Foto: Hernán Ruiz.

El Club Náutico El Timón reactiva su plan para tapar la pileta cubierta y hacer un gimnasio de usos múltiples. Una vieja discusión entre quienes lo proponen y quienes piden que se vuelva a votar. Un repaso por la historia de un emblema del deporte local que un sector de la sociedad prefiere preservar.

Al quitarle el polvo a la colección de la revista “El Telar de Villa Flandria” se puede apreciar un pedazo de historia de Jáuregui. Aquella pileta en la que supo entrenar la selección Argentina de natación, en la que se daban cursos de buceo, la que en alguna oportunidad visitó la armada, y en la que Silvia Borgini  se clasificó a los Juegos Olímpicos de Munich 1972.

Luego del cierre de la Algodonera Flandria, quien proveía de agua caliente a la pileta, se compra una caldera que al poco tiempo se rompe y después de una gran inundación en el año 1993, que alcanzó un pico máximo de 5,25 metros, terminó por derribar el sueño de seguir adelante con la pileta climatizada. De ahí en más el deterioro y el óxido fueron ganando terreno y hoy ese espacio se encuentra abandonado.

En tiempos difíciles para la tradicional institución de Jáuregui, como para muchas en el país, vuelve a reflotar una idea que parecía haber quedado en el pasado. En una asamblea cuestionada del año 2004, debido a que no contó con la cantidad de socios correspondiente, se votó y se aprobó un proyecto para tapar la pileta y crear un gimnasio de usos múltiples.

Quienes se oponen al proyecto, logran que la obra sea paralizada en el año 2010, cuando comenzaron a llegar camiones con tosca. Hoy, con los números del Club en rojo, vuelve a resurgir el proyecto para reactivar la concurrencia y los ingresos de la institución.

“Cuando se cierra la fábrica, se cierra la pileta. Por ahí ese hubiera sido el momento para que el club tome una iniciativa, dar una licitación o ver los medios, porque la pileta estaba en condiciones plenas, solamente le faltaban los ajustes de caldera, de calefacción”, comentó  Carmen Palomar, histórica profesora de natación del club y miembro de la subcomisión de natación.

Fabián Pescio, hijo de Tito Pescio quien fue entrenador de Silvia Borgini, olímpica en 1972, contó que su padre decía, «ustedes tiene que poner el gas para el día de mañana. El tiempo le terminó dando la razón. La pileta es un monumento histórico y hay que gestionar para poder reflotarla. ¿Es costoso? Claro que es costoso, pero no es imposible como están diciendo. Obvio que es más fácil, para el poder adquisitivo que tiene el club, poner tierra, apisonar y hacerle el cemento para que funcione como un gimnasio, pero no es la solución”.

Recuerdos que no voy a olvidar

Foto: Hernán Ruiz.

“Yo aprendí a nadar en esa pileta. En ese momento mi mama, Regina Krause, era la que daba las clases de natación. Participábamos en los torneos de la zona del Oeste. En todo el Oeste la única pileta cubierta que había era esta. Todos los torneos importantes de la federación se hacían acá. Me acuerdo la época que entrenábamos con Tito Pescio. Íbamos a las 6 de la tarde hasta las 8 de la noche y era un placer, porque estaba todo calefaccionado, los radiadores esos grandotes que ahora vemos oxidados ahí arriba funcionaban a pleno”, recuerda Carmen Palomar, con una sonrisa dibujada en su rostro.

“La pileta es parte de mi vida, de mi infancia. Mi padre ahí clasificó a una nadadora, que los medios decían que salió de un lugar inhóspito. Yo entiendo el avance, que en algunas cosas tenés que ceder pero si vos tapás eso, tapás una gran parte de la historia de Jáuregui. Eso es lo que ellos no entienden”, reflexiona Pescio.

Fabián Pescio, quien también supo entrenar al equipo de natación del club, recuerda que “cuando mi viejo clasificó a Silvia a las Olimpiadas de Munich vino El Gráfico, porque no lo podían creer donde se entrenaba, en las condiciones que se entrenaba. Había un club de esas características, con instalaciones que no había en Capital Federal, no lo tenían las piletas del país. Ahí se hizo el primer campeonato de la república en El Timón. Venía el país al Club Timón por la natación”.

Por su parte, Nicolás Rodriguez aseguró que “la mayoría de la gente que vivió esa época de la pileta concuerda en que no se puede perder ese símbolo, ese espacio. Tenemos que lograr conseguir inversores para poder recuperar ese espacio. Yo quiero lo mejor para el club y la mejor decisión, para mí, no es taparla”.

Foto: Hernán Ruiz.

Nicolás Rodríguez, argumentó su postura de por qué se oponen a que el proyecto se lleve adelante y aseguró que si la pileta vuelve a funcionar  “van a venir cuatro veces más de personas”.

-¿Qué sensaciones tuviste cuando te enteraste de la noticia?

-Estuve dos días sin dormir. Después empecé a hablar con la gente que siempre estuvo a favor de proteger la pileta. No quería tomar una decisión apresurada, porque no es ponerse de un lado o del otro, sino tratar de llevar mi idea lo mayor posible a las personas que piensan distinto.

¿Qué solución alternativa puede haber?

-Pienso que hay que analizar todas las opciones posibles y después ir descartando. Hoy en día se usa mucho el sol, habría que ver paneles solares. Muchas actividades se realizan solo con la electricidad, hay que ver que factible es el calentamiento con electricidad. ¿Quieren utilizar ese espacio? Busquemos una alternativa para poder en algún momento volver a utilizar el lugar como lo que corresponde, siendo una pileta.

-¿Crees que la alternativa que plantea el club de techar y calefaccionar la pileta de afuera es viable?

-Si no podés calefaccionar una pileta que tiene la mitad del espacio, menos vas a poder calefaccionar una pileta externa que tiene tres veces el tamaño de la pileta de adentro. Hay que ser realistas, pero parece que están basados en una idea que ya está tomada. Dicen que si hacen el gimnasio se van a acercar muchas más personas y yo también creo que si arreglás la pileta van a venir cuatro veces más de personas, porque tenés un lugar que hoy en día se usa mucho para rehabilitación, para estar mejor, para la salud, para un montón de cosas.

-¿Cómo se da la instancia de votación en dónde se aprobó el proyecto?

-En el 2004 cuando se vota por asamblea, había solamente diez, veinte personas. Votaron en una asamblea que tiene que tener dos tercios de la cuota societaria. La decisión la toman unos pocos. Me parece que tiene que ser más abierto o llamar una nueva asamblea y que el socio se acerque a votar. Si la mayoría dice que hay que taparla, habrá que tomar la decisión que dice la mayoría. La idea no es seguir confrontando sino tomar una decisión que sea la solución. Tenemos que pensar un club lleno de chicos, de gente y hoy no está pasando eso.

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1 COMENTARIO

  1. Yo considero que defina la mayoría que indican los estatutos y mi deseo desde lo más profundo de mi corazón es que la recuperen. Que se licite la obra y ponerla en funcionamiento, sería muy feliz si en el futuro no muy lejano pudiera volver a disfrutar de la pileta, y durante todo el año!!!🙏🏻🙏🏻👍👍

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