El reclamo por la infraestructura de la escuela de arte es histórico. Desde el centro de estudiantes renuevan las gestiones buscando soluciones a los problemas. «Ya estamos cansados que siempre sea lo mismo», expresaron los jóvenes.

Desde 2015 la escuela de Arte de Luján, Jose “Pipo” Ferrari se encuentra en estado de emergencia edilicia aunque la problemática lleva más tiempo. A la falta de aulas y la sobrepoblación, por el crecimiento de la matricula se sumó en los últimos años el riesgo de derrumbe y las paredes electrificadas.

Jóvenes nucleados en el Centro de Estudiantes “Osvaldo Pugliese” renovaron el reclamo que iniciaron sus antecesores. En un comunicado titulado “se nos cae la escuela encima” dieron visibilidad a un problema que no puede esperar y que preocupa a su comunidad educativa. “Siendo las carencias de carácter urgente, exigimos las condiciones básicas y dignas para nuestra formación”, expresaron.

El reclamo no es nuevo para las autoridades locales. «El directivo viene hace mucho tiempo enviándole documentos y todas estas cosas al consejo pero el consejo no responde. Es como un recibido y listo», contó Lucía, secretaria del centro de estudiantes.

Reiteradas veces el centro de estudiantes solicitó respuestas tanto al ejecutivo municipal como a consejo escolar pero las autoridades no concedieron ninguna reunión para poder dialogar sobre la problemática edilicia. «Cuando vamos a preguntar nos dicen una cosa y después otra. No nos tiran información a nosotros. Estamos investigando por qué esto sigue así», contó Rosaura, integrante del centro.

«Una vez nos recibieron los consejeros escolares pero queremos que nos reciba la presidenta del Concejo Escolar, porque los consejeros siempre nos dice lo mismo se tiran la pelota. Ya estamos cansados que siempre sea lo mismo», agregó Lucía.

Foto: Victoria Nordenstahl

Por la escuela transitan más de 700 estudiantes entre los tres turnos. Varios de ellos cursan en el edificio de ISFD Nº 23 ubicado enfrente. «Ahí solo podes hacer las teóricas, no podes ir a hacer ningún tipo de taller. Entonces, están los huecos que quedan sol  con materias  teóricas después de las seis y hasta las diez. Perdemos una hora de clases siempre», explicó Rosaura.

Los últimos arreglos corresponden a la división de un aula grande con un portón de madera que, dependiendo la cantidad de estudiantes, se dicta una o dos clases, lo que genera dos ambientes separados pero que en ambos espacios se mezclan las clases teóricas y las prácticas de instrumentos. «Se vieron con la urgencia de armar eso por la falta de aulas» manifestó Aín, presidenta del centro.

Al peligro de derrumbe en un edificio antiguo que no recibe mantención adecuada se suma sus paredes electrificadas. «Esto lo vemos todos los días. El tema de las paredes electrificadas lo vimos el año pasado cuando se corto la luz que vino un electricista de consejo escolar y le dijo a la directora ‘yo te puedo asegurar que no te vas a quedar sin luz pero no que se muera un chico electrocutado. Y eso habla de la mala instalación eléctrica», contaron las estudiantes.

Los problemas edilicios también golpea la superpoblación y falta de espacio: «Tener más anexo o tener una nueva escuela, más grande, nos va a permitir abrir más comisiones de arte visual por ejemplo que siempre quedan 200 pibes en lista de espera, y música va creciendo un montón y ya no entramos. El problema es de todas las carreras», expresó Lucía.

El año pasado, desde el centro de estudiantes viajaron a La Plata a la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar junto con todas las escuelas por los problemas de los edificios educativos. «El centro anterior llevó el proyecto que estaba aprobado y el presupuesto para arreglar fachada y planos para edificio nuevo, que supuestamente está aprobado pero lo que falta es que la municipalidad busque un terreno fiscal para empezar a construir», expresaron las estudiantes del centro.

Publicidad

1 COMENTARIO

  1. Recuerdo los repetidos días de lluvia, en el que nos decían que tengamos cuidado con tocar las paredes de las aulas, porqué había riesgo de quedarnos pegados.
    También recuerdo que un día fue un restaurador y saco un pedazo de una de las columnas del cantero para una supuesta reparación que nunca se hizo, y solo se logró que haya un pedazo más roto y vacío.
    También hay muchas cosas más que están a la vista, de como se cae a pedazos la escuela y aulas prometidas por gobiernos que nunca se construyeron.
    Yo soy egresada de Diseño Gráfico, y particularmente nosotros siempre sufrimos el estar hacinados 20 chicos en el aula de las compus, que por suerte años después mudaron las compus a otra aula, muy chica igualmente. Siempre todos buscando soluciones creativas para poder tener clases en mejores condiciones.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí