La directora de Géneros y Diversidad, Mariana Sierra, realizó un recorrido por las responsabilidades del área, las proyecciones a medio plazo y el desafío de transversalizar la perspectiva de género en la política pública.

Mariana Sierra es Licenciada y profesora en Ciencia Política. Tiene experiencias laborales en el ámbito de la administración pública, en programas de inclusión social; y en los últimos años trabajó como docente de secundaria de jóvenes y adultes en escuelas de Luján.

Comenzó su militancia social en la experiencia de bachilleratos populares y también fue delegada sindical en la Asociación de Trabajadores del Estado. Actualmente participa en la colectiva feminista Mala Junta, del Frente Patria Grande, espacio que la propuso para el cargo.

Tras la asunción de la nueva gestión, Sierra está a la cabeza de la Dirección de Géneros y Diversidad, área que fue rejerarquizada en diciembre de 2019. En entrevista exclusiva con Ladran Sancho, habló sobre las responsabilidades del área, los programas y dispositivos que hoy se encuentran en funcionamiento, y la importancia de transversalizar la perspectiva de género.

-¿Qué cambios implica la rejerarquización del área?

-Cuando asumimos, nos encontramos con que nunca se había rejerarquizado, era una Subdirección de Políticas de Género. Durante los ocho años anteriores estuvo con ese rango. Ahora cambiamos el nombre pero no sólo eso, sino que también cambiamos la perspectiva. Somos Dirección de Géneros y Diversidad.

La perspectiva de la dirección implica que asumamos mayores responsabilidades en cuanto a nuevos programas o líneas de acción. Pero, además, una de las cuestiones más importantes que debemos lograr es poder impulsar política, perspectiva, propuestas. Pero también consideramos que la perspectiva de género debe ser transversal a todas las políticas públicas que se generen en el municipio.

Actualmente somo un grupo reducido. Es un equipo interdisciplinario de trabajadoras sociales, psicólogas y abogades. A partir del 27 de diciembre, en la última sesión del Honorable Concejo Deliberante pudimos lograr la ampliación de algunos cargos. Desde que se asumió la responsabilidad de ser dirección está pendiente ampliar el equipo de trabajo.

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Qué programas y tareas se llevan adelante en la dirección?

-En principio, lo más fuerte que venía haciendo la subdirección era la atención de casos de mujeres que atravesaron violencia por parte de sus parejas o ex parejas, en el marco de la Ley de Violencia Familiar Provincial. Acá se hace el asesoramiento, acompañamiento y en general articulamos con Comisaría, Fiscalía y Juzgado de Paz. Igualmente la atención es abierta, hay demanda espontánea de otras mujeres que buscan ese acompañamiento, ese asesoramiento sobre lo que solemos llamar la Ruta Crítica.

Además funciona ya desde hace dos años el dispositivo Nuevas Masculinidades (NuMa). Un dispositivo psico-socio-educacional en el que también articulamos con Juzgado de Paz y Fiscalía, pero también es voluntario. La intención es trabajar con varones que han ejercido violencias.

También llevamos adelante el Programa de Capacitación con Perspectiva de Género en la Formación Profesional para Conductores de Autotransporte Público y Privado de Pasajeros. Son tres charlas semanales a las que tienen que asistir las personas que tienen que renovar el registro en la categoría profesional. Eso fue a partir de una ordenanza que salió el año pasado luego de algunas situaciones de acoso, y que fue acompañado y trabajado por la Asamblea de Mujeres, de la cual he participado.

Es importante destacar que en Luján funciona la Mesa Local contra las violencias, donde se encuentran distintas instituciones del Estado, del ámbito de educación, salud, el Poder Judicial y el Ejecutivo, y pueden participar organizaciones de la sociedad civil. Allí trabajamos sobre estrategias conjuntas para la prevención y abordaje de la violencia de género. Lo que se creó el año pasado fue un protocolo de accionar ante situaciones de violencia para las instituciones y organizaciones, que cuenta con un recursero. La mesa local tiene un marco establecido por la Provincia de Buenos Aires.

-¿Qué es necesario fortalecer?

-A mediados del año pasado las compañeras impulsaron un grupo de mujeres para trabajar las situaciones de violencia de manera grupal. Queremos fortalecerlo y, además fortalecer el acompañamiento en el plano barrial. Otra de las tareas que han hecho las compañeras, siempre que pudieron y estuvieron acompañadas, fueron capacitaciones tanto en el municipio como en otras instituciones del Estado.

Por otro lado, el año pasado se sancionó la Ordenanza del Protocolo de Actuación Ante Situaciones de Violencia de Género en el Ámbito Laboral Municipal. Esa es otra de las tareas que como dirección tenemos que llevar adelante.

Y, además, tenemos que hacer todo lo necesario para acompañar la lucha que va dando el movimiento de mujeres. Las instituciones tenemos que tratar de llevar ese ritmo de la discusión y los avances.

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Hay articulación con provincia o con nación?

-Tanto de nación como de provincia hay mucha voluntad de articular con todos los municipios. En provincia se hizo la presentación del Ministerio en La Plata, donde nos convocaron a todas las direcciones, subdirecciones y secretarías. Ahí se abrió esto de empezar a articular. Esto recién está en construcción.

Lo que me parece importante de lo que plantean Elizabeth Gómez Alcorta en nación y Estela Díaz, en provincia es pensarnos como actrices fundamentales y hacer lo que veníamos haciendo como movimiento de mujeres.

Hoy logramos tener esta institucionalidad que nos permite darle otro peso a la lucha por los derechos, que venimos dando hace tantos años. Institucionalizarlo implica que nosotras podamos impulsar propuestas a otras áreas. Y a la vez tenemos la enorme tarea de hacer las capacitaciones para que todas las áreas pongan en agenda y como prioridad la perspectiva de género en la política pública.

Así también lo indica la Ley Micaela, que la tenemos que cumplir y llevar adelante, y que tiene que tener una contrapartida material en la política pública. Desde las áreas de género tenemos que acompañarlo; sino las mujeres y disidencias nos encargamos de nuestras problemáticas. No tenemos que desligar la responsabilidad de hacerlo en conjunto y de manera trasversal, es la única forma de reparar y garantizar derechos. En breve vamos a iniciar estás capacitaciones acá en Luján.

-¿Cómo se va a abordar la problemática de mujeres trans y otras identidades disidentes?

-En principio nos propusimos poder ampliar la Dirección al abordaje de las disidencias. En concreto necesitamos hacer un proceso de formación para poder hacer un abordaje real, concreto, respetuoso. Nos hace falta asentarnos y formarnos como equipo para poder hacer el acompañamiento en situaciones de violencia y discriminación.

Además, existe la ordenanza 7381/19 que es de garantía y ampliación de derechos para personas travestis, transgénero y transexuales, para el cumplimiento de la inclusión laboral trans en el plano municipal, con el compromiso de la articulación en el ámbito privado. Hay que ponerse a trabajar con eso, hay que llevarlo adelante. La ordenanza está y hay que cumplirla en articulación con todas las áreas que la ordenanza establece.

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