Foto: Julieta Brancatto.

El diputado nacional y precandidato a presidente Felipe Solá colmó el Club Atlanta. De la mano de Silvio Martini, quien está en carrera por la intendencia, el ex gobernador entregó una charla con ocurrencias y directivas a la militancia. “No puedo entender, todavía, que algunos juegan la personal, a dividir”, remarcó.

Casi con estirpe de boxeador el pasillo se hizo lo más amplio posible para que pase Felipe Solá, acompañado de Silvio Martini y militantes de acá, de allá y más allá. De Luján, pero también de Campana, Pilar, Tres de Febrero, La Matanza y las adhesiones seguían para la visita que contaba con las firmas de Red x Argentina, Unidad Ciudada y el Partido Justicialista de Luján.

Solá se movió como un deseoso a la presidencia pero, como concluyó, no se cree “la última Coca Cola en el desierto”. Unidad, la contraseña que pone el peronismo para ingresar a la discusión política, también fue el eje del ex gobernador.

Tras un inicio por un recorrido histórico entre las batallas de Maipu y Chacabuco, desembarcó en la coyuntura. “Parece increíble que hayamos cometidos tantos errores. No voy a decir que hayan cometido, porque si bien fui opositor hasta el 2015, yo también cometí muchos errores y los he dicho públicamente. Pero cometer tantos errores para que alguien llegue por los votos para implementar un plan parecido al de Martínez de Hoz, es decir cuarenta años después, lo mismo. Mirar la Argentina desde una mentalidad colonial y una mirada neoliberal. No conocer la historia o pensar que fue una historia feliz aquella, tal vez porque empezaron a hacer negociados muy prósperos para su familia”, reflexionó.

“Pero es increíble que haya llegado un presidente que no conoce ni siquiera todavía el entramado social, barrial, comercial de la argentina profunda. Y le resulta absolutamente desconocido y le habla a un argentino que no existe o solo existe en el barrio norte de la capital o en los countrys de por acá. Pero el otro sujeto al que le habla no está, es uno que el no conoce: millones de argentinos que esperan oír otra cosa y encuentran un balbuceo sobre una argentina que no existe. ¿No les pasa a ustedes?”, se preguntó.

Foto: Julieta Brancatto.

Una pausa, una mirada al costado y otro tema: la tenacidad de los argentinos y la necesidad de conocer la realidad de la situación en la que está el país: “Estamos muy preocupados pero hay que repasar algunas cuestiones. Primero, los pueblos no quiebran; Argentina va a salir adelante porque sus hombres y mujeres por peor que estén no están dispuestos a quebrar ni a entregar aquello por lo que luchan todos los días. Sus familias, el porvenir de sus hijos, del lugar donde viven, el porvenir del país. Segundo que, en ningún momento tenemos que engañarnos frente a nada, frente a la realidad política, frente a las esperanza, frente a la realidad economía, frente a que las cosas son como son y las tenemos que cambiar. Pero para poder cambiarlas hay que interiorizarse bien de cómo son: a eso el general Perón le decía “la única verdad es la realidad”.

Para poder arrancar una mueca ante tanta pálida, ensayó: “Lo digo porque hay muchos militantes que le ponen 12 ó 14 horas por día a la militancia y eso llega a hacer que después vean la realidad no como es sino como ellos quieren que sean. He visto muchos de esos: les llamamos cabeza de termo. Tratamos de no señalarlos mucho porque estamos en tren de unidad”, soltó con gracia.

Foto: Julieta Brancatto.

En registro electoral, Solá advirtió que “la única manera que hay de enfrentar la situación argentina es repetirse que la única verdad es la realidad, sobre todo frente a una herencia tremenda que vamos a tener, entonces hay que mostrarla tal cual es. No hay que decir ninguna mentira en la campaña electoral, por lo menos no la escucharán de mi porque venimos de un presidente que no hizo otra cosa que usar la mentira permanente en la campana. Entonces, se necesitan lideres que le digan lo que pasa, cuánto va a durar, cómo va a ser y qué piensan hacer. No volvamos a imaginar algo que después termina en desastre”.

Amigos son los amigos, el diputado señaló la errónea idea de busca una pelea en cada puerto. “El gobierno no tiene que procurar enemigos: un gobierno nacional, popular, peronista, amplio. Peronista en su concepción, no importa si son todos peronistas o no, para nada. No estamos acá para que crezca el peronismo, estamos acá para que crezca el país, les queda claro ¿no? Un gobierno que se diga nacional y popular, y que parta de un frente político y social, no debe nunca ir a buscar sus enemigos, porque está lleno de enemigos. Ellos tienen mucho poder, el gobierno tiene mucho poder. Con el desastre que han hecho todavía tiene competitividad electoral ¿por qué? porque sigue engañando. Ustedes saben lo que es la grieta en la prensa: como se ocultan las cosas importantes para discutir pelotudeces, discúlpenme pero uno se calienta ante ese espectáculo televiso y radial”.

Enemigos no, repitió como imperativo. “No hay que salir a buscar enemigos, si algo le reprochamos al gobierno anterior es haber comprado esa frase de ‘tus enemigos te definen’, y no. Nos define lo que hagamos nosotros no quienes son nuestros enemigos, porque si empezamos a definir a los enemigos no nos van dejar hacer nada con el poder que tienen. Sabemos que está lleno de enemigos, pero no los buscamos ni los camorreamos. Mejor que nos vaya bien y entonces los enemigos van a tener que disimular un poco más: que quede claro esa lección. Porque veo mucha militancia que quiere señalar gorilas y está lleno de gorilas y es fácil señalarlos, pero no vamos a crecer así”.

Foto: Julieta Brancatto.

Y mientras se apagaban los aplausos, otra chicana para despertar el auditorio: “Necesitamos algunos votos gorilas también, que a lo mejor no saben que lo son pero nosotros le ponemos el mote de gorilas, y los necesitamos también. No se trata de diferenciase, se trata -al revés- de no diferenciarse demasiado diciendo cuáles son nuestros límites. Ese deporte de decir cuales son los límites puede hacer que Lavagna se quede solo, diciendo con éste voy, con aquel no: está equivocado. Es un excelente economista pero un mal político porque empieza diciendo todos los no que tiene. Ojala cambie porque yo lo quisiera tener, ¿cómo no lo voy a querer?”.

En clave de unidad, Felipe Solá abrió las puertas: “Nosotros no hemos puesto limite: yo fui opositor hasta el 2015 pero después vino Macri. Es imposible para un peronista no ser opositor y no buscar la unidad después de tres años de Macri. Tendría que ser un peronista gorilizado después de lo que estamos viendo en los barrios, en la economía, en el clase media y la decadencia que no merecemos. ¿Cómo no va a volver uno a la unidad? No hay ninguna posibilidad. No puedo entender todavía que algunos juegan la personal, a dividir. Y que seamos tres espacios y que le dé lo mismo si gana Macri o nosotros, lo que le interesa es cómo quedan parado para el futuro. Ese es el principal pecado: faltarle a aquello de ‘primero la patria, después el movimiento y luego nosotros'”.

Luego de definir que la unidad no es una táctica ni una estrategia: es un deber. Imitó a Juan Domingo en una anécdota memorable. “Recuerden a Perón. Estaba en Gaspar Campos con su idea del FREJULI y fue a verlo un partido chiquito con unos señores grandes que lo aguardaban en la sala de espera. Le informaron: ‘Están los fulanos del partido equis’. Y los que estaban alrededor de Perón le dijeron ‘pero, General, son tres viejos gorilas que tienen un partido chiquito’. A eso, Perón pregunta ‘¿cuánto tendrán?’ El medio por ciento, le responden. ‘Y bueno, que pasen, porque yo choclo por choclo me voy a comer el maizal entero’. Los aplausos explotaron y Solá devolvió: “Soy capaz de imitarlo a Perón hablando e imitar a Perón gobernando”, les avisó. Se agrandó Chacarita, devolvió uno de los presentes, en un comentario que exponía años de experiencia.

“Es así, es voto a voto, hoy son estos, mañana aquellos. Que vengan, que vengan, que vengan”, invitó una y otra vez. Cerca del cierre y previo a las preguntas de los presentes, Solá reconoció: “Hay una incertidumbre sobre las candidaturas pero no nos pueden frenar el deseo, como el que tengo de ser presidente, que está vigente. Me siento capaz, siento que viví momentos terribles en la provincia en el 2002, laburé con los patacones cuando el país se caía, siento todo eso. Pero, antes de todo eso, siento la necesidad de unirnos y ganarle a Macri”.

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