Punto de No Retorno, una mirada al cambio climático

Sergio Federovisky plasmó su mirada respecto al cambio climático en un documental dirigido por Nicolás Capelli. En esta entrevista, profundizamos en su opinión y las tensiones de la política, la producción y la vida cotidiana frente al cuidado del ambiente.

Federovisky prefiere ser pesimista a la hora de pensar el cambio climático y las posibilidades que tenemos para afrontar tamaños desafíos en todo el mundo aunque «no baja la guardia» como el mismo refiere. Convoca a una ética de la responsabilidad a la hora de pensar en el cuidado del ambiente y asegura que estamos en una época de transición entre modelos productivos, uno del siglo XX, otro más sostenible en el que se enmarca su militancia y más propio de esta época.

Es biólogo, periodista especializado en temas ambientales y actualmente es el segundo de Juan Cabandié en el Ministerio de Ambiente de Nación. El viceministro rodó Punto de No Retorno durante el 2020 bajo la dirección del lujanense Nicolás Capelli. A lo largo del documental, recorre con dureza, los aspectos más violentos del cambio climático y la degradación del ambiente en todo el mundo.

Punto de No Retorno, ya puede verse por streaming en la página de la fundación Ambiente y Medio.

Acaba de estrenarse y aprovechamos la ocasión para profundizar en las opiniones de Federovisky sobre varios aspectos: las tensiones de la política, la producción y la vida cotidiana frente al cuidado del ambiente.

– En el documental aparece la idea de que es urgente tomar medidas para evitar daños mayores ¿Cuál es la responsabilidad de los Estados nacionales?

– La responsabilidad de los Estados nacionales queda muy expuesta en el documental y como resulta imperioso diseñar políticas públicas y nuevos mecanismos de adaptabilidad. Sin adaptación al escenario que plantea el cambio climático (que es algo que está ocurriendo), es decir, sin adaptar los modos de producción y nuestra vida social va a ser muy complejo afrontar con algún grado de éxito los nuevos desafíos. Los Estados son definitorios en estos, en el documental planteamos que en los últimos 30 años se han comprometido, al menos discursivamente y sin embargo las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero crecieron más que nunca. Eso es una demostración palpable de las dificultades o de la incapacidad para hacerse cargo en el desafío que tenían por delante.

– ¿Cómo te interpela esto siendo ahora, viceministro de ambiente? 
– Me da la certeza de que el compromiso de quienes estamos (coyunturalmente) en alguna área del Estado tiene que ser determinante. No podemos estar en el Estado sin tener, de manera constante, está situación. No podemos mirar para el costado. En mi caso, como viceministro, se duplica el compromiso porque soy consiente de lo que está pasando. No puedo bajar la guardia.

– Siguiendo con la responsabilidad de los Estados aparece siempre la discusión por los presupuestos, por los recursos que se destina para el cuidado del ambiente. 

– Indudablemente, los presupuestos nunca son suficientes para afrontar las exigencias de la agenda ambiental. Pero creo que tiene que dejar de ser una excusa para no accionar en ciertos ámbitos en donde el direccionamiento de una política puede ser tanto o más determinante que el presupuesto mismo. Hay que ser ingeniosos y firmes a la hora de pedir fondos. Pero por ejemplo, en el Ministerio de Ambiente recibimos el plan nacional de manejo de fuego y nos encontramos con el desafío de diseñar una política coherente respecto a la demanda de los incendios forestales y lo que hicimos fue buscar una estrategia que nos permita obtener una alícuota de las pólizas de seguros y con eso tenemos un presupuesto 7 veces mayor al del año pasado, pero sobre todo nos da seguridad porque es un fondo específico que se recauda trimestralmente y que quedará. Esto permite programar, proyectar, generar criterios. Eso es una política pública y así tenemos que responder cuando no está el presupuesto que deseamos.

«No es el fin del mundo, pero si del mundo tal como lo conocemos. No sabemos como será el futuro, pero una vez que pasemos el punto de no retorno ya no podremos volver hagamos lo que hagamos» dice, sin sutilezas Sergio Federovisky.

El repertorio de malas noticias con indicadores catastróficos da escalofríos. Sin espolear, en los próximos 20 años protagonizaremos cambios profundos en todo el mundo a propósito de lo poco que nos hemos dedicado a cuidarlo. Inundaciones, sequías, incendios son algunos de los pronósticos que Federovisky anuncia en el documental.

Desde científicos de la Nasa a vecinos y vecinas comunes, los testimonios indican cambios irreversibles en el ambiente y como impactan en las vidas cotidianas, los modos de producción y nuestra propia subsistencia.

– El documental contiene voces plurales, testimonios de científicos pero también de gente común y con realidades económicas muy diversas. A partir de esto, ¿cómo pensás está tensión entre modelos productivos que requieren la explotación de recursos para desarrollarse y la sostenibilidad ambiental de esos modelos?
– Es una tensión y nosotros, el mundo y argentina en particular estamos en transición entre un modelo no sustentable del siglo XX que se apoyó en la idea de que el progreso se obtiene acosta de la naturaleza y otro modelo, que tiene que ser sustentable. Así lo demuestra el agotamiento de recursos, el cambio climático ya no es una idea de futuro, está ocurriendo. En esta transición hay que atender las urgencias de los países menos desarrollados y la necesidad de explotar sus recursos, pero sin dejar de lado que estamos en transición hacia otro modelo. Va a ver idas y vueltas, dificultades y muchas discusiones con quienes quieren reiterar un modelo de la posguerra y que no es sustentable. Por ahora, hay que convivir con estas tensiones, es lógico que así sea.

– Quizás sea de las primeras veces que en temas ambientales se explicite así el debate dentro de un mismo frente político, ¿Cómo te sentís protagonizando ese debate?

– Es que tiene que ser así. Cuando llegas a una función pública porque compartir los ejes principales, no depones lo que pensás, al contrario, lo postulas en discusiones y debates. Estamos hablando de un tema central y la preocupación existe. Nadie puede negar que todos los indicadores ambientales están peligrosa y permanentemente empeorados. El tema es cómo lo afrontamos. En esa discusión trato de no ofender a nadie y estoy dispuesto a escuchar y respeto otras opiniones.

El punto de no retorno tiene a todo el mundo como protagonistas, pero, no todos pesan del mismo modo a la hora de medir la emisión de gases que producen el efecto invernadero en la atmósfera. Solamente 4 países concentran la mitad de las emisiones y 100 empresas en todo el mundo explican el 71 % de las emisiones. Federovisky lo sabe y lo plantea en su documental sin dejar de convocar a una ética de la responsabilidad. Frente a la pregunta sobre ¿Qué podemos hacer? Se adelanta a corregir y reformular: ¿Qué tenemos que hacer?

– Que no estemos dentro del concierto de quienes más contaminan no nos exime de responsabilidades en la cuota que nosotros tenemos. Y lo que tenemos que hacer es claro en dos tareas: una es la participación activa en los foros internacionales y en la postulación de compromisos reales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Esta es una posición ética de los Estados. Lo segundo es, el diseño de estrategias de adaptabilidad para afrontar las consecuencias del cambio climático. Este es un trabajo frontero adentro digamos, me refiero a mejorar la capacidad productiva y social para hacer frente a estos desafíos. No podemos hacernos los sorprendidos cuando las sequías sean más severas y afecte a la producción o cuando las inundaciones afecten aún más a los sectores vulnerables. Tenemos que hacerlo ahora, presagiando ese fututo y tomando medidas.

– La última pregunta tiene que ver con la escala local, te hemos visto muchas veces pidiendo el cierre del zoológico y acompañando la reconversión del basural en Luján. ¿Cuál es la importancia de estas inactivas para vos?

– Todas las medidas que vayan en sintonía de una ética ambiental hay que promoverlas a cualquier escala. Esa es la posición que mantuve en el caso del Zoológico y el Basural. No podemos ser honestos con nosotros mismos si mantenemos ese oprobio. Está perfectamente relacionado con la escala macro, distante sí, pero no obsta para hacerse cargo. No estamos en una época donde podamos libremente mantener esos atentados con el ambiente y contra las personas. Tengo claro que el intendente Boto está sumamente comprometido con el tema.

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