Desde Ladran Sancho salimos a recorrer las calles y rutas de nuestro partido ante el florecimiento de distintas parrillas al paso. Para ganarse el mango varios vecinos arman con un medio tanque, una heladera y hasta un remolque las parrillas para zafarla en medio de una crisis que se profundiza.

En plena campaña de 2017, la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley felicitó a un vecino de Escobar por volverse un emprendedor al ponerse una parrilla en la vereda. «Tuiteamos la historia de Juan porque la economía informal es una realidad de nuestro país que trabajamos desde el ministerio» publicó la ministra.

La ideología emprendedora que impulsa Cambiemos busca crear la idea de que una persona se considere un emprendedor siendo desde un parrillero de la calle hasta el fundador de una aplicación tecnológica. La depredación del viejo salario se traduce en «coste de oportunidad» barriendo las seguridades sociales de miles de trabajadores. ¿Obra Social, vacaciones, licencias? son algunos de los interrogantes que el modelo emprendedor no puede responder.

En el nuevo mundo laboral que impulsa el gobierno a través de sus políticas económicas el emprendedor es un empresario de sí mismo y como tal, tiene para asumir todos los riesgos despojado de cualquier garantía como laburante. Envuelto en el disfraz modernismo, el emprendurismo gana terreno construido por el modelo de sustitución de importaciones del peronismo en el que el trabajador gozaba de derechos como sueldos fijos, paritarias, obra social, vacaciones, cobertura por accidentes laborales, derecho a sindicalizarse, entre otras garantías.

El «emprendedor» está en una zona de disputa. Mientras el neoliberalismo busca equiparar a laburantes ambulantes con productores de cervezas artesanales, otros sectores reivindican la condición de trabajador e instalan la concepción de economía popular. El emprendurismo es una suerte de antídotos tranquilizador al conflicto social y las expectativas insatisfechas, adaptando una explicación individual a cada una de las situaciones de pérdida de derechos que se repiten a nivel general. La economía popular, en cambio funda sus principios en la solidaridad y el interés común en asociación con un otro.

Un despido, un cierre de fábrica, la baja en las ventas, a pesar de ser un fenómeno general y debido a un modelo económico, tiene una explicación individual: falta de esfuerzo, erráticas decisiones comerciales, malos manejos empresariales, costos laborales altos, entre tantos otros. Las explicaciones se imponen para disfrazar la intención de dinamitar las conquistas laborales y mostrar el fracaso del modelo de ajuste para las mayorías.

El parrillero, el vendedor ambulante, quién cocina comida en su casa y la vende por internet, quién crea una cooperativa en torno al reciclaje, no es un emprendedor. Su condición no puede escapar a la categoría de trabajador y su suerte está atada a la de la comunidad.

El desarrollo de los planes de desindustrialización y la destrucción del sistema tradicional de empleo asalariado que se dio tanto en los noventas como en la actualidad, da origen a una masa de desocupados que quedan excluidos del sistema formal de empleo.

En este contexto, miles de trabajadores inventan su trabajo para sobrevivir por fuera del mercado formal. Pasan a componer la economía popular, la cual es el conjunto de actividades que surgieron como consecuencia de la incapacidad del capital para contener a miles de trabajadores a nivel mundial.

Carbón, humo y buena carne

Con las políticas económicas del macrismo la expulsición de miles de trabajadores asalariados a la economía informal se acelera a pasos acrecentados. El partido de Luján no es ajeno a este proceso. Las parrillas al paso son una manifestación de ese fenómeno, y desde Ladran Sancho salimos a conocer la historia de estos laburantes y de paso, probar la mercadería.

En Constitución y Mitre, justo en la estación de servicio abandonada, podemos encontrar una parrilla al paso. La más reciente de las que visitamos, 20 días de laburo, y toda una familia peleándola. «Tratamos de subsistir. Soy pensionado pero con 8 mil pesos no nos alcanza. Mi señora trabajaba en Sport Tech y el 2 de enero la dejaron sin trabajo» explica el laburante mientras saca la primer bondiolita.

Ella es una de las 62 mujeres que fueron despidas en la empresa textil que producía para Nike y Puma. Sin su fuente de ingreso estable se la rebuscan de diversas formas para seguir parando la olla y alimentando a la familia.

La inestabilidad económica, la caída del consumo y el aumento del costo de vida impacta de lleno en la gente que no tiene el derecho a paritarias, ni vacaciones, ni una jubilación asegurada. «La situación esta más jodida que nunca. Yo no puedo creer que estemos pagando 2 mil y picos de pesos de luz por mes. Hay cosas de primera necesidad que tienen un precio increíble. Todos estamos iguales, no podemos pagar los servicios, yo trato de cuidarle el bolsillo al que viene a comprar» agregó el parrillero de Constitución y Mitre.

Siguiendo camino llegamos a una parrilla ubicada en Jáuregui, la intersección de la colectora de la ruta 5 y la Autopista Luján – Bragado. Los parrilleros que visitamos tienen una misma conclusión: «La situación no es buena, un día laburamos mucho y al otro día no laburás nada». Además el asador de la «parrilla del puentecito» explicó «yo quiero laburar constantemente, de forma pareja. Hay que caminar mucho para conseguir precio y calidad. Se me ocurrió hacer pollo al disco para hacer algo barato, y se me fue de 700 pesos el cajón a 1400 pesos. En el país de la carne, la carne es cara».

En la vuelta parrillera, nos encontramos con el famoso Michu. Un histórico del ascenso y de las carnes a las brazas. Desde su experiencia y su larga trayectoria ve que durante el último tiempo se dio un bum de las parrillas al paso. «Es una tendencia, se da por necesidad. Hay que laburar de algo, estaá muy jodida la mano y en el afán de hacer algo la gente pone parrillas para rebuscársela». Asimismo el Michu explica que los constantes aumentos de los precios lleva a ceder en la ganancia. «Yo compro calidad, pero no puedo cobrarlo porque la gente no tiene un mango. Si cobraría al ritmo de los aumentos no laburaría nada» concluyó.

Sobre Fray Manuel de Torres, frente de la ex Massera, el negocio de la parrilla fue un paliativo para una familia que se encontró con la crisis económica de lleno. «Arranquá con un medio tanque, uno móvil. Fue un paliativo para darle respuesta a un problema que veíamos que nadie llegaba a fin de mes. Somos de clase media que fuimos cayendo, a clase media baja y después a baja y no nos queda otra que paliar el alimento de todo los días. Teníamos una vida digna, con compromisos de dos años antes, y no quedó otra que hacer algo» expresó el asador.

«Año a año fuimos perdiendo terreno, fuimos vendiendo cosas y dejar cosas que son o eran esenciales. En el mundo moderno de hoy el internet es algo esencial y que en un momento no podíamos pagar un servicio de mil trescientos pesos» amplió.

Paliativo en el presente, ¿solución a futuro?

El modelo económico de la Alianza Cambiemos sigue pulverizando la industria nacional y arroja a miles de trabajadores asalariados a la calle. La perdida de poder adquisitivo que viven los laburantes que aún mantienen un empleo formal también es una mala noticias para aquellos que fueron despedidos y se la rebuscan día a día.

La situación es cada vez más compleja, el paliativo del presente difícilmente sea una solución de fondo. Pero la realidad es que es una oportunidad que tienen miles de personas para llevar el pan a su casa y mantener parte del nivel de vida que tenían.

Sólo unos pocos se podrán colar en la economía capitalista y perduran durante algún tiempo prolongando en una economía que se ajusta cada vez más y los beneficiarios son cada vez menos.

Frente a este modelo económico que apunta al individualismo y responsabiliza de los fracasos a las personas, existe una alternativa que es la organización de la economía popular. La organización de estos trabajadores, la pertenencia a un colectivo con intereses compartidos y el valor de la solidaridad como eje, son el camino de los nuevos sujetos trabajadores. Con su herramienta de sindicalización, y el trabajo en conjunto de miles de feriantes, puesteros, fábricas recuperadas, que pelean codo a codo para sobrevivir y generar mejores condiciones de trabajo al laburo que se inventaron.

Fotos: Victoria Nordenstahl
Vídeo: Agustín Bordignon

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