El pintor Brambiya inauguró una nueva muestra tras 35 años de trayectoria. Sus producciones, un resumen de sus creaciones en los últimos cuatro años, iluminan la sala de la Biblioteca Ameghino. Con entrada libre y gratuita puede visitarse hasta el 14 de septiembre.

“Fluctúo entre el paisaje y lo abstracto siempre digo que hago una abstracción del paisaje pero en realidad es expresarme a través del color y el desarrollo de técnicas personales sobre soportes no tradicionales”, cuenta Brambiya.

Bajo la necesidad de pintar diariamente, aislándose de lo exterior pero siempre en compañía de la música, Brambiya busca el riesgo permanente y la necesidad del descubrimiento en cada obra única. Con preferencia por lo barroco la serialidad predomina en sus creaciones a través de bosques o el campo bonaerense. Allí, “Signos Vitales” encuentra un resumen de su producción de los últimos cuatro años.

En un cálido y alegre encuentro inauguró el 1 de septiembre en la Biblioteca Ameghino, San Martín 485. “Signos Vitales” permanecerá en exposición hasta el 14 de septiembre desde las 10:00 a las 16:00, en el horario de la biblioteca con entrada libre y gratuita.

“El nombre es porque vengo de situaciones extremas de salud y la verdad es que me ayudó mucho la pintura a salir de eso. Ni a hablar de los médicos que me operaron a corazón abierto. Ahí está la mano del hombre y el avance de la medicina. Hay obra anterior al colapso de salud que tuve y posterior después de los dos primeros meses de la operación volví a pintar y con mucho ímpetu. Entonces es como que recobré mis signos vitales, por eso elegí ese nombre”.

Movilizado por el paisaje el pintor define lo abstracto como paisaje, visto desde lo microscópico, y encuentra semejanzas con la imagen satelital de la tierra desde lo macroscópico. Foto: Julieta Brancatto

Las obras contemplan diferentes soportes en los que son destacadas planchas de aluminio, vidrio, madera y tela sobre los que el artista experimenta para lograr reacciones diversas con la pintura. Las bases encuentran técnicas mixtas entre el esmalte sintético, barnices, óleo y acrílico, medianamente desarrolladas por él.

“El material existe, están en el mercado pero yo investigo mucho la mezcla de materiales y las reacciones que puedan tener cada uno, entonces juega el factor sorpresa o la alquimia tiene mucha en mi obra. Lo tradicional para mí era pintar sobre tela pero empecé a incursionar con estas técnicas mixtas, trabajar con esmaltes y barnices y un poco la búsqueda del brillo y la transparencia del vidrio en definitiva”.

Nacido en Chajarí, Entre Ríos pero criado en Luján desde los cinco años Brambiya lleva 35 años de mucho trabajo. Su primera muestra fue un 3 de septiembre de 1983 en la Biblioteca Ameghino. Durante esos años, sus obras fueron expuestas en galerías de Buenos Aires, Estados Unidos, México, Perú, Chile y Brasil, y también fueron vendidas a Europa, India y Japón a coleccionistas o muestras en galerías.

En permanente producción su taller guarda de gran cantidad de obras. Foto: Julieta Brancatto

“Lo bueno de la pintura es que no se termina de aprender nunca, eso es lo que más me interesa porque en realidad lo mío es una búsqueda permanente. Yo estoy exponiendo acá pero ya estoy pensando en una serie de obras nuevas en mi taller. Me mantiene activo con esa necesidad de búsqueda que comencé. Siempre hay una inspiración de maestros y uno al no hacer bellas artes o no tener formación académica, al ser medianamente autodidacta, a veces se hacen más lentos ciertos procesos porque no los conoce. Pero a su vez yo me siento con más libertad. Quizás el bellas artes en un principio lo encasilla a uno y después en caso personal necesito libertad para trabajar, rindo examen en una muestra, en cada obra”.

Brambiya considera estar influenciado por la historia y por los grandes artistas aunque uno no lo quiera. Toma con gran aceptación cuando lo referencian a artistas que él admira. Foto: Julieta Brancatto

Hace poco tiempo el pintor lujanense por adopción fue premiado en el 5° Salón Nacional en el Museo Quinquela Martín en la muestra “La Boca, cuna del arte y la pasión xeneize”. Futbolero, fanático de Boca el año pasado iba a presentar una obra pero por su salud debió posponerlo. Este año a una semana del cierre se reencontró con el reglamento y decidió participar.

“Recordé una jugada memorable que es el caño a Yepes de Riquelme, yo estaba en la cancha ese día y terminé en la fila uno de la platea. 18 años después hice la obra con esa temática y la mande. Me dieron un 3° premio adquisición que más allá de la alegría económica es un reconocimiento porque de chico soñaba con jugar al fútbol. Ese sueño de estar en boca alguna vez ahora se cumple porque mi obra queda patrimonio del club. Uno ya empieza a formar parte de la historia de Boca, tengo una alegría enorme. También me van a invitar a exponer al Quinquela que era otro de los sueños que tenía”.

Entre las decenas de trabajos en “Signos Vitales” predomina la obra abstracta que invita a interpretar y a complementar. “Me gusta ese juego con el espectador obra figurativa que la gente empieza a ver cosas como en la mancha de humedad o en las nubes. Yo lo hago pensando en determinado tema o circunstancias y el que lo ve de acuerdo a sus vivencias lo interpreta de otra manera. Entonces la obra siempre es diferente con cada espectador”.

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