Daniel Rivas tuvo que ganar peleas a lo largo de sus 22 años. Desde hacerse cargo de sus hermanos a la corta edad de 10 años porque sus padres tenían que trabajar, hasta superar burlas e inseguridades debido a su sobrepeso de chico. Segundos afuera: habla el boxeador lujanense, habla El Recolector antes de subir al ring.

Hoy es boxeador profesional y trabaja en la Municipalidad recolectando basura, pero en esta entrevista para Ladran Sancho, a la salida de uno de sus entrenamientos previos a la pelea de esta noche, nos cuenta de todo, desde sus comienzos hasta su peor golpe, de dónde saca fuerzas para levantarse cuando la cuenta regresiva comienza y los desafíos venideros.

-¿Cómo fue tu infancia?

-Me crié con mis padres en el barrio La Palomita. Mi viejo era trabajador en una metalúrgica y en la época que estaba todo mal, 2000, 2001, se quedó sin trabajo y ahí entró en la recolección de residuos. Con eso nos daba de comer a nosotros. Cuando estuvimos bien mis viejos nos anotaron a mí y mis hermanos en la escuela Gutiérrez. En la época que estaba todo mal, pagaban la escuela hasta juntando cartones. Nosotros éramos chicos y no entendíamos.

Mi viejo trabajaba en la Municipalidad y mi vieja en panaderías y parrillas para darnos de comer. Con mi hermano Diego criamos a mi hermano más chico. Son cosas que le pasan a muchas familias. Nosotros nos hacíamos cargo de la casa porque no había plata para que nos cuiden. Éramos una familia que avanzaba de a poco. Hoy en día lucho y trabajo mucho para salir adelante con las mismas herramientas que usaron mis viejos.

-Y en ese contexto, los primeros pasos en el deporte

-Sí, hice karate en la Casa de la Juventud cuando era muy chico, hice fútbol en Santa Elena, natación en la Sociedad Italiana. Tuve muchas competencias de natación pero no me podía mantener en peso, era gordo.

-¿Eso cómo lo llevabas? ¿Te hacían bullying cuando eras chico?

-Cuando tenía 14, 15 años me sentía excluído por mi peso. Eso es lo que me llevó al boxeo. Yo miraba mucho Rocky y también eso fue lo que me motivó. Hoy en día agradezco que me haya pasado todo eso como para darme cuenta y tener este cambio. El bullying está mal pero si a mí no me hubiera pasado todo eso no me hubiera generado la iniciativa de cambiar. Igual es cosa de todos los chicos.

Foto: Julieta Brancatto

-Bueno y te iniciaste en el boxeo, ¿cómo?

-Empecé a boxear con Carlos Morales. Tenía tanta vergüenza por ser gordo que mi mamá me llevaba y entrenó cuatro o cinco meses conmigo, hasta que después me largó porque a ella se le complicaba porque laburaba. Yo siendo aficionado tenía mucha conducta gracias a mi entrenador. Salíamos a correr a la madrugada, entrenábamos por demás y llegó un momento que ya tenía 20, 25 peleas y yo ya sabía que con mi entrenador no iba a poder seguir más porque no era lo mismo que antes.

Por eso decidí abrirme y me fuí a entrenar con Ricardo Montes. Hice unas 20 peleas más y ahí me dio el pase a profesional porque vió que conmigo no renegaba, que yo hacía todo lo que me pedía y además tenía condiciones.

-¿Qué significó el pase a profesional después de tanto esfuerzo?

-Muchas veces me siento mal porque quieren la persona que sos ahora. Por eso yo nunca demuestro nada, soy siempre bueno, siempre le sonrío a todos. Pero a mí me duele porque antes, cuando no era nada, nadie me daba afecto y hoy en día todos me saludan, me hablan, quieren ser mis amigos y no es así porque muchas veces estuve solo. Yo tampoco me la creo porque no soy ningún campeón, todavía -cuenta entre risas-, pero son cosas que nos marcan y todos se piensan que por subirse al ring sos guapo. No tiene nada que ver porque yo soy una persona normal como todos.

-Comenzaste entrenando mucho, y luego hiciste el pase al ámbito profesional pero, ¿cómo llegás a la Municipalidad?

-De la mano de mi viejo. Él es una persona que llega una hora antes a laburar y hace todo en regla. Gracias a él y después de llevar muchos currículums entré porque me dijeron que tenía las condiciones. Así ya son cuatro años que estoy trabajando en la Municipalidad y gracias a Dios tengo todo y no puedo reprochar nada.

-De afuera parece que tiene sus peculiaridades ¿Para vos tiene algo de particular  ser recolector de basura y a la vez boxeador profesional?

-Yo muchas veces jodo con mis compañeros. Les digo que ya voy a ser campeón argentino o Latino y voy a venir a tirar mugre con el cinturón en el brazo y nos reímos todos juntos. Me dicen que estoy loco pero son lindas jodas y yo creo que si algún día llego a ser campeón me lo voy a llevar a tirar basura conmigo al cinturón, porque es mi esencia.

Estuve un tiempo trabajando de vigilancia para la Municipalidad pero no me gustó. Yo con el camión me siento cómodo de ser yo y aparte me identifica. Soy nieto e hijo de Municipales. No lo cambio por nada al laburo.

-¿Qué cuidados tenés a la hora de salir a hacer la recolección?

-Antes me acuerdo que iba a pelear todo cortado. Una vez me pegaron con una bolsa en la cabeza y me tuvieron que hacer puntos a la altura de la sien y fui a pelear igual y me cuidaba para que no me peguen ahí y se me vuelva a abrir la herida. Mi viejo tuvo que dejar de laburar porque saltó una zanja con bolsas en la mano y le salió una hernia de disco. Hoy soy más precavido y trato de agarrar las bolsas siempre de las manijas e intento no lastimarme. También trato de andar con calzado adecuado porque sino te podés joder las rodillas. Muchos que conozco ya tienen varias operaciones.

¿Qué significa ser boxeador profesional?

-Es un estilo de vida. Vos tenes el compromiso con tu gente y con vos mismo. Me acuerdo que en la segunda pelea profesional caí porque el rival me agarró dormido. Yo miraba para todos lados y me acordaba de mi mamá, de toda la gente que había pagado la entrada para verme y yo no los podía desilusionar, entonces ahí me levanté y gané la pelea a garra y corazón. Es una forma de vida, de pensamiento, luchás contra todo.

Foto: Julieta Brancatto

-¿En quién pensás en tus momentos difíciles?

-Pienso en mi familia porque es lo que me enseñaron. La familia siempre está primero. En mis viejos, en mi pareja, en la Virgen de Luján y pido que venga mi hijo.

-¿Por qué no estabas peleando?

-Después de que perdí en Córdoba no me sentía mal, estaba contento porque un 27 de agosto en el cumpleaños de mi hermano hicimos un evatest con mi mujer y dio positivo. Fue todo alegría, estábamos todos muy contentos. Cuando estaba llegando a los dos meses chocamos en la moto cuando la estaba llevando al hospital a hacerse unos análisis porque tenía pérdidas y perdió el embarazo. De ahí no volví a pisar el gimnasio porque me sentía mal. Estuve seis meses parado porque me sentía culpable y estaba triste.

-¿De dónde sacaste fuerzas para seguir?

-De mi pareja. De volver a intentarlo. Me marcó mucho porque yo todos los días venía de trabajar o del gimnasio y le tocaba la panza, estaba muy motivado y después de perderlo fue un shock que todavía no me lo perdono. Gracias a que volvió a quedar embarazada, lo pudimos superar y yo sé que en esta pelea tengo que dejar la vida porque yo siempre peleo por la familia y ahora la familia se vuelve a agrandar.

Foto: Julieta Brancatto

-¿Cómo imaginás la pelea de esta noche?

-Yo tengo la mente en buscar la victoria pero más allá de eso hacer las cosas bien y que la gente quede contenta con mi actuación. Lo mejor que puedo hacer es ser efectivo al cien por cien, no errar manos. Quiero que la gente vea que doy todo por ser el mejor.

-¿Cómo se maneja la ansiedad arriba del ring?

-Tenés que estar pendiente también porque no podés estar muy ansioso porque el otro también te pega. Él tiene dos manos como uno y también está ansioso por ganar y a veces te puede jugar en contra, entonces hay que tener la mente fría y tratar de pensar con la cabeza. Es pregunta y respuesta. El rival te da una pregunta y vos tenes que tener varias respuestas para darle.

-¿Cómo nació el apodo «El Recolector»?

-No sabían qué apodo ponerme y yo estaba haciendo las últimas peleas amateur y todos jodían en mi laburo. Me decían ‘si vos sos basurero, si vos sos recolector’. Yo trabajo en el mismo barrio que la Sociedad de Fomento de El Mirador, donde peleaba ese sábado, y el lunes tenía que ir a juntar toda la mugre que dejó el festival, entonces me quedó. Me siento identificado, yo soy «El recolector» y le agradezco a mis compañeros por apoyarme.

-¿Cuál es tu sueño?

-Hay muchos sueños. Hoy en día mi sueño es ser campeón argentino, pero también quiero ser papá. Si Dios quiere las dos cosas se estás por lograr dentro de poco. En siete meses si todo sale bien voy a tener a mi hijo y la posibilidad de pelear por el título. Ojalá que la Virgen me ayude porque, no sé si me lo merezco o no, pero nos estamos rompiendo el alma con mi preparador físico, Ezequiel Racciati y mi entrenador Ricardo Montes para que lo logremos.

-¿Cómo te definís?

-Yo soy normal. Soy transparente y no me creo otra persona. Cómo me ves en el camión me vas a ver en todos lados igual.

-¿Qué le decís a la gente que va a venir a apoyarte?

-Que vamos a buscar hacer la mejor pelea, que quiero que todos me vayan a apoyar porque su colaboración me ayuda porque mientras más me apoyen esto crece más. Cuando yo peleo represento a Luján, mi ciudad, a la Virgen en todos lados y yo quiero que ellos también me ayuden a mí, porque los aprecio mucho. Cuando fui a Córdoba fui con todo el orgullo a representar a Luján y lo voy a representar en todos lados y ojalá que tengamos el campeonato argentino o latino para traerlo.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí