambios en su contexto y los de su vida personal.

Magdalena refuerza la necesidad de «observar desde la historia del arte, como se ve a la mujer. Esa representación de la mujer estuvo históricamente realizada por hombres. En la actualidad vemos que las artistas mujeres, se piensan a sí mismas y al género».

Woolf resalta la necesidad de apropiación de los espacios para posibilitar la creación femenina. En reiteradas ocasiones en su ensayo refiere a la necesidad de que la mujer posea independencia económica y habite un espacio que le pertenezca. «Tiene que tomar vino y tener un cuarto propio» respondió ante la pregunta sobre cómo una mujer podía trascender en un mundo dominado por hombres.

Foto: Victoria Nordenstahl

Consultada por el impacto del momento histórico en la producción de las artistas, Verdejo relató que «todas las obras expuestas abordan lo femenino, la representación del cuerpo, la reproducción, el rol que nos da la sociedad y la voz a través de la música. Cada mujer está atravesada por su propia condición social a la hora de producir arte, incluso desde diversas perspectivas ideológicas. Nos pareció importante la idea de convocar a diferentes generaciones y edades para que se exprese una idea abierta, estos espacios tienen que existir para difundir el trabajo de las artistas mujeres, que históricamente hemos sido menos difundidas».

La profesora Rosa María Cardamone compartió algunos poemas de Alfonsina Storni, poniéndola en contexto histórico como una pionera en la poesía feminista, con ejemplos como La Loba (1916) de su primer libro o “Tú me quieres blanca” (1918) de su segundo poemario.

Cardamone recordó que previo a que Virginia Woolf se convertía en una referencia; Storni expuso desde su obra la sumisión de la mujer y la poca valoración social que recibía con algunos años de anticipación. Alfonsina, Virginia, Gabriela Mistral, Idea Vilariño y muchas que les siguieron, nos ayudan a identificar un hilo conductor en la historia artística y literaria del feminismo.

Una instalación en el hall de entrada realizada por Giannina Blanco, una performance con relatos sonoros realizada por Josefina Dalsaso, un ascensor literario intervenido por Valeria Zeján, lecturas y juego con luces en la oscuridad por Catalina Jiménez, Natalia Reyes, Lucía Felice y Tita Martínez.

Una variada exposición de artes plásticas compuesta por pinturas de María Deveaux, Leticia Miglioranza, Marta Rolandi y Daniela Abbate. Grabados de Bernabé Asenzo, colage de Laura Córdoba, ilustraciones de Licha Bernal, Yiyi de la Mota, y los bordados de Luciana Zaglio.

Las fotografías de Mónica Rojas, los cuadros cerámicos de Liliana González, la intervención del salón por Zía Margaret y Flor Vitón, junto a las lecturas de Rosa María Cardamone y las canciones de Patricia Bisso y Victoria Masllorens, confluyeron gracias a la selección y la curaduría artística de Magdalena Verdejo.

Para quienes quieran visitarla, la muestra puede verse este viernes 22 a partir de las 21 hs en el marco de la «Noche Amigue» y se mantendrá en exposición hasta el 29 de marzo de 11 a 16 hs. en la Biblioteca Ameghino.

Como antítesis a esa mirada hegemónica del arte desde lo masculino, Magdalena explica que «esta propuesta sucede cuando se abre paso a lo colectivo. En soledad no se puede realizar, una conoce la obra de algunas artistas, pero cuando se abre a la participación, se genera esta red en la que todas podemos participar y ser visibles a través de nuestras obras».

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