Foto: Julieta Brancatto

La cooperativa de reciclaje se sumará al servicio de recolección de residuos. Desde el gobierno demoran el anuncio pero desde el Sindicato ya comenzaron las quejas.

La problemática ambiental ganó un lugar en la agenda pública en todo el mundo. Campañas de concientización, ONGs, Cooperativas de Reciclado y plataformas políticas en diversas latitudes plantean, con certeza, que la contaminación alcanza niveles alarmantes y pone en riesgo la sustentabilidad para las generaciones futuras. Hasta el Papa llamó al cuidado de la “casa común” en la encíclica «Laudato si».

Por estas geografías lujanenses nos anotamos con el basural más grande de la provincia y los niveles de conciencia se expresan de forma mínima en la sociedad a la hora de reducir el material desechable, cuidar el uso de agua o separar desde el origen los desechos.

Desde el píe, creció y se consolidó UsinaEco mostrando una solución al problema de la contaminación y al mismo tiempo, a la exclusión de trabajadores del sistema de empleo formal. En la actualidad emplea a más de 70 personas que provienen de la calle y de La Quema y ahora reciclan más de 60 toneladas de residuos por mes.


El laburo de UsinaEco mereció la atención del gobierno en sintonía con las proyecciones que se realizan desde la gestión provincial. Un incipiente plan de sustentabilidad se puso en marcha con reuniones y de a poco con recursos que se vuelcan a nivel municipal.

El intendente Leonardo Boto junto a los laburantes de UsinaEco en la inauguración de la nueva planta. Foto: Victoria Nordenstahl

En ese marco, desde el gobierno municipal decretaron la Emergencia Ambiental haciendo enfasis principalmente en el problema de los residuos y preparan la firma de un convenio con UsinaEco para sumarlos al servicio de recolección.

En concreto, le propusieron a UsinaEco una contratación para hacerse cargo de una parte del servicio de recolección mientras la empresa Multipropósito mantendrá el resto. Los planes del gobierno pasan por dividir los recorridos e iniciar una agenda que incluirá charlas informativas para motivar la separación en origen, más tarde la clasificación de los residuos domiciliarios y la regularización de los trabajadores en el basural.

La medida se da en pleno conflicto sindical, con los gremios de paro y una tensa relación entre el gobierno y las conducciones sindicales. En el taller 1 la noticia fue recibida por los laburantes a quienes se les planteó una reasignación de tareas.

En primer instancia los trabadores afectados actualmente a la recolección se ocuparían de la limpieza de los microbasurales que se han formado en todo el partido.

En reuniones y negociaciones tensas, expresaron la negativa y también rechazaron la propuesta de compartir el trabajo junto a la Cooperativa de reciclado. La conducción del Sindicato teme quedarse sin el principal elemento de presión a la hora de las medidas de fuerza y amenazaron con impedir la recolección a los cooperativistas que tienen previsto comenzar el trabajo tras la firma del convenio.

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