El equipo de fútbol femenino del barrio San Jorge crece día a día pero le falta un un lugar para desarrollar las prácticas. Gestionaron un terreno con el municipio pero luego le comunicaron que «apareció el dueño» y volvieron a perder el espacio.

La escuelita del barrio comenzó a funcionar en noviembre de 2016 y hay más de 60 nenas y adolescentes de entre de 7 a 19 años que participan de las prácticas. La construcción de una escuela y un jardín para el barrio a fines de 2017, copó los terrenos que usaban para entrenar y desde hace varios meses exigen que el Gobierno Municipal les conceda un nuevo lugar.

«Más de un año de lucha. Cinco reuniones con el intendente y aún no tenemos la cancha. La última reunión fue el mes pasado y seguimos sin un lugar para darles prácticas y para que ellas jueguen», explicaron las entrenadoras mediante un video que difundieron en las redes para denunciar su situación.

En marzo el municipio les había cedido un terreno cercano a la construcción de viviendas para las familias inundadas del barrio Santa Marta. «Sobre el lugar que nos habían dado nos habían dicho que podíamos estar, nos hicieron limpiarlo, nos dijeron que sí, que ya estaba. Y al final saltaron con que no se puede usar ese espacio porque aparecieron los dueños».

El presente de las pibas es muy alentador. Este fin de semana comenzaron a participar de un torneo y los resultados fueron exitosos. Pero para poder mejorar y seguir avanzando en las conquistas deportivas es necesario tener un espacio físico para entrenar y jugar las próximas fechas. Por ahora mantienen los entrenamientos en un rinconcito de la plaza del barrio.

«Estaría bueno que el intendente nos de otra respuesta», reclamaron. «Nosotras queremos jugar, no jueguen más con nosotras. Nuestros sueños no pueden ser promesas vacías, queremos nuestra cancha».

Por lo tanto las chicas nuevamente se quedaron sin lugar para jugar. Respuestas concretas no obtuvieron, sólo «que no hay espacio en el barrio Santa Marta y en el San Jorge. Nos quieren dar el CIC y no es un lugar apropiado para las chicas de la edad que tenemos», expresaron las DTs.

A la espera de una oferta superadora y una solución definitiva, las chicas continuarán entrenando donde pueden, con la esperanza de que la gestión municipal las escuche. Pese al viento de la gestión política en contra van peleando su lugar en el torneo, mejorando día a día su rendimiento y peleando por consolidar la escuelita de fútbol para las pibas del barrio.

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