La retracción económica del país no cesa y golpea fuerte. Sin embargo, hay sectores concentrados de la economía que no la pasan mal y siguen creciendo gracias al fuerte ajuste y la devaluación de otros.

Los informes del Indec no son para nada alentadores. Según los últimos datos brindados por el ente oficial la actividad económica se contrajo un 1,6 por ciento entre agosto de 2017 e igual periodo del año corriente.

El sector más castigado es la industria manufacturera, que a septiembre del 2018 presenta una baja de 11,5 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. Mientras que en los nueve meses de 2018, el estimador mensual industrial (EMI) muestra una disminución de 2,1% con respecto al mismo período del año anterior.

Entre los sectores de la industria más perjudicados se encuentra la industria textil con una caída del 24,6 por ciento en septiembre respecto a igual mes del año anterior. Y una contracción del 10,5 por ciento en el acumulado anual respecto a igual período del año anterior.

En nuestra ciudad, gran productora de hilados de algodón y tejidos, golpea fuerte la crisis del sector. En hilados de algodón la reducción alcanza el 18,7 por ciento y en tejidos del 29,1 por ciento respecto a igual mes del año anterior. Casos concretos son las suspensiones durante octubre de toda la producción de Algoselan, la suspensión de trabajadores por semana en Estampados Rotativos hasta fin de año, el pago de salarios en cuotas y la reducción de la jornada semanal de trabajo.

Los empresarios textiles de Luján implementan medidas de lo que Carlos Di Forti, dueño de Algoselan, llamó «el plan perdurar». Di Forti plantea un escenario en donde los empresarios «necesitamos pasar esta crisis, y queremos mantener el personal». En cuanto a la situación actual, explicó que «este mes empezamos a trabajar pero hay empresas que están obligadas a vender al costo para cumplir compromisos y tratar de no perder».

Por las redes sociales se inicio una campaña de trabajadores de PyMEs mostrando la actual situación económica del sector a nivel nacional.

Sin embargo, no todos los sectores salen perjudicados con el modelo económico que impulsa la Alianza Cambiemos. El sector financiero; las actividades inmobiliarias empresariales y de alquiler; la agricultura; la pesca y la actividad relacionada con la electricidad, gas y agua fueron las grandes beneficiadas de este último periodo.

En números, la explotación pesquera subió un 13 por ciento, seguido de la intermedicación financiera un 7,1 por ciento. Luego, el sector agropecuario ascendió un 2,2 por ciento y el sector de electricidad, agua y gas, con un 3,3 por ciento interanual. Mientras que la actividad inmobiliaria incrementó su actividad en un 1,2 por ciento.

La actividad inmobiliaria en nuestra ciudad se desarrolla a toda velocidad y fuera de la ley. Como resultado de la discusión del Código de Ordenamiento Urbano aprobado en 2017 se destinó el 70% al uso agrario, el 12% a clubes de campo y barrios privados; y el 7% a barrios abiertos. A toda prisa, la mayoría de los desarrolladores avanzaron en emprendimientos y pusieron en venta loteos que en algunos casos se encuadran en la vieja norma de 1978 (aún vigente) y en otros al nuevo Código aún no convalidado y sin regulación alguna en los precios de la tierra y materiales de construcción.

Al negocio redondo de la tierra se le agrega la evasión al fisco. En Luján existen 20 barrios privados que gambetean el tributo a la provincia. Aquí el municipio local juega un rol clave: para que los emprendimientos «en desarrollo» deban pagar el tributo que corresponde es necesario que ARBA acceda a los estudios de prefactibilidad y los planos visados en las administraciones locales, algo que en nuestra ciudad no siempre se obtiene.

En el podio de los beneficiados por el macrismo está el sector concentrado del agro. Los grandes terratenientes multiplicaron sus ganancias mientras los pequeños productores quedaron en jaque con el vaciamiento del Ministerio de Agroindustria y la eliminación de planes y programas que garantizaban asistencia y expandían las redes de comercio autogestivo.

El factor clave para el crecimiento de los capitales concentrados es la gran ayuda del gobierno nacional al sector agropecuario con la quita de retenciones a las exportaciones de diferentes granos.

La quita de retenciones le permitió al sector exportar sus productos indiscriminadamente. Los datos del Indec durante el primer semestre de 2018 indican que las exportaciones argentinas ascendieron a 29.822 millones de dólares, un 5,5% por encima del volumen registrado a igual fecha el año pasado. El ranking de las exportaciones fue liderado por los sectores oleaginosos y cerealeros, quienes en conjunto originaron ventas al exterior por 12.687 millones de dólares, incluso en el marco de una feroz sequía que diezmó la producción. Los complejos oleaginosos y cerealeros representaron el 43% de las exportaciones argentinas.

Los despachos al exterior del complejo maicero, otro de los cultivos más afectados por la sequía, ascendieron a 1.268 millones de dólares julio, agosto y septiembre de 2018, ubicándose un 3% por debajo de las exportaciones en el mismo período un año atrás, que fueron de 1.306 millones de dólares.

Guillermo Andelique, presidente de ARPAE, comentó la situación actual de los productores agropecuarios del partido de Luján y la fórmula que utiliza el campo para conservar su posición. «Nosotros estamos donde estamos por dos motivos, los argentinos no hacen lo que hacen los productores agropecuarios. El productor es muy simple en sus pensamientos: cuando hay gasta pero ahorra porque sabe muy bien que va llegar un momento que no va haber. Y cuando llega ese momento que no hay, no gasta y vive muy restringido con lo que ahorró. El argentino por lo general no hace eso».

Andelique ahorró elogios para el gobierno actual pero se despachó contra los gobiernos kirchneristas. «Cuando bajaron las retenciones del maíz y el trigo y la comercialización se liberó, específicamente del trigo, se equilibró el mercado. El gobierno anterior no dejaba exportar, ponía limites a la exportación. Con estas dos cosas logramos que haya un equilibro, que se siembre trigo, maíz, que se apueste a la ganadería».

A lo que agregó «lo que logró la limitación de la exportación del trigo es sacar a los exportadores del mercado. Entonces los molinos pasaron a ser los únicos oferentes. Eso creó una distorsión y por ser los únicos pagaban lo que querían y a un precio menor de lo que se podía exportar. La tonelada de trigo estaba 120 dólares y te pagaban 80 y tal vez no te la llevaban».

Comparando años anteriores con la actualidad, el presidente de ARPAE manifestó que «en parte estamos mejor y en parte no. Mejoramos la situación porque al bajarte un 20 o 25 por ciento de retenciones le das una mejor salida al producto y al liberar los mercados también. Hay una mejor competencia. Antes tuvimos retraso cambiario y ahora a Dios gracias no está más pero los insumos están en dólares y el combustible también está en dólares. No sabemos donde termina esto».

Mientras tanto, los pequeños productores sufren el alza de la moneda estadounidense que impacta de lleno en la tarifas de los servicios, los insumos y el combustible. Al mismo tiempo que el ajuste y la pérdida de poder adquisitivo golpea al principal oferente que es el ciudadano de a pie frente a la posibilidad que tienen los grandes productores de exportar sus productos.

Situación similar viven los tamberos y los productores de cerdo quienes se encuentran en una situación agobiante desde hace un tiempo con las políticas del gobierno de Cambiemos. «Para el sector tambero, que su situación es muy complicada, conseguimos junto con la Secretaria de Producción de Luján que entre cinco y seis tambos le vendan a Nestlé. Y la idea es que se conviertan a productores orgánicos».

Todos somos el campo ¿o no?

A diferencia de lo que varios creen, el modelo macrista avanza a toda máquina y sin sobresaltos. Los puestos de trabajo que se pierden, las fábricas que cierran y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores no es asunto de importancia para este gobierno. El horizonte está claro: la timba financiera y la agroexportación.

Fue la misma Gabriela Michetti en 2016 la que esclareció el rumbo del gobierno. Según declaraciones de la periodista Cynthia García, la vicepresidenta sostuvo que «el modelo de país que quiere Macri es India, la Argentina es un país de servicios”. A lo que agregó «vamos hacia un modelo agroexportador y de servicios, basta de industrias».

En el proyecto económico, político y social que plantea el macrismo, los trabajadores asalariados sobran. El objetivo es reducir al mínimo indispensable esa masa de trabajadores y reemplazarlos por emprendedores que se dediquen a explotarse a ellos mismos. Mientras que por el otro lado, la timba financiera y la concentración agropecuaria tendrá el camino libre para acumular las riquezas que considere necesarias.

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