La palista del Club Náutico El Timón va a participar del próximo Mundial de canotaje en modalidad maratón, que se llevará a cabo en Shaoxing, China, entre el 17 y el 20 de octubre. Después de volver de su lesión en el hombro, Cava se muestra muy contenta de volver a clasificar a un Mundial: «Representar a Argentina es lo máximo».

Pilar Cava tiene 18 años y va a vivir su segunda experiencia en un Mundial. Después de haber participado en Alemania 2016, la palista que representa al Club Náutico El Timón volvió a lograr la plaza que la mete en el Mundial de maratón de Shaoxing, en China.

Luego de haber atravesado varios momentos difíciles en el proceso, tras una lesión en su hombro que la dejó un año fuera del agua y la muerte de su ex entrenador Diego Díaz que, según cuenta, «era una persona que marcó mucho mi vida y va a seguir marcando», la joven volvió con todo y sueña a lo grande.

Con sus inicios en la disciplina desde muy pequeña, tan solo cuando tenía 9 años, Cava fue siempre de menor a mayor y hasta logró integrar la selección Argentina de velocidad en 2016. En diálogo con Ladran Sancho la palista recuerda que en sus inicios «me cansaban mucho los brazos, entonces dejé. Al mes dije, voy a volver a intentar a ver que pasa y de ahí no paré más».

Perseverante y siempre con las ganas de superarse a sí misma, Cava tiene en la mira poder lograr una buena performance en China, aunque sin perder de vista su sueño de volver a integrar la selección nacional. A parte de ser una deportista de élite, se acomoda los tiempos y estudia para ser kinesióloga: «Recien arranqué el CBC (Ciclo Básico Común), pero vengo bien. Me acomodo los tiempos con los parciales y el entrenamiento y trato de no estar al pedo y poder usar cada minuto que tengo para poder estudiar o entrenar», Asegura.

-¿Cómo es tu rutina con esto del estudio y el entrenamiento?

-Los lunes que está cerrado el club es nuestro día de descanso y aprovecho para estudiar y voy a cursar. Los martes me levanto a las 7, voy a estudiar, me vengo directamente al club y llego tarde a casa, aunque aprovecho para estudiar. Miércoles y jueves no curso pero me levanto temprano para estudiar y a la tarde voy a entrenar. Después los viernes voy a entrenar a la mañana y después me voy a cursar. Ya después los fines de semana los uso para entrenar.

-¿Qué se resigna para ser un deportista de élite?

-Tenés que dejar de lado salir, o juntarte con amigos a veces. El estudio también cuesta. El año pasado tuve que faltar mucho al colegio, porque todo junto no se puede.

-Imagino que hay días que también cuesta ir a entrenar

-Los días de lluvia o que hace mucho frío y tengo que estudiar digo, me quedo estudiando, pero mi cabeza me dice no, tengo que entrenar porque sino me va a ir mal. Tengo que competir en un mundial y no vale la pena sino. Cuesta pero se puede.

-¿Se puede llegar lejos en este deporte?

-En este deporte es difícil llegar a ser alguien, porque no es muy conocido acá en Argentina. Pero cuando empezas a entrenar mucho y a ponerte firme con el objetivo que querés, se puede. Aunque sea muy difícil.

El Mundial de China en el horizonte: 

Foto: Julieta Brancatto.

– ¿Cómo se vive un Mundial?

-Representar a Argentina te llena de orgullo. Me pone muy contenta haber clasificado, no solo porque quiero ir a un Mundial, sino porque representar a Argentina es lo máximo. Allá es todo muy distinto. No me imagino cómo será en China, pero en Alemania se disfruta el día a día o ver los entrenamientos de los otros países o conocer gente nueva.

– ¿Cómo fue la clasificación?

-Fue muy difícil. Fueron 18 kilómetros. Teníamos que hacer 22 y medio pero al ser un selectivo dentro de Argentina nos sacaron una vuelta. Fueron cinco acarreos y fue complicado pero lo pude hacer bien. Llegué segunda y clasificaban las primeras dos. Yo fui en 2016 al mundial en Alemania y fue una experiencia totalmente distinta a todo. Es algo que me llenó de orgullo y estar ahí fue algo inolvidable. La maratón es fuerte, es sufrida porque son muchos kilómetros y es agotador pero estoy contenta y ya me quiero ir porque estoy muy ansiosa.

-¿Cómo llegas a este?

-No llego como me hubiese gustado, porque se que no estoy a la altura que tendría que estar. Perdí mucho tiempo de entrenamiento y perdí mucha fuerza. De a poco voy mejorando, pero se que no voy a llegar a cien por ciento.

-¿Qué objetivo te trazaste para China?

-Es difícil. Yo de la categoría soy la más chica, porque soy sub 23, tengo 18 años recién cumplidos, pero siento que va a estar muy complicado. Las húngaras son muy fuertes en la maratón, pero yo le voy a meter todo y quiero llegar lo más adelante posible.

-¿Cuáles son los puntos a corregir, de un mundial a otro?

-Yo creo que tengo que entrenar más fondo. Para Alemania estuve entrenando más velocidad porque estaba dentro de la selección de velocidad y en la partida estaba bien, pero después te cansas. Así que para este le tengo que meter más entrenamiento largo.

-¿Cómo se solventa el viaje?

-Está muy complicado. Por ahora estoy tratando de conseguir algún apoyo, pero todavía no conseguí nada. Faltan algunos meses pero estamos viendo si alguien nos puede ayudar, porque está complicado juntar la plata y cómo está la economía hoy en día lo veo muy difícil.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Qué se siente integrar la selección Nacional?

-Integrar la selección significa mucho orgullo, mucha emoción y te pone muy feliz de poder representar a Argentina y conocer otros países.

En 2016 Pilar Cava sufrió una lesión en el labrum de su hombro cuando estaba en el gimnasio. El labrum es una estructura de fibrocartílago articular insertada en los bordes de la cavidad glenoidea, lo cual aumenta la superficie de la misma, protege la estructura ósea y confiere mayor estabilidad a la articulación. De esta manera la palista estuvo un año sin remar, sufrió una operación para ponerle tres arpones que estabilicen la articulación y tras una larga rehabilitación pudo volver al agua.

-¿Cómo viviste la lesión en el hombro?

-En 2016 estaba haciendo gimnasio y me tiró fuerte el hombro. Todo ese año estuve con el dolor, aunque iba a kinesiología pero no podía dejar de entrenar porque tenía que ir al Mundial y un sudamericano por delante. Terminó el año, yo seguía haciendo kinesiología, pero me seguía doliendo y no paraba el dolor. En enero fui a un especialista para hombros y me dijeron que me tenían que operar, así que en abril de 2017 me pusieron tres arpones para estabilizar el hombro y que no se saliera de lugar, porque era la lesión del labrum y el hombro tendía a salirse de lugar con cada movimiento que hacía.

-¿Cómo fue el proceso de recuperación?

-Después de que me operaron hice un año de rehabilitación. Era mucha kinesiología, por eso es que me terminó gustando la kinesiología, y después empezar a ejercitar el hombro de a poco. En 2018 volví, hice cinco meses y me volvió a doler, entonces hice tres meses más de rehabilitación. Ya después volví y ahora ya no duele más.

-¿Qué se sentía estar fuera del agua?

-La pasé muy mal. Tenía muchas ganas de volver a remar, extrañaba mucho el estar en el deporte, el desahogarme remando. Yo cuando remo lo siento como una forma de desahogarme y necesitaba mucho poder sentirme bien. Ya no quería estar más encerrada en mi casa.

-¿Se te cruzó por la cabeza dejar el canotaje?

-No. Siempre tuve firme el volver a remar, volver a entrenar y poder volver a integrar la selección o llegar a una competencia grande.

Uno de los momentos más duros por los que tuvo que atravesar la familia del Club Náutico El Timón, y que repercutió de lleno en la escuela de canotaje, fue la muerte de Diego Díaz. De El Negro, como solían llamarlo. El entrenador oriundo de Avellaneda había logrado un nivel de competitividad muy importante en sus dirigidos y el 18 de marzo de 2018 murió producto de un cáncer, con el que venía luchando hacía tiempo. Esto sin dudas que fue un golpe muy duro para todos y Pilar Cava lo recuerda.

-La muerte de Diego Díaz te marcó mucho

-Sí. El fallecimiento de Diego me dolió muchísimo. Era una persona que marcó mucho mi vida y va a seguir marcando. Fue muy importante para mí, porque yo arranqué canotaje con él y era como un papá para mí. Él decía que nosotras éramos sus hijas. Nos quería muchísimo y nosotras a él. Aparte de esto era el padrastro de mi novio y yo estaba siempre con él. Iba a la casa y pasé muchas cosas. Me marcó muchísimo. Lo extraño muchísimo y me hace mucha falta.

-¿Cómo crees que se hubiera sentido al verte clasificar a otro mundial?

– Él estaría muy orgulloso y muy contento, porque nunca me rendí ni baje los brazos después de la lesión que tuve. Siempre estuvo apoyándome y se que estaría feliz, después de todo lo que me pasó.

-Y ahora están entrenando con Mauricio Larroque

-Mauri empezó a ser nuestro entrenador cuando falleció Diego y está haciendo un muy buen papel. Siempre que lo necesitamos está, antes de cualquier competencia nos dice que podemos hacer, que no, nos ayuda, nos alienta. En la competencia del club yo estaba haciendo el acarreo y él iba corriendo al lado mío, diciéndome que no pare, que quedaba una vuelta, que dé todo. Nos está ayudando muchísimo.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿En que pensas cuando estás remando?

-Técnicamente me acuerdo las cosas que Diego nos decía. Para arrastrar la pala nos decía cómo que teníamos una taza de café y que la teníamos que arrastrar hacia nosotros, que no se vuelque la taza. O cosas así que nos decía desde chiquitas y que nos hacían que mejoráramos la técnica.

-La familia también debe ser muy importante

-Sí, están muy orgullosos y siempre me acompañaron en todo. Siempre están apoyándome en cada paso que doy y eso es muy importante para mí.

-¿Cómo ves la falta de apoyo a los deportistas por parte del Estado?

-En esto la Argentina no ayuda y menos en maratón. En velocidad hubo un tiempo que sí, pero en maratón nunca ayudó con nada. Tuvimos que pagar siempre todo los palistas. Yo creo que, si estamos yendo a competir a un mundial para representar a la Argentina, algo de ayuda nos tendrían que dar. Ojalá nos dieran algo pero todavía seguimos esperando.

-¿Que objetivos te pusiste a corto y largo plazo?

-Volver a entrar en la selección Argentina de velocidad es mi sueño, pero tengo que ver el tema del estudio y como lo voy manejando una vez que entre en la carrera, porque ahora estoy con el CBC pero el año que viene empiezo la carrera y tengo que ir viendo los horarios. Quiero seguir entrenando pero tampoco puedo dejar de lado el estudio.

-¿Te gustaría seguir remando o priorizas más el estudio?

-Sí, me gustaría seguir entrenando. Cuando me mude a capital voy a tratar de remar allá, que está la Laguna de Avellaneda, y voy a hacer todo lo posible para seguir entrenando. Veremos con el tiempo como siguen las cosas.

-¿Cómo ves al canotaje en Argentina?

-Yo lo veo mucho mejor. Argentina tuvo muy buenos resultados, pero todavía nos falta bastante. Hubo campeones del mundo, gente que llegó a Juegos Olímpicos pero faltan implementar más cosas para mejorar los entrenamientos y poder llegar a mejorar más.

-¿Qué mensaje le dejas a los más chicos que por ahí tienen tus mismos sueños?

-Que nunca bajen los brazos y que se diviertan. Más que nada que lo hagan para divertirse. Todavía son chicos. El verano es la parte más linda. El invierno es la prueba de fuego, si lo pasan van a poder seguir, ja!

 

 

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