El Concejo Deliberante pasó de ser “caja de resonancia” de los problemas ciudadanos a un escenario de disputa política cuerpo a cuerpo. Termoeléctrica y Plenarios fueron la primera guerrilla. “Casset, Quarenta, Martini, Prince, Manno”, los nombres en carpeta para seguir la trifulca. El Ejecutivo descorcha.

El HCD sigue empatado y empantanado. La igualdad se traduce en la grieta que hoy existe para avanzar en tratamientos legislativos o, incluso, darle cauce a los plenarios estipulados por reglamento interno. Pero el panorama político institucional es más complejo y se conforma de acciones, gestos y posicionamientos 2019, además de artículos o gacetillas.

La oposición mantiene su postura de no dar quórum ante la intención del oficialismo de aprobar sí o sí el uso de suelo para la termoeléctrica. Hasta acá sin novedades. Ante un Concejo sin sesiones, el peronismo llamó a un plenario para el próximo viernes donde temas centrales en Salud, Infraestructura, caso Quarenta y Seguridad. Los profesionales de la salud sin cobrar  y el Ameghino con desidia en las obras encabezan los pedidos.

“El Municipio de Luján está quebrado, el atraso de seis meses de las horas extras del personal, la falta de pago del salario correspondiente a octubre al personal de carrera Hospitalaria que conlleva a un paro de actividades, y la cesación de pagos a los proveedores municipales, y el ajuste en los sectores más vulnerables, como el Hospital Nuestra Sra de Luján, establecen la descalabro institucional que lleva adelante el gobierno de Luciani”, señaló Siror, colando la cuestión económica-financiera como otro de los ejes centrales.

Cambiemos respondió firme y las cosas comenzaron a picantearse. En su respuesta el oficialismo criticó posturas “para la tribuna” y caracterizó al plenario como “ámbito que nada puede resolver”. Ya en la parte más política, el bloque expuso sus motivos para no asistir: “Nuestra postura encuentra fundamento en la permanente, sostenida y provocativa actitud de todos los concejales de la oposición que en lo que va del año se vienen negando a dar quórum en las sesiones, ausentándose o levantándose de sus bancas cuando aparece en el temario un punto que no les interesa que sea aprobado (autorización del uso del suelo en una fracción para la instalación de una planta generadora de electricidad). Se niegan a su discusión e impiden el normal funcionamiento del cuerpo deliberativo, atentando contra uno de los pilares de nuestra forma de gobierno, que es la representatividad”.

El complemento a las discusiones deliberativas es la batalla cuerpo a cuerpo. La oposición trajo de los pelos una fallo del Tribunal de Cuentas de 2016 que explica una observación de 2014 sobre Fernando Casset y una incompatibilidad de aquella época. Consultado por Ladran Sancho, Casset explicó: “Renuncié a la dieta y, por ese periodo que ya me habían hecho la observación, cobré los dos tercios de la dieta más una devolución que hice, para ajustarme a lo que corresponde por ley. Luego de eso, presenté una documentación que acreditaba mi designación como profesor en la facultad desde el año 2011-2012. Con esto se terminó el tema en aquél momento”.

Ante esta situación el oficialismo otea el horizonte y palma qué tiene a mano: de mínima analiza si es estratégico responder con otra antigua denuncia, aquella conocida como “los lotes de Prince” que inaugurara el Polo Miglioranza en 2010 y TN le diera impulso tiempo atrás en una operación política-mediática, casi rozando la fakenews. En política, dar a probar de las propias medicinas puede resultar satisfactorio aunque la próxima cucharada puede ser para uno; algo muy conocido y de Perogrullo pero que la dinámica endógena de San Martín 550 se lleva puesto.

Pero hay más en el parte. El martes concejales y concejalas de Cambiemos presentaron una nota con intenciones de abordar problemáticas de violencia de género que se dieron en el recinto, donde hacen referencia a un insulto de Silvio Martini a Rita Sallaberry (no en persona si no en el marco de un descargo verbal en una comisión) en lo que es un pase de facturas al concejal peronista todavía sin hilo a la vista. La oposición, valija de proyectiles en mano, no solamente podrá reactivar con más contundencia el caso BerlingoPRO que complica a Quarenta. También atendería qué pasó con la designación de la vecinalista-Cambiemos Marcela Manno en la planta municipal, con un nombramiento con laberintos no transitados. La concejala pasó por una renuncia al cargo de directora, luego a un nombramiento en planta, tras cartón su designación como subdirectora y, para enredos mayores, una licencia en el cargo de planta.

En este panorama la gestión del Ejecutivo municipal encuentra cierto respiro. Con un frente interno abierto, Cambiemos intenta avanzar sin dejar ningún flanco abierto aunque el fuego amigo está a la orden del día. Radicales, PRO, Vecinalistas y Peronistas del primer piso se mueven entre la cautela y el ataque, en un mapa de aliados invisibles que no siempre son constantes. Desde el despacho en planta baja del intendente, Luciani y Sallaberry miran la contienda e incluso interceden para aumentarla o minimizarla según convenga. Es que, en tren de verdades dichas, el barro del Concejo hace aparecer al gobierno de Luciani como una “gestión limpia” o “menos sucia”. Algo que nadie se anima a afirmar, ni si quiera los propios concejales de Cambiemos en sus cónclaves más privados.

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