Cambiemos aportó una novedad política de alto costo para su ideología y sus votantes. Abandonó lema y estirpe republicanos e institucionalistas, montó una movilización sin precedentes y ensució el tratamiento de la termoeléctrica. El oficialismo organizó un jornada tensa y sin miramientos para la comunidad de Luján. Con mandato del intendente, la decisión fue habilitar el caos generalizado.

No hubo vez de las que se trataron aspectos relacionados a Araucaria Energy, en donde los ediles oficialistas no hayan recibido las demandas de las vecinas de Comarcas que viven frente a la planta termoeléctrica y otros activistas ambientales. Pero en esta oportunidad, una centena de cuerpos foráneos ahuyentó a la oposición política, a la demanda vecinal y a las consultas de la prensa crítica.

El intendente Oscar Luciani y su alianza política es responsable principal, así como puntualmente el presidente del cuerpo Fernando Casset, de lo que en menor o mayor medida se pueda seguir generando contra vecinos, vecinas o quienes trabajan y  asisten al recinto, en la cresta de un conflicto que pide cordura a gritos. La organización, coordinación y financiación de tamaño movimiento cuenta inexorablemente con la connivencia de la gestión local. Aunque no solo eso.

Poco podía hacerse frente a la barra compuesta por gente de Manzanares y Pilar, identificados como integrantes de la UOCRA. Si bien es habitual que el movimiento vecinal, incluso relacionado a bloques políticos partidarios u organizaciones sociales se hagan presentes para manifestarse, no se recuerda en los últimos años la presencia de una centena de muchachos foráneos.

Los trabajadores de la UOCRA esperan que la obra se ponga en funcionamiento para poder cobrar la obra de construcción que realizaron y, de la legalización de la planta dependen sus salarios. Araucaria Energy los puso de rehén y Cambiemos como fuerza de choque.

La muchachada, a favor de la termo, llegó en dos grupos bien direfenciados que coparon el recinto. Foto: Julieta Brancatto

La muchedumbre aplaudió y saludó con las intervenciones de concejales, del comité ejecutivo de la empresa y de funcionarios de universidades que argumentaron que no existe impacto ambiental negativo.

Varios ediles fueron consultados por la prensa ante la novedosa movida de recibir foráneos en favor de la legalización de la termoeléctrica. En charlas informales florecieron las chicanas a la oposición y las risas ante el estupor del periodismo: «¿Ustedes pueden movilizarse y nosotros no?» dijo uno, «son las reglas del juego político» agregó otro, «yo me aguanto siempre las puteadas de los vecinos, ahora que se la aguanten otros» cerró un tercero.

Ante el micrófono encendido, otro actor importante como lo es Héctor Artero fue más cauteloso y apeló a la gambeta al decir que «es un problema que se ausente la oposición para negar el quórum y la gente que viene siempre a protestar». Pero ante la insistencia reconoció que no es la forma habitual de sesionar.

«Ésta no es la sesión que quiero, no me gusta la presencia de gente extraña, ni de un lado ni del otro. Rechazo todo tipo de sesión en donde no se deje hablar a los concejales» dijo y recordó que «siempre nos pasa de sesionar con vecinos en contra y ésta vez no. La gente que vino no sé de dónde eran. Desconozco».

Sin embargo, asesores y operadores de Cambiemos se movieron con fluidez entre la muchedumbre. Abundaron las señas entre ellos y los ediles y luego con la muchachada. Hubo un segundo pelotón de gente que completó el número de casi 150 personas que en algunos casos era recibida y dirigida por Dardo Sonnenberg, empleado del bloque de Cambiemos.

Interesante ayuda también recibió el bloque oficialista por parte del operador político porteño que tiene Cambiemos en su sector amarillo puro y que se desempeña en tareas varias como producciones periodísticas, instituciones deportivas o cargos estatales que ha sabido tener tiempo atrás. Con habilidad de movimientos se lo vio en las inmediaciones del municipio y también algunas cuadras más, según lo requirió la situación, dirigiendo la tropa.

Dardo Sonnenberg, meta teléfono y señas entre los ediles y los presentes. Foto: Julieta Brancatto

A cerca de 30 personas que bajaron de un micro, en las escalinatas mismas del municipio, el secretario del bloque Cambiemos les explicó que ante la ausencia de la oposición y que tras media hora de demora sesionarían en minoría, pero no podrían votar.

Sonnenberg no sólo fue el hombre que medió entre los ediles y la barra. Sino también al que se lo vio en la plaza Colón, desde el balcón de San Martín 550, entregar dinero a uno de los muchachos del segundo pelotón.

Durante el intercambio de la prensa con los ediles, fue consultado por la sugerente transacción. El asesor de bloque respondió «si lo dicen por mí, les digo que le pagué 150 pesos al pibe que me corta el pasto». Ante la sorpresa de la prensa, insistió «hoy me cortó el pasto y me olvidé de pagarle, le dije que venga para acá. Vayan a mi casa y vean que está el pasto corto».

Al muchacho se lo vio luego en el recinto junto a compañeros del segundo grupo de manifestantes. Pero Sonnenberg no reconoce implicancia alguna entre el pago del corte de pasto y su presencia en el primer piso del municipio.

El tiempo mostrará finalmente si es en definitiva una excepción o la inauguración de una nueva etapa para Cambiemos. Lo cierto es que el contraste con el paso habitual es innegable y merece resaltador. En la sesión de este lunes, por primera vez Cambiemos apeló a la fuerza de choque para garantizar el orden político.

Hay material de sobra para indagar y determinar si fue paga y, en todo caso, lo de Sonnenberg termina siendo una casualidad que no lo deja bien parado. Pero algo hay de indiscutible y contundente, nada de lo que se vio en la sede de la democracia local coincide con la imagen de buenos vecinos que usaron los ediles para llegar a sus bancas.

El uso de la fuerza de las patotas, la soberbia y la irresponsabilidad política empiezan condensar la atmósfera de la disputa de poder local. En ese oscuro escenario se dirimen los últimos capítulos de un conflicto repleto de errores, vicios y desmanejos que ahora, con armas propias de una política que Cambiemos se jactaba de no usar, la terminan aplicando sin tapujos para un amedrentamiento burdo.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí