El gobierno nacional busca avanzar sobre nuevos modelos de trabajo en el sector textil. Sin embargo, el proyecto oficial no encuentra legitimidad entre empresarios y sindicatos. Rodolfo Bianchi, Carlos Di Forti e Ignacio Lopolito dan su opinión sobre la reforma en esta nota.

La industria textil es el sector más perjudicado por las políticas económicas del gobierno nacional. Durante once meses del 2018 tuvo una contracción de 13,6 por ciento, sufriendo un pico en noviembre con un derrumbe del 32,2 por ciento. Los datos del Indec indican que seis de cada diez maquinas de la industria se encuentran paralizadas por la falta de producción.

Este contexto, que el mismo gobierno nacional creó, le dio la oportunidad para avanzar en una reforma laboral dentro del sector textil. Sin embargo, no encuentra legitimidad en grandes empresarios, PyMEs y trabajadores del rubro.

El Acuerdo Compromiso por la Producción y el Empleo de la Industria Textil e Indumentaria, que el Ministerio de Producción difundió como plan de flexibilización del sector, incluye un nuevo marco normativo para el trabajo a domicilio y contempla reemplazar las actuales indemnizaciones por un «fondo de cese laboral», así como estirar la jornada laboral hasta 12 horas, otorgar las vacaciones función de la estacionalidad del proceso productivo y el pago de los aguinaldos hasta en tres cuotas.

Asimismo, el acuerdo que impulsa el gobierno sin éxito encierra cambiar las categorías laborales y las estructuras salariales, como así también condonar deudas de aportes a las empresas dispuestas a poner en blanco a sus empleados.

Pero pese a la debilidad del sector, los trabajadores ponen un freno a la avanzada del gobierno. Por su parte, los empresarios ven con buenos ojos algunas de las propuestas aunque rechazan una avanzada sobre los derechos de los trabajadores.

El presidente de la Cámara Textil de Luján, Rodolfo Bianchi, expresó «por suerte esta propuesta fracaso. Los cuatro gremios la rechazaron. Hay algunas cosas que nos vienen bien de la propuesta, como el cambio de las vacaciones porque nosotros podemos elegir no frenar la producción. A veces estamos trabajando cuando no tenemos que trabajar y no sería un gran prejuicio para los trabajadores. En general, la propuesta es quita de derechos para los laburantes».

Para el pequeño industrial textil de nuestra ciudad los puntos de otorgar las vacaciones función de la estacionalidad del proceso productivo y reemplazar las actuales indemnizaciones por un «fondo de cese laboral» serían de ayuda para el empresariado. Puntos que son cuestionados por los gremios textiles.

«En nuestro convenio está fijado que las vacaciones por razones de estacionalidad el empleador puede otorgar vacaciones en el periodo del 1ro de octubre y el 11 de abril. Se puede hacer dos años seguidos, al tercero las vacaciones tienen que ser en temporada estival. Esto es una quita de derecho. Lo que se quiere hacer es modificar los convenios, vienen por los Convenios Colectivos de Trabajo, quieren dejar un precedente de esto» explicó Ignacio Lopolto, secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil.

Asimismo, con respecto de los otros puntos del Acuerdo impulsado por el gobierno nacional, la AOT los rechaza por ir contra los derechos laborales. «Quieren cercenar derechos. El FMI sostiene que el marco laboral de Argentina es arcaico. Argumentan eso porque acá hay convenios colectivos que garantizan nuestros derechos» agregó el dirigente gremial.

Por su parte, otro empresario nacional de nuestra ciudad, Carlos Di Forti, quién vio con mejores ojos alguna de las iniciativas esgrimió «lo que se propone con más fuerza es en el sector de la confección más que en la industria textil. En ese sector se hace muy difícil tomar gente en blanco porque la producción es de temporada. La propuesta que hace la gremial empresarial textil es que haya un sistema parecido al que hay en el sector de la construcción. Es decir que haya un ahorro, que una parte de las cargas sociales vayan a un fondo de desempleo entonces sea más fácil contratar a gente para un trabajo particular y cuando se acabe el trabajo no.

El empresario textil de nuestra ciudad agregó «en la industria textil mucho de esas propuestas es oficializar cosas que ya se están haciendo. El banco de horas ya funciona. En muchas empresas que tienen proceso continuo se hace porque sale más caro frenar la producción y volverla a arrancar. Entonces se labura 12 horas y después se les da franco».

Aunque con el primer sector que empezó a intentar flexibilizar las condiciones laborales el Ministerio de Producción se encontró con el rechazó en bloque de empresarios y sindicatos, las próximas semanas continuará con otros rubros como el metalúrgico.

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