El Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de Luján declaró a Agustín “Tino” Moglie ciudadano destacado del Partido de Luján “por su inclaudicable y ejemplar compromiso de vida con la defensa y la promoción de los Derechos Humanos”. Un mimo a un luchador incansable.

“Y me pegaron un tiro que salió por acá”, relató Tino y otra vez se desabrochó la camisa. Todos miraron como si vieran y escucharan su historia como por primera vez, por más que ese hecho sea tan heroico como conocido por su propia voz. El público se renueva, habrá pensado Moglie. Los aplausos de un puñado de concejales y familares en semicirculo cerró el breve y sencillo acto de declarar a Tino Moglie como ciudadano destacado.

Currículum, de batalla en batalla

A sus tiempos, con su experiencia y su andar ciclista Tino escuchó atentamente la lectura de los argumentos que sostienen la distinción. “Con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, las instalaciones del INTA – Castelar fueron allanadas por fuerzas militares y, ese mismo, día Moglie fue detenido hasta el 1 de Mayo en la comisaría de Hurlingham debido a su actividad sindical. En ese lugar conoció en carne propia las prácticas del terrorismo de estado que identificó a la última dictadura cívico-militar. Y estando en ese lugar también recibió el telegrama de prescindibilidad firmado por el flamante Subsecretario de Agricultura Jorge Zorraigueta, integrante del gabinete del superpoderoso ministro de economía del dictador Videla, José Alfredo Martinez de Hoz. Y una vez “liberado”, a los pocos días, el 11 de mayo de 1976, fue secuestrado de su domicilio, depositado en el baúl de un auto y luego cobardemente fusilado por la espalda en un descampado. Gravemente herido, logró escapar y atenderse de modo clandestino en un centro de salud cercano”, leyó Capelli y Tino luego aprovechó para la descripción gráfica.

Agustín “Tino” Moglie nació el 6 de junio de 1934 en los pagos de Juan José Paso, partido de Pehuajó, y poco tiempo después se trasladó con su familia a la ciudad de Alberti, desde muy chico conoció las privaciones de la pobreza y la necesidad de trabajar para acompañar el esfuerzo de su padre, un inmigrante italiano, peón de campo. Ya a los 14 años, otra vez por cuestiones de trabajo de su familia, pasó a vivir a la localidad de Castelar. Es allí donde el sitúa, entre sus recuerdos volcados en un libro biográfico, su primer acto solidario: “…cerca de casa se murió un viejito francés, que vivía como ciruja, siempre lo ayudábamos a sobrevivir. Junté la plata para el cajón entre los vecinos y uno de ellos me ayudó a meterlo en el cajón, le puse unas flores salvajes, cerramos el cajón y me fui al municipio de Morón, y ellos lo enterraron al pobre que solo tenía miserias…”.

Ya en su juventud, -cuentan en los considerandos del proyecto- ingresa en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (I.N.T.A.), una experiencia laboral que terminaría por marcarlo definitivamente, a partir de una temprana incursión en la actividad gremial. También es en aquellos años que se convierte en dador voluntario y permanente de sangre, organizando el respectivo centro para los compañeros, la mayoría provenientes del interior, con quienes compartía y le contaban sus historias de miserias. La condición de dador de sangre la mantuvo hasta los 60 años, edad en que medicamente lo limitaron.

“En el INTA, ya como delegado gremial de la Asociación Trabajadores de Estado (A. T. E.), comenzó a evidenciar su solidaridad y compromiso con la clase trabajadora, valores que todavía lo caracterizan. De sentimiento, convicción  y acción peronista, se enorgullece “fui más de 40 veces a la Plaza de Mayo a respaldar al gran conductor Juan Domingo Perón y a la noble Evita”. Y con la interrupción del orden constitucional, en 1955, a través de la “Revolución Fusiladora”, como la mayoría del pueblo argentino, Moglie padeció proscripciones y persecuciones, realidad que pese a cortas fachadas democráticas, se extendería durante 18 años. Se honra en haber sido compañero de militancia del ejemplar dirigente de la CGT de los Argentinos, Raymundo Ongaro”, se destaca en otros pasajes.

Construyó con los vecinos las aulas donde se aprendía a leer y escribir, junto a militantes de la Juventud Peronista (J. P.), a las 4 de la mañana iban a buscar donaciones de carne, verdura y frutas del gran mercado de la Avda. Vergara de Morón, presidió la Cooperadora Escolar, organizó bailes para recaudar fondos y también campeonatos barriales de fútbol en toda la zona, donde a lo deportivo le sumaba inclusión, reflexión y conciencia social. ¿Algo más?

Tino, el lujanense

Moglie soportó un exilio interno, debiendo escapar de las garras de la dictadura, peregrinar que lo llevó incluso al Paraguay y a distintos puntos del país, como Misiones y Catriló, en la provincia de La Pampa y hacia el final de la dictadura, Moglie llegó a Luján, gracias a la intervención del Padre Justo Echeverría, de la Basílica de Luján, quien le facilitó una vivienda y pudo así reencontrase con su familia, compuesta por Gladys, su noble y sufrida compañera, y sus hijas Albina, Claudia, Silvia y Griselda.

Los autores del proyecto expresaron que: “Una vez recuperada la democracia, y ya instalado en su domicilio, en el actual Barrio Padre Varela, conforme sus convicciones y prácticas solidarias, se integró con un trabajo de organización comunitaria junto a sus vecinos. Así, participó, como uno de sus fundadores y primer presidente, en la sociedad de fomento. En la asamblea constitutiva, y de modo masivo y democrático, se resolvió cambiar la denominación del barrio vinculado con el loteo “Parque Rivadavia” por el actual Padre Varela, fundamentando en el cuestionamiento a un protagonista impopular de nuestra historia nacional y, a la vez, un reconocimiento a un sacerdote muy querido en Luján, fortaleciendo así la identidad y sentido de pertenencia local”.

Por aquellos años de regreso democrático impulsó jornadas de trabajo solidario junto en el Arroyo Gutiérrez, participó en la Comisión Multisectorial de DDHH, en las reuniones del mítico local de FOETRA y en actividades en la Plaza de los DDHH, consigue la  reincorporación al  INTA y  Víctor De Gennaro le encomienda organización de seccionales de ATE en seccionales en varias provincias.

En la neoliberal década del ´90, “siempre con el mismo sentido solidario, acompañó el reclamo de vecinos que sufrían la falta de trabajo como consecuencia de un modelo económico que desangró el aparato productivo del país y del cual Luján no fue la excepción aquí uno de los referentes del proceso de resistencia, lucha y movilización que impidió el cierre del ramal ferroviario de la línea Sarmiento que con la consigna ‘Salvemos al tren’, incluyó asambleas y otras convocatorias en Luján y distritos vecinos”, escuchó Tino y largó una mueca.

Finalmente, la actualidad lo tiene activo, comos siempre: como jubilado replicó formas de organización para defender los derechos de los mayores adultos. Así dió vida al Grupo de Jubilados Independientes y al Grupo de Jubilados Combativos y Solidarios, concretando, entre otros objetivos, mejoras en las condiciones de tiempo y lugar en la percepción de sus haberes. Y además de sus intervenciones públicas, de manera personal, Moglie ayuda desinteresadamente a muchos vecinos que soportan la ausencia del estado, ya sea facilitándoles la gestión de trámites o reclamando directamente en oficinas públicas.

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Fotos: Victoria Nordenstahl

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