En el Instituto Mignone desplazaron sin notificación formal a un docente titular. La medida se enmarca en las reformas realizadas a la institución educativa durante la segunda gestión del gobierno local.

Los cambios en el rumbo pedagógico del Instituto Mignone se manifiestan en las incomodidades de docentes, administrativos y estudiantes. Los rumores de pasillo anuncian reformas y temores por posibles cierres de carreras o modificaciones importantes en las curriculas.

A pocos días del comienzo de clases, las grillas de días y horarios para el dictado de asignaturas permanecen vacías y ni docentes ni estudiantes saben si podrán garantizar su presencia. Una administración desprolija se suma a las ya precarias condiciones de trabajo.

Subvencionados por el Estado provincial, DIPREGEP aporta los sueldos para los profesorados mientras que para las tecnicaturas los docentes son contratados (con renovación anual) por el municipio. Son varios los casos de empleados o funcionarios municipales que cobran sus sueldos mediante esta última condición; mientras en sus respectivos decretos de contratación se los asigna al Instituto Mignone en realidad prestan servicios en otras dependencias.

Desde la renovación del mandato de Oscar Luciani, ya en el marco de la alianza Cambiemos, la responsable política de la institución es Susana Busso. Proveniente de las filas del PRO desembarcó en el instituto como Directora luego de integrar la lista como candidata a concejal.

Federico Suárez, regente anterior, solicitó licencia sin goce de sueldo en 2017 y a posteriori renunció a su cargo, y es Carlos Romero quien ocupa su rol desde entonces, además de conservar su cargo en la Dirección de Políticas Sociales.

Susana Busco y Esteban Bullrich en campaña de visita en el Instituto Mignone junto al intendente Oscar Luciani

«Mi despido es una decisión política»

En este marco general fue desplazado de sus horas como titular un docente de trayectoria y sin manchas en el legajo. El profesor Julián Sotelo inició su carrera docente en 2006 y desde 2010 dicta clases en el Instituto Mignone.

A mediados de febrero el dúo Busso-Romero notificó verbalmente al docente que sería desplazado de sus horas como titular. El motivo que expusieron fue que “administrativamente hubo cambios en asignaturas y carreras y ahora hay una profesora que pide que le devuelvan las horas que tenía antes de una larga licencia” contó Sotelo en diálogo con Ladran Sancho. La forma que encontraron desde la gestión para resolver la situación fue desplazarlo de sus horas titulares, sin indemnización ni motivos justificados.

Como titular se negó a ser despedido y pidió que le ofrezcan otras horas, pero pese a que hay oferta los funcionarios se negaron y derivaron el tema al área de legales del Municipio. Sin telegrama, Sotelo continúa tomando mesas de exámenes y firmando el libro de actas hasta tanto sea notificado de manera legal.

Detrás del conflicto administrativo está el trasfondo político. “Mi presencia en el instituto incomoda y molesta” sostiene Sotelo. En este sentido relató que durante el año pasado trabajó dos actividades que incomodaron a las autoridades del Mignone.

Sobre el femicidio de Micaela García, el docente habilitó la reflexión libre de sus estudiantes, analizaron noticias periodísticas sobre el tema y realizaron afiches que quedaron pegados en el patio del instituto. En otra oportunidad, al cumplirse un mes de la desaparición de Santiago Maldonado, Sotelo repitió la lógica en el aula, en este caso los estudiantes publicaron fotos en las redes sociales desde donde continuó el debate.

“Las autoridades del instituto en ningún momento supervisaron una clase mía, en un año y medio Busso no presenció una sola de mis clases y de estas actividades no dijeron absolutamente nada. Pero el silencio no habla, aunque dice mucho. Es evidente que se generaron muchas incomodidades políticas, pero yo hice lo que pide la fundamentación del profesorado que es estimular el pensamiento crítico, abrir el debate y permitir las expresiones sobre temas de agenda».

Sobre la cuestión administrativa Sotelo entiende que “el pedido de la profesora que quiere retomar las horas les vino como anillo al dedo. Pueden ofrecer otras horas tanto a ella como a mí, se los pedí y me lo negaron. Eso evidencia que el despido es claramente político, es una persecución”.

La situación del docente por ahora es una incógnita. Su cargo está en revisión en la secretaría Legal y Técnica del municipio. Al Concejo Deliberante el tema ingresó por la comisión de educación y allí los concejales escucharon la problemática y decidieron enviar la consulta a la comisión de legales que deberá realizar observaciones.

Con el caso de Sotelo se juega la posibilidad de sentar un precedente negativo para el Instituto Municipal «Emilio Fermín Mignone» si se confirma su despido y el miedo como operador político vuelve a ser la apuesta para lograr disciplina desde arriba.

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