Ofelia Fernández, la precandidata más joven del Frente de Todos vistió #EnFoco y charló de las tensiones de la política, las negociaciones, el movimiento feminista y la participación de la juventud en estas elecciones.

Al terminar una charla en el Hotel la Paz estallaron los besos, abrazos y selfies. La joven que emergió a la política a partir del Carlos Pellegrini y convalidó su vocación militante abrazada al movimiento de mujeres, es un imán para las juventudes.

Algunos minutos más tarde, estaba en los estudios de la Cooperativa Ladran Sancho para seguir bajando linea y reflexionar en torno a los feminismos y las juventudes.

-En mayo te preguntaban, en un artículo de la revista Crisis, si había en el sistema político lugar para las pibas. Hoy con la candidatura ya confirmada, podríamos preguntarte ¿Cómo se hace espacio esta piba en el sistema político?

-Hubo espacio, pero hay que ver bajo que condiciones. Soy una piba de clase media, blanca, eso permite que sea mucho más fácil de digerir que otras pibas. Eso me lo tengo que remarcar, para trabajar en función de todos los sectores que quedaron afuera. Entendiendo mis privilegios y mis desventajas, porque cuento con una hostilidad y un nivel de examen en relación a mi figura que no eh visto en otros casos. El cómo tiene que ver con construir lo que construimos con el colectivo. No es poca cosa poder pensar en dos millones de pibas en el Congreso de la Nación, con símbolos propios, tejiendo una nueva manera de ser, de vincularse, tiene que tener un valor a la hora de pensar la política, sobre todo en un año en dónde se define una gran grieta que no tiene que ver con Kirchnerismo o Macrismo, sino que la grieta es futuro o no futuro. Es pueblo o es hambre.

-De alguna manera en vos convergen dos conceptos políticos que tienen que ver con el futuro y con la rebeldía. A veces nos parece que se han ido vaciando y fetichizando su concepto ¿Podrías resignificar esto del futuro y la rebeldía?

-Sí, a mí me pasa. Yo usaba mucho la palabra rebeldía. Pensaba en la juventud como algo esencialmente rebelde. Es fundamental pensarlo en esa clave porque, lo que molesta, lo que cuesta digerir no es solo mí edad, es mi edad acompañada de esa irreverencia. Si fuese un pibe del Newman, que se graduó con mejor promedio, para la gente que hoy me critica sería una maravilla fuera funcionaria pública. Lo que molesta en realidad es la juventud organizada, la juventud que no pide permiso y que dice las cosas que digo yo, entre muchas otras pibas y pibes. Ese es un componente esencial y que no hay que perderlo ni querer adaptarse. Y con el futuro trabajo mucho, porque me parece que es un concepto contradictorio proponernos ser el futuro si no nos dan lugar en el presente, no pueden pretender de nosotros hacernos cargo y resolver problemas que no generamos. El ejemplo más claro de todos es que este gobierno tomó deuda a cien años. Los que somos el futuro vamos a tener que pagar deuda. Su deuda. El lugar en el presente tiene que ver con poder hacernos cargo de verdad del futuro que se viene. Yo planteo que son dos opciones, o se hacen cargo de sus decisiones o nos dejan lugar ahora.

-¿Cómo es esto de cuestionarlo todo, de hacerse el espacio a las patadas pero sin romper, continuando con la organización?

-Tiene que ver con poner en valor el recorrido y el potencial que se tiene colectivamente y tensionar para que eso tenga lugar. Como expresión de algo que puede empezar a pasar más seguido. Tiene que tener una entidad y tiene que ser valioso ese compromiso. Para mí es muy fuerte que quienes hacen política laboralmente, quienes se dedican a la política no los afecte o sensibilice pensar que dejan afuera a gente que milita de sol a sol. Creo que es la militancia valiosa, la gente que dedica su vida literal a construir otro mundo, no al que va dos veces al mes y vota algo en relación a esa vida que buscamos, sino al que le va poniendo el cuerpo y empuja a que esas discusiones aparezcan. Se genera una tensión que después se resolvió positivamente porque estos cuatro años fueron de mucha enseñanza para el campo popular.

-Te invito a reflexionar sobre el miedo, como uno de los principales operadores políticos. Alguna vez dijiste que te daba un poco de miedo que alguna de tus declaraciones restara o políticamente no sumaran. Me da la sensación que ese miedo cambió de mando y ahora hay señores de saco y corbata que por ahí puedan a llegar a sentirse incómodos con tu presencia

-Hay una canción de las marchas feministas que dice “que el miedo arda”. Yo creo que el miedo es un propulsor, porque me parece que los escenarios y las situaciones nunca tienen soluciones cómodas. De otra forma no hubiéramos conquistado mucho más de lo que tenemos. Las situaciones difíciles precisan soluciones incómodas, por eso el medo tiene como contraposición la valentía. Tengo algunos miedos, en los que tengo que hacer un trabajo fino. Creo que a lo que le tienen miedo los señores de traje es a un fenómeno que arranca y que puede terminar en un montón de pibas en un montón de lugares de poder. Pensar la política sin molestar a nadie es no entenderla.

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