Foto: Victoria Nordenstahl

El empresario textil devenido en funcionario público pasó por la redacción de Ladran Sancho: su historia empresarial, la sobrevivencia durante el macrismo, la voluntad de participar en política y los desafíos de reconstruir lo destruido.

El apellido Bianchi es sinónimo de industrial textil. Rodolfo Bianchi es la tercera generación que se dedica al rubro en su familia y hace 35 años que maneja su empresa en la localidad de Jáuregui. De fletero textil a incorporar telares para la producción y así conocer de punta a punta el proceso productivo del sector.

Con historia entre sus pares, Rodolfo Bianchi fue elegido para presidir la Cámara de la Industria Textil de Luján a la cual renunció como presidente a fines del 2019. El ente patronal se creó a principios de los años dos mil para generar una representatividad de las PYMES textiles y llegó a estar conformada por 60 socios.

-Conocés el sector textil, fuiste presidente de la Cámara de la Industria. ¿Qué resultados consiguieron organizando al sector?

-Comencé a organizar el sector a partir de la presidencia de la Cámara. Estoy muy contento por lo que se logró. Durante estos últimos cuatro años no fue fácil, se nos complicaron las gestiones con un gobierno que no mencionó la palabra industria durante todo su gobierno. Pero estamos contentos que tenemos una escuela de oficio, tuvimos mucha gestión, participamos de leyes, conseguimos planes como ProEmplear, PIL, entre otros. Pudimos agrandar la Cámara y tener más socios.

-Fuiste protagonista de muchos reclamos durante el macrismo. ¿Cómo fue la situación para la industria textil durante el gobierno de Cambiemos?

-Para el 2017 nosotros ya habíamos declarado la emergencia para el sector. Luján fue un puntapié importante para que se replique en otras localidades. Ya sabíamos lo que iba a pasar, la habíamos vivido anteriormente. Lamentablemente no nos equivocamos, y nos quedamos cortos. Durante el primer año tuvimos muchas reuniones y parecía que no entendían. Pero después del año ya me di cuenta que me mentían, que hacían lo contrario a lo que pedíamos en una reunión. Nosotros estuvimos con Cabrera y nos dijo que nos dedicáramos a importar, a nosotros que eramos empresas PyMEs.

Durante los cuatro años de macrismo se perdieron más de 1700 puestos de trabajo en el sector textil. Foto: Victoria Nordenstahl

-¿Cuál es el saldo de esa desindustralización del sector textil?

-Luján entre retiros voluntarios y despidos hubo mil setecientos y pico de empleos directos que se perdieron. Que están caídos hoy. Los que quedaron están trabajando al 50 por ciento de su capacidad. Muchos quedaron en el camino, otros sobrevivieron. Creo que igualmente fue valeroso lo de los empresarios de Luján. He compartido reuniones con empresarios de Quilmes, San Martín, y allá fue peor. Para nosotros es muy difícil despedir, somos conocidos, amigos, familiares, vamos a los cumpleaños, no es fácil. Cuesta mucho y es duro para todos. Creo que hay que poner el acento en que las PyMEs aguantaron todo lo que pudieron. Lo que sucedió no fue culpa de los empresarios, fue culpa de unas políticas económicas que no tenía nada que ver con la industria.

-¿Por qué terminás saltando a la política?

-Desde la Cámara me di cuenta que únicamente desde la política se pueden cambiar las cosas. Yo digo que no soy un bicho político pero el conocimiento del sector y el sentido común que a veces le aplico a las cosas puede ayudar a recuperar a Luján. Confié en Leo Boto. Me cumplió todo lo que me dijo. Me siento respaldado por el Ejecutivo, eso es muy importante.

-¿Cuál es el objetivo en el corto plazo?

-En lo inmediato hay que generar la mayor mano de obra posible. Como somos los primeros que nos caemos, también somos los primeros que nos levantamos. Estamos haciendo un relevamiento para conocer que necesita el sector, qué es lo que más necesitan los empresarios y ver que políticas públicas nacionales y provinciales se pueden traer para Luján. Tuve una reunión con Ariel Schale y me vine muy contento porque me dijo que iban administrando el comercio. Y también estuve en la Unión Industrial Argentina, en donde Alberto Fernández nos dijo que no iba a gastar un solo dólar para traer camisas de China. Eso nos dio esperanza.

La familia Bianchi hace 35 años se dedican al rubro de la industria textil. Hoy Rodolfo es el subsecretario de Industria Textil en Luján. Foto: Victoria Nordenstahl

-¿Qué están pensando desde la administración municipal para resolver problemas de la industria textil?

-Muchas cosas se pueden hacer. Ya pedí la emergencia textil al Ejecutivo. Tuve buena predisposición y un camino es por ahí. Vamos a trabajar con Nación y Provincia para cuando salgan líneas estar listos y no errar. Con la encuesta a los textiles apuntamos a conocer que se necesita. Puede ser un crédito para insumos, máquinas o formación y capacitación. Estamos pensando diseñar una marca Luján y participar de las licitaciones de Nación y Provincia. Acá en Luján algunas cosas ya se están haciendo. Queremos innovar, hacer telas con valor agregado que hoy se están haciendo afuera.

-¿Cómo se dinamiza el mercado interno desde Luján?

-Lo que le está faltando a Luján es confección. Por eso queremos traer cursos sobre eso. Hoy sucede que hay una desconexión entre producción y confección. Nosotros le vendemos a Once, a Flores, al interior del país. Ellos confeccionan y ganan las licitaciones, hacen el pantalón que hoy tengo puesto. La idea es unir la cadena de valor. Acá tenemos hilandería, tejeduría, tintorería, y nos falta la confección. Además es una manera rápida de dar laburo sobretodo a las mujeres. Hoy tenemos una desigualdad en ese sentido, el desempleo es mayor en las mujeres y tenemos que darle volumen a la industria de la confección que toma gente rápido y por lo general son mujeres para achicar esa brecha.

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