Foto: Victoria Nordenstahl

La Comisión Interna de Sewtech Argentina (SAR) dijo basta y decidió contar las malas condiciones en las que deben trabajar. Polivalencia excesiva, malos sueldos, accidentes de trabajo, suspensiones y violencia de género son algunas de las situaciones que relatan los y las trabajadoras.

Sewtech Argentina (SAR) es una empresa que produce tapizados para Toyota. En 2015 la fábrica de origen japones se instaló en el Parque Industrial de Villa Flandria con una inversión de 77 millones de pesos generando unos 260 puestos de trabajo. Pero luego de cuatro años de funcionamiento la fábrica comenzó a evidenciar malos manejos con el personal y a reducir los costos por lo más fino: les laburantes.

Al contar lo que viven dentro de la fábrica las delegadas y el delegado de Sewtech Argentina dejaron algo en claro: «Agotamos todas la vías de diálogo». Y manifestaron que hablaron con los gerentes, con el directorio, con «los japoneses» y que tomaron medidas de fuerza dentro de la planta, como parar líneas de producción, pero que todo fue en vano.

Marina, una de las delegadas, comentó que «las condiciones de la fábrica no son buenas, tenemos muchos compañeros que se rompen y son pibes jóvenes. Hay muchos compañeros con hernia de disco, tendinitis, problemas de cervical, problemas de rodillas. Es una empresa nueva, es una multinacional pero las condiciones no son buenas. Ellos se manejan con un método y con papeles de cómo tendría que ser pero en la realidad no es ni parecido. Parecemos un taller clandestino como trabajamos».


Ante los reiterados accidentes laborales que tienen los y las empleadas de SAR, Marina expresó que desde la empresa les piden a les laburantes que usen su obra social en vez de pasar los gastos por la Asociación de Riesgos de Trabajo.

En 2015, quedó inaugurada la planta productiva de Sewtech Argentina, ubicada en el parque Industrial de Jáuregui, que demandó una inversión de nueve millones de dólares para producir fundas de cuero y tela para asientos de la nueva Hilux, de la automotriz Toyota.

«El pelado», otro delegado, aclaró que las malas condiciones de trabajo se deben a la explotación que realizan sobre los laburantes debido al recorte de personal. «A veces hay un operario para tres máquinas. No hay un orden, hay muchos jefes pero ninguno que trabaje».

La  fábrica, que en su mejor época supo contratar a 260 operarios, realiza el mismo trabajo pero con 180 laburantes. «El volumen de la producción aumentó y hacen más pero con menos gente. Ahí es cuando se rompe la gente. Nosotros estamos pidiendo que se tome más gente porque los números dan», explicó Ignacio Lopolito de la Asociación Obrera Textil, gremio que representa a los y las trabajadoras de SAR.

En ese sentido, Belén, que es delegada de la fábrica, sostuvo que «se rompen los pibes porque la realidad es que ahí falta gente. Y también hay un tema muy grave de ausentismo. En un turno te faltan 20 y en el otro te faltan 4. Y la producción se hace igual y en la misma cantidad, sobre exigiendo a los que fueron a laburar. El ausentismo se debe también a las condiciones de trabajo, que los operarios están desgastados, con dolores, estresados y lastimados. El ausentismo genera más ausentismo porque se vuelve un círculo vicioso».

El «Pelado» argumentó que en Recursos Humanos «son médicos, abogados, todo junto. No respetan los certificados médicos. Ellos te mandan a un médico propio, para hacerte una interconsulta y te manda de nuevo a laburar».

En julio de este año Sewtech decidió armar un cronograma de suspensiones ante la baja de producción de la industria automotriz. Foto: Victoria Nordenstahl

Con relación a los cambios constantes de los puestos de trabajo, sostuvieron: «Desde la empresa justifican que podemos hacer el trabajo de otro compañero porque somos polivalentes. Que tenemos que rotar. Eso está en la ley, porque la flexibilización de Menem lo habilitó. Pero la polivalencia establece que si se tiene la maquina parada se puede ir a otra, pero es un trabajo por vez».

Otro de los señalamientos de las integrantes de la Comisión Interna es la mala remuneración en relación con la exigencia y calidad pretendida. «Nosotros tenemos sueldo de textiles pero nos exigen como a las empresas autopartistas. Tenemos un bono por productividad que hace más de dos años está en dos mil quinientos pesos, con toda la inflación que se hubo», expresó Belén.

En ese sentido expresaron que la exigencia y presión se expresa a través de «unas minutas». El sistema de las «minutas» es una notificación que hacen los supervisores cuando el trabajador no llega a cumplir con el «set» (volumen de producción). Con la acumulación de minutas la empresa realiza suspensiones, descuentos de productividad y quita de beneficios como una «gift card» que poseen los y las laburantes.

Les trabajadores remarcaron que desde la patronal castigan de diferente forma las faltas de los operarios que del personal de jerarquía. «Son los propios jefes quienes rompen las reglas y acuerdos y son protegidos. Hay faltas muy graves que no se castigan de la misma forma que se castiga una llegada tarde de un laburante», sostuvieron

Sr. Shinya Sakamoto presidente de SAR Argentina

La empresa de origen japones también se encuentra en falta del artículo 172 de la Ley de Contrato de Trabajo cuando dejó de contratar mujeres. «Ya no toman más mujeres. Dicen que hay una epidemia de embarazo y entonces no toman más. Hace como dos años», argumentó Marina.

Por último, les laburantes expresaron una deslealtad a la comisión interna. «Muchas veces desde la empresa le dan información a la comisión interna para que le comunique a la gente y luego desde la gerencia hacen otras. Eso lo hacen para que se la agarren con ellos. Es desleal porque nosotros siempre damos el apoyo y ellos juegan con nosotros», explicó Lopolito

«Nuestra intensión es que haya un cambio después de que se conozca todo esto. Ya lo intentamos de varias formas y no hubo caso, por eso apelamos a la opinión pública. Queremos que haya un cambio dentro de la fábrica y que no haya represarías. Porque cuando tomamos algunas medidas todos fuimos amenazados ahí adentro», sentenció.

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