Pequeños y grandes se sumaron al festival de rock en la plaza de Valle Verde a beneficio del comedor Lagrimitas.

En la equina de la 620 y 605, a pocos kilómetros del casco céntrico el barrio Valle Verde ofrece un microclima distinto a la ciudad. Más naturaleza, menos circulación de autos y en un comienzo de año con poca agenda social una buena propuesta para compartir la tarde y buena parte de la noche del sábado.

Desde el patio de alguna casa un par de vecinos planearon un encuentro como excusa para tocar unos temas. “La idea era hacer algo más privado acá en una quinta y la cosa se fue ampliando. Y como nosotros siempre que tocamos lo hacemos a beneficio del comedor Lagrimitas, se nos ocurrió hacerlo en la plaza junto a la Sociedad de Fomento y los feriantes; y recaudar alimentos no perecederos” dijo Pedro, vecino del barrio y guitarrista de Fugitivos, la banda que impulsó la convocatoria.

Así, para cuando empezaba a calmar el calor del sábado los puestos de la feria estaban instalados ofreciendo alimentos, vestimenta, artesanías y fragancias. El sonido preparado adelantaba el clima rockero y familiar; y en la cabecera de la plaza el escenario esperaba a los y las protagonistas.

“El objetivo de esto es juntar colaboraciones para el comedor Lagrimitas que hace una labor social muy importante. Por eso pedimos la colaboración con alimentos no perecederos. Además, la Sociedad de Fomento va a aprovechar lo recaudado en la cantina para avanzar en la construcción de la sede. Los invitamos a acercarse, gracias por venir” anunció Pedro desde el micrófono.

Las Rockeritas imantaron al público que deambulada con las reposeras y mantas sobre el pasto. La formación que se compone con dos teclados, ukelele, guitarra eléctrica, bajo, batería y las voces de seis niñas de entre 9 y 12 años.

Las pequeñas rompieron el hielo con canciones propias y covers de Coldplay, Train y Jack White. Aunque anunciaron el último, como buenas rockeras se guardaron Day Tripper de The Beatles con coreografía incluida para hacer estallar los aplausos y despedirse.

A las Rockeritas les siguieron varios de sus padres, madres y una joven voz para zapar dos temas que prepararon para la ocasión. Algunos percances impidieron que Fugitivos tocará con la formación completa pero varios de sus integrantes se mezclaron con amigos y vecinos para darle un poco más de rock a Valle Verde.

Para cuando el sol empezaba a caer la parrilla ya prometía. Vecinos y vecinas del barrio, que hasta el momento no se habían animado a acercarse, se terminaron de convencer. Más de un desconfiado pasó de mirar desde la baranda de madera sobre la vereda a sumarse a la comunidad y otros salieron de la pileta para ser parte del festival.

La canasta de alimentos no perecederos se fue llenando de fideos, yerba, azúcar entre otros productos que vendrán bien para Lagrimitas. El comedor del barrio San Fermín, sobre la calle Los Jazmines necesita hacer stock porque la demanda suma meses de crecimiento sostenido, realidad que se repite en los últimos tiempos en todos los territorios.

La Sociedad de Fomento del barrio también se llevó su parte en la movida vecinal. Con esfuerzo comunitario y la cuota mensual sostienen la placita y de a poco van apostando a la construcción de la sede. Lo recaudado en la cantina será para sumar a la alcancía barrial y finalizar el recinto. Sus voluntarios se mostraron entusiasmados y comentaron que la movida los incentiva a repetir la experiencia.

Una tardenoche de rock solidario y lazos comunitarios, en un enero calmo en Luján ganó la agenda del fin de semana con ganas de repetir y multiplicarse por otros barrios. Será cuestión de organizarse para pasarla bien.

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