Para quien conoció universos pentatónicos imposibles

Marcelo “Turko” Chaín
Marcelo “Turko” Chaín
Músico compositor, investigador

Rodaba el mes de octubre de 1966. Más precisamente el día 29, a las dieciocho horas. Mientras el sol empezaba a caer una vez más, la tarde lujanera, guardaba aún una sorpresa: 

Nació Alberto “Miyo” Miglioranza. Llenando de amor a sus papás, Marta y Tito.

En ese mismo instante… Paul y John terminaron de escribir “A Little help from my friends”. Hendrix, caminando por el Central Park tiene la idea de incendiar una guitarra. Mientras Jeff Beck habla con Page para arreglar su salida y pasarle su puesto en The Yardbirds, a Jimmy le vino un nombre a la mente: “Led Zeppelin”; simultáneamente, ese día y a esa hora, Blackmore conoce a Ian Paice y a Jon Lord; mientras que no muy lejos de allí, Ozzy y Iommi, empiezan a buscar un nuevo nombre para su futura banda… Sí… Esa misma.

Sería retórico continuar la línea histórica de lo que sucedió con esa gente después. Para nosotros, ese día nació alguien que marcó nuestras vidas: “El” Miyo.

El de los abrazos que te asfixiaban. El pibe cariñoso y súper amiguero; generoso como pocos. El que prefirió muchas veces, quedarse en su ciudad y tocar con sus amigos.

Discípulo directo y dilecto de Norberto “Pappo” Napolitano. Luego continuó sus estudios con Eddie Van Halen; empezando a una temprana edad, a destacarse con una técnica que desafiaba a la lógica guitarrística, para volver luego de una singular evolución, al blues y sus raíces: Winter, Freddie King, Vaughan, Gaton, fueron algunos de sus destacados maestros también.

De corazón Beatle y sueños pintados de azul y amarillo, hizo de su arte un camino.

Un camino en el que fue sumando a todos sus amigos, a quiénes a su vez, ayudó a crear un universo de cosas dentro de sus propias vidas.

A todos nos dejó algo y además compuso una selecta y exquisita colección de canciones, contenidas en un baúl que late, cual Caja de Pandora, atiborrado de magnetismo y poderes mágicos, como ser: 

“En donde el infinito se hace pequeño, somos el mundo verde y la naturaleza, frente a la sinrazón del mundo de hoy. Entonces todo va cambiar. Seguro todo va a cambiar”.-

Sus dedos de fuego comienzan a ser leyenda, cual mito urbano empiezan a contarse historias épicas guitarreras sobre él: fue parte de La Renga y se consideraba un Rengo más entre miles.

Conoció universos pentatónicos imposibles, en donde sus fraseos y yeites, resuenan como mantrams e hipnotizan.

La música ya no tuvo secretos para él.

Estirando cuerdas de acero creó sinfonías de ensueños.

Forjó su historia delineando mapas fantásticos de nuevos horizontes sobre un diapasón.

Fue un buen hijo y un buen padre.

Papá de Penélope.

Fue un amigazo de sus amigos. Leal. Incondicional.

De férreas convicciones, nunca dudó en tomar posición, cuando fue necesario, en lo que creyó correcto.

Pintó acordes de colores. Gritó con fuerza la verdad… La libertad…

Sus Dioses fueron de acá e iluminaron el cielo con canciones.

Vamos a imaginarlo. Vamos a hacerlo juntos.

Que todo pueda estar mejor…

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Marcelo “Turko” Chaín
Marcelo “Turko” Chaín
Músico compositor, investigador

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