Primero en el PJ y luego en el Club Colón, el peronismo lujanense transita un proceso de encuentro en clave reorganizacional. Ideas, debates, puntos programáticos y discusiones de cara a un 2019 que tiene el desafío constante de unidad y victoria electoral. Un panorama posible ante una serie imposible de spoilear.

La unidad del peronismo tiene tantos finales como acciones, decisiones y tareas se tomen. Desde noviembre de 2018 a este fin de enero de 2019, el Partido Justicialista se está reuniendo poco a poco y con la presencia de diversos sectores locales. Un camino necesariamente parsimonioso que comenzó con encuentros entre los dirigentes principales o de renombre en las disputas electorales, del tipo Graciela Rosso, Miguel Ángel Prince, Leonardo Boto y, a la vez, sus laderos más cercanos y constantes.

Entre ellos pasó mucha agua bajo el puente, muchas PASO, demasiado fuego amigo. Sin embargo, los contextos siguen cambiando -empeorando- y por lo tanto las tareas de avance hacia la unidad de quienes conducen se hacen de carácter obligatorias. Por estos días, los cónclaves continuaron al calor de la participación de más espacios políticos, así como también diversas agrupaciones y sindicatos. Ausencias siempre hay, aunque la intención es volver a aquello del plato y los pies.

¿Quién dice que es fácil? Inicialmente el fin fue juntar a Rosso, Boto, Prince y Notta pero -tal vez- fue demasiado pronto para algunos movimientos y el póker. El proceso se fue ampliando y hoy por hoy se intenta replicar la mesa de acción política, siempre con grises, siempre con un modo lujanense muy sui generis.

Antonio Muñiz, presidente del PJ Luján, reconoció el trabajoso camino: “cuesta”, soltó entre risas. “Se quiere abrir un canal de diálogo, incluir a todos. Existen peronistas históricos que tienen 30 o 40 años de militancia y los hemos invitado a que den su parecer. Somos casi 50 personas y se fueron delineando dos ejes: unidad hasta donde sea posible y organización en clave de coordinación. Por eso el lema es Unidad, Solidaridad y Organización”.

La idea que surgió el último martes fue terminar de armar un documento y luego hacerlo público mediante una conferencia de prensa, punto que está por verse. “Que lo firmen todos los sectores, los compañeros y compañeras que quieren ser candidatos, es para llamar a la unidad como también con el objetivo de trabajar en una propuesta programática a la que adhieran todos y todas”, reforzó el presidente del PJ.

Si la meta es ganarle a Cambiemos, los escollos son los términos de la unidad y los lugares para todos y todas. “La Comisión de Acción Política del PJ está haciendo, que no es poco. Quizá se le podrían pedir mayores niveles de organización, pero existe”, destacaron algunos peronistas de los martes.

Y allí es que se está trabajando en el documento y en la confección de puntos programáticos, “que es lo central”. Aunque, claro, el panorama futuro de resultados poco amigables en las urnas plantea enseguida la disputa por lugares en las listas. “Por supuesto que, a la hora de hablar de elecciones, es fundamental entender qué pasa con las primarias; éste es el mecanismo más democrático pero imperfecto, porque tanto el PJ como el FPV lo tradujeron en un método donde aquellos que participan en la primaria y quedan en minoría no terminan teniendo representación política institucional. Podés sacar diez mil votos y no tener ni un concejal…”, ejemplificó uno de los dirigentes que es parte del proceso.

Pisos más arriba, el PJ provincial de Gustavo Menéndez -antes- y Fernando Gray actualmente, mostraría la decisión de avanzar en una PASO con sistema d’Hondt para que la minoría tenga representación más proporcional a sus votos y no un cuarto lugar como es ahora, donde generalmente se termina quedando afuera. Podría ser otro avance. Pero…

La etapa de dispersión está entendida y aceptada. Casi como aquel consejo amiguero, donde para solucionar un problema siempre el primer paso es reconocerlo, el estado de situación es visualizado mas todavía sin salida clara. Las diversas voces coinciden en caracterizar a los encuentros como algo incipiente, lejos de estar robustecido. Los más escépticos llegan a describir como un desarrollo algo “caótico” o todavía “verde”. La participación dispar de concejales, por caso, es un elemento a tener en cuenta y que genera críticas. Así y todo la coincidencia tira: “De allí algo positivo va a salir”.

De esta manera, los ejes estratégicos de cara al objetivo político pasaron a ser propuestas de un contenido programático de la unidad, más allá del documento de pronunciamiento hacia la unidad. Parecido pero diferente. Ante campo arrasado, el trabajo mínimo reside en “hacer cosas que reviertan la situación que esto es solamente una discusión interna y, en realidad, pongan el valor el potencial político que podemos tener como opción popular frente al desgobierno de Luciani”.

La palabra candidato viene a cada rato. Leonardo Boto, Silvio Martini, Vanina Pascualín y Adriana Rodriguez Oviedo (presente en las últimas reuniones) son cuatro de los que han expresado sus intenciones de postularse a la intendencia. Por supuesto que no solo ellos quieren. ¿Entonces cómo ordenar semejante ganas de que tienen unes y otres? “Nosotros no vamos a vetar a ningún candidato, no corresponde: sobre todo a aquellos que tienen los votos. Y pedirlo desde fuera del peronismo corresponde menos”, es otra de las posturas. El horizonte de un frente resulta tentador pero requerirá orden. Orden y progreso.

Párrafo aparte y especie de paréntesis. Cuando se habla de un frente, una de las propuestas ya conocidas, pero que tomaron cuerpo a nivel local en las últimas semanas, fue la del Frente Patriótico que impulsa Vamos-Patria Grande. En este sentido, Boto y Prince han tenido reuniones con el sector de la izquierda popular. Temerarios o convencidos -a elección de usted- los dirigentes de Patria acercaron la posibilidad de una mesa donde se pueda debatir por sobre dichos candidatos puntuales. Sin esquivar, entonces: la propuesta fue una lista de unidad, o sea que Prince y Boto bajen sus candidaturas. Mandale mecha.

Así las cosas, mientras se dan los encuentros pejotistas en la calle San Martín, en paralelo se generan otros canales de charlas y conversaciones con ganas de acomodar a los actores de mayores niveles de representación. El gran mitin gran (Michael- Leo) está próximo a darse y desde allí se podrá inferir hacia dónde se encarará la nave peronista. En una frase combinada entre Grabois y Cristina se puede decir/pedir: no se hagan los rulos con dicho encuentro, deberá primar la política con P mayúscula o servirá de poco. “No hay que aislar a ninguno de los dirigentes: hay que juntarlos”, se escuchó de un militante de peso, algo que resultó uno de los mandatos tan honesto como complejo.

A entendimiento de este cronista, el PJ contiene lo que necesariamente se desarrolla por abajo, mientras –por arriba- los mano a mano se destinan a reducir los niveles de confrontación, diferencias y disputas más agudas. Después, claro, está el más arriba todavía: la definición nacional y provincial puede borrar de un plumazo los ríos de tintas, incluso el aquí escrito. Macanudo.

Por arriba y por abajo es una descripción que, al consultarla, se identifica y se palpa, por ejemplo, desde el peronismo millennial. Y al mismo tiempo se rechaza porque “en este marco de desastre generalizado, militantes y dirigentes se mantienen en escalones de igualdad por lo que esa diferenciación que se da no termina ayudando al proceso. Así y todo hay que rescatar la voluntad de los compañeros y compañeras que asisten”.

Cerremos. La palabra rosca se dejó para el final para no ofrecer pan con pan o caer en lugares comunes. Si se pudieran medir los niveles de intención de llegar a acuerdos se contabilizaría un alto porcentaje. Pero igual o más elevado son las ganas de encabezar, ocupar bancas o protagonizar la contienda electoral.

Con ocho años en el gobierno, ahora la alianza de vecinalistas y radicales -refrescada por el PRO- va por doce. Para el peronismo, más de una década fuera del poder puede generar muchas consecuencias. Pero por sobre todas una muy peligrosa: la de acostumbrarse a perder y pelearse por puestos menores. Unidos o dominados, como en Bandersnatch –como Perón– ustedes eligen.

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