Foto: Agustín Bordignon

En un nuevo encuentro organizado por el grupo de “Gestión Cultural de Luján” y la Universidad Nacional de Avellaneda, Rodolfo Hamawi, ex Director Nacional de Industrias Culturales, brindó una charla abierta que tuvo como eje las industrias culturales y las políticas públicas que necesita dicho sector.

A partir de la degradación del Ministerio de Cultura, vuelto Secretaría en septiembre del 2018, ubicar la crisis en este sector en particular resulta una tarea menos difícil. Deshacer el Ministerio implicó la profundización de un ajuste, en todos los niveles del Estado, que dejó en evidencia cuál es el lugar que ocupa dentro del modelo económico, social y político de Cambiemos la preservación de la identidad nacional.

En el plano municipal, Luján no es ninguna excepción. Federico Aime, organizador del encuentro junto a Manuel Escola y Ezequiel Etchegoyen, describió la actualidad del sector: “El momento pide mucho más de lo que la gestión municipal actual está haciendo. Las expresiones actuales son muchas y la capacidad de autogestión en el sector son muy grandes, eso es algo a favor. Claramente es necesario que haya mayor presencia estatal para que crezcan las propuestas”.

Es por eso que el jueves 3 de octubre el Centro Cultural Eitileda abrió sus puertas para que Rodolfo Hamawi, actual Decano del Departamento de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda, brindara una charla con el objetivo de dialogar y reflexionar sobre la necesidad de intervención en la cultura a partir de políticas públicas.

Al terminar la jornada, que había comenzado con música de la mano del artista local Juan Rystok, Ladran Sancho conversó con el académico, sobre la tensión existente entre las industrias culturales y el mercado, “una tensión que se expresa desde hace años pero que hoy ha tomado una relevancia muy importante”.

Foto: Agustín Bordignon

-¿Por qué existe esa tensión entre las industrias y el mercado, y cuál es el rol del Estado en ese sentido?

-Existe, sobre todo, porque hablamos de industrias culturales, que son producciones y servicios culturales, que están en la órbita de lo mercantil pero que no responden de manera directa o de manera absoluta a las lógicas de mercado, como las producciones de los pequeños productores culturales e independientes. Por el contrario, las grandes empresas, los conglomerados de la comunicación y de la cultura, tienen solamente un fin de lucro en sus producciones. Pero tenemos en la Argentina miles de pequeños productores en el área editorial, en el área de la música, del diseño, de las industrias audiovisuales, que buscan, además de sostenerse económicamente, desarrollar una expansión de lo cultural. Es decir, darle algún sentido a su producción que tenga que ver con contar algo de lo que les interesa o simplemente mostrar las realidades de una región, de una provincia o de un municipio. En esta tensión, las políticas públicas deben priorizar a este sector independiente, deben ayudarlo, financiarlo y capacitarlo.

-¿Qué pasa con la cultura en la Provincia?

-En la Provincia de Buenos Aires hubo un vaciamiento absoluto en términos culturales. La política de la gobernadora se restringió a realizar eventos, grandes eventos, muy costosos, que llegaban como si fueran un plato volador a los municipios. Durante dos días desplegaban a todos los artistas del Star system y se iban. Eso no es una acción cultural. A mí me parece bien que haya acceso a grandes espectáculos, pero me parece que la gestión cultural va mucho más allá y es mucho más profundo.

-Y, entonces, ¿qué es la gestión cultural?

-Es lograr que los distintos municipios puedan desarrollar sus capacidades, puedan promocionar a sus artistas, a sus productores y, además, crear redes entre los distintos municipios que permitan potenciarlos. Lo que se hizo en la Provincia de Buenos Aires, indudablemente, es más la tarea de un productor televisivo que una tarea de política cultural de largo alcance.

En este sentido, quién se haga cargo del municipio de Luján a partir del 10 de diciembre, tendrá, en primer término, que oír a quienes forman parte del gran abanico cultural que tiene nuestra ciudad y, además, darle lugar en lo que deberá ser una agenda propia, con arraigo e identidad local. Entendiendo que no será más que con las y los artistas de nuestra ciudad que logre ponerse en marcha un sector cultural que no sólo ha sido dejado de lado en las gestiones de Luciani sino que, a partir de esta realidad, ha crecido enormemente desde la autogestión.

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