Pequeño gigante: Jenaro, el niño que le ganó al cáncer por goleada

Luego de nueve meses de tratamiento y una cirugía de más de ocho horas, Jenaro Infanti le ganó al cáncer. Fue diagnosticado con Sarcoma de Ewing en pelvis izquierda y su madre contó su historia.

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Jenaro Infanti tiene 11 años, es apasionado del fútbol y juega en la escuelita El Trebol. Es fanático de Boca, de Luján y tiene como ídolo a Carlitos Tevez, quien le autografió una camiseta. Pero además es un luchador, un guerrero, que le ganó al cáncer luego de 9 meses muy difíciles para él y su familia.

Todo comenzó en marzo de 2020 con un dolor de rodilla que fue consultado con traumatólogos. Asociaban la dolencia al crecimiento, aunque el dolor era concentrado en la pierna izquierda. Le hicieron estudios, que no arrojaron nada, hasta que en Hospital Austral le realizaron una tomografía, con la cual le diagnosticaron Sarcoma de Ewing en pelvis izquierda, un cáncer que se produce en los huesos.

«El sábado que nos dijeron que era paciente oncológico yo pensé que me moría con él. Cuando me lo dijeron fue tremendo. Es inexplicable lo que uno siente, pero tenés que seguir», contó Romina Díaz, la mamá de Jenaro.

Romina explicó el proceso de diagnóstico y tratamiento de su hijo: «Nos quedamos en el hospital diez días, comenzamos con la quimio que fueron 9 cada 15 días, le hicieron nuevamente estudios y el tumor se había achicado un 82%. El tratamiento fue justo lo que él necesitaba. Después le hicieron una cirugía que duró ocho horas, para ponerle una prótesis en la pelvis izquierda».

Fue un camino de aprendizajes para toda la familia y Jenaro le puso toda la garra para recuperarse. «No queríamos mencionar que tenía cáncer, le decíamos que tenía un tumor, porque a uno le decís cáncer y pensás que te vas a morir, hasta que un día me preguntó si lo que él tenía era cáncer, le dije que sí y me dijo que se iba a curar. Me lo resumió en tres minutos. Después sigue a páginas de otros nenes que están internados en otros países, le pone me gusta, le mandó a una chica que está internada en otro parte», contó su mamá.

La noticia más esperada, luego de meses muy duros, finalmente llegó y la familia lo vivió con mucha emoción: «Cuando le dijeron que quedaba libre de enfermedad lloramos como locos. Ahora nos queda un año de mantenimiento, pero es ambulatorio. Vamos dos veces al mes, le pasan las drogas y nos volvemos a casa. Las internaciones son bravas y es muy difícil para ellos».

El domingo Jenaro se realizó la última quimioterapia y al llegar a su casa lo esperaba un recibimiento muy especial, donde los familiares, amigos y vecinos le hicieron sentir todo el cariño y festejaron junto a él su recuperación. «A nosotros nos acompañaron mucho, tengo un grupo de amigas geniales, nuestras familias. Nunca nos dejaron solos. También todo el grupo de médicos, enfermeras del Hospital Austral es increíble», sentenció Romina.

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