Foto: Victoria Nordenstahl

En el barrio Ameghino se retomó parte del Plan Nacional de Hábitat y repavimentaron la calle Libertad. Vecinos y vecinas hacen balance positivo y vuelven a volcarse al proceso de organización para avanzar con viejas demandas.

Pequeñas delicias de la vida vecinal. La comunidad organizada pidió a la gestión local que las obras prometidas se concreten y tras varios meses de reclamos, marchas, movilizaciones y hasta cortes de ruta finalmente las máquinas aparecieron.

Las obras que quedaron a medio terminar a comienzos de 2018 son retomadas por la Cooperativa Eléctrica que suplió a la empresa que inicialmente comenzó los trabajos. La semana pasada la entrada al barrio por la calle Libertad presentó desvíos obligatorios para permitir los trabajos de colocación de la capa asfáltica. Juntos a vecinas y vecinos, Ladran Sancho recorrió las obras y pidió balances y reflexiones de un proceso largo, de organización y demanda, que hoy puede mostrar algunos frutos.

David Luque, presidente de la Sociedad de Fomento repasó que “después de tanta lucha, tanta movilización y con el barrio colapsado por dos años, hoy podemos mostrar algunos logros. La obra está en funcionamiento aunque no está contemplada la totalidad del Plan Nacional de Hábitat sino sola la pavimentación. Tenemos que seguir peleando por los refugios, las veredas, la señalética y las plazas”.

Victoria, Daniela y David contemplan el paso del colectivo por el nuevo asfalto. Foto: Victoria Nordenstahl

Por su parte, Daniela Cooper activa en las demandas barriales aseguró que «podemos estar orgullosos y orgullosas de este proceso. Las necesidades estuvieron y nosotros estuvimos organizando cada una de nuestras quejas y no solo acá si no evidenciando que es un problema de todos los barrios de Luján. Esto nos da la perspectiva para organizarnos por las cosas que nos faltan del plan nacional de hábitat y otras demandas».

Por su parte, Victoria, otra vecina comprometida con las realidades del barrio apuntó los reclamos viejos que todavía no fueron atendidos por el municipio como «las calles que se están llenando de basura y escombros, en cada esquina. Calle Suipacha, Sargento Cabral y otras por las que no se puede transitar. En muchos aspectos seguimos abandonados por el Estado pero con ganas de seguir peleándola para mejorar el barrio».

Ahora, vecinos y vecinas vuelven al proceso organizativo a través de asambleas convocadas en la Sociedad de Fomento y en confluencia con otros barrios y localidades. Hay motivos para celebrar y seguir exigiendo las mejoras de infraestructura en cada territorio.

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