Foto: Julieta Brancatto

El intendente de San Antonio de Areco pasó por Ladran Sancho para charlar sobre municipalismo, desarrollo local y juventud. A poco de finalizar su segundo mandato, hizo balance y dejó algunas claves para pensar la política a nivel municipal.

El intendente de San Antonio de Areco, Paco Durañona, fue uno de los invitados y oradores en la apertura de un nuevo local del Frente de Todxs. Allí compartió sensaciones en torno a la situación política actual y bajó linea en el marco de la campaña hacia las elecciones primarias. Pero antes, Ladran Sancho lo recibió para charlar de municipalismo, políticas públicas de desarrollo local y juventud.

Durañona está por culminar su segundo mandato en Areco y encabeza la lista de senadores de la Segunda Sección Electoral por el Frente Todos. Se sienta relajado en la redacción de Ladran Sancho, después de recorrer y preguntar por algunas fotos puntuales que observó colgadas: movimiento feminista, marchas y el trabajo de campesinos bolivianos. El grabador se perdió algunas máximas que soltó al pasar en varias oportunidades, pero los dirigentes que lo acompañaron pararon la oreja y registraron en otra clave, más allá de lo periodístico.

El hombre de Areco se mostró con seguridad para hablar de política. De lo que hay que hacer en el interior, pero también en el país. Casi todo se puede explicar desde el concepto de arraigo y para más, ahí está el municipio de San Antonio de Areco: una isla que se salva y crece en plena debacle macrista.

– Están preparando un balance para entregar después de 8 años de gestión, te pedimos un adelanto de lo que han sido estos años.

– Lo debe hacer cualquier político. Más donde las políticas públicas se han convertido en acción concreta. En los territorios no se puede subsistir de relatos. Estamos muy conformes con los resultados, con la relación que hay en nuestras propuestas de campaña y lo que logramos tanto en 2011 como en 2015. Vamos a entregar a la comunidad un libro con el balance que explica el modelo de arraigo que laburamos.

– ¿Cómo podrías sintetizar lo que implica el modelo de arraigo?

– El modelo arraigo tiene como horizonte generar las condiciones para el desarrollo de la vida en comunidades. Sin importar las ubicaciones geográficas, la población que tenga ni la lejanía o cercanía con grandes centros urbanos; creemos que es un proyecto completo para cualquier territorio y que se puede expandir a una provincia, al país o a la región latinoamericana. Entendemos que nuestro problema fundamental tiene que ver con la falta de arraigo. Es una invitación a pensar el federalismo del siglo XXI, para concretar lo que no resolvimos históricamente como país y ahí entra el planteo nacional, polular y regional, y que tiene como ejes centrales: soberanía, independencia económica, justicia social.

– Cuando te consultan dirigentes de otros distritos, ¿Qué es lo primero que recomendas? ¿A qué hay que prestar atención en los territorios?

– Nosotros elaboramos una propuesta basada en la gestión de Areco con el modelo arraigo que contiene proyectos de ordenanzas para que la población, los jóvenes, los empresarios, comerciantes, PyMEs puedan desarrollarse y tener la tranquilidad de tener desarrollo sostenible en el territorio. Y la recomendación tiene que ver con planificar, presentar a la comunidad, integrar e ir mostrando los resultados. La respuesta fue muy buena y en San Antonio de Areco rompimos dos records importantes: primero logramos ser el primer gobierno peronista que terminó su mandato y luego logramos la continuidad en la reelección de 2015.

– En cuestiones de forma, de estilo, ¿Cuál es el tono para transmitir estas ideas a la comunidad?

– No fuimos moderados. En un territorio tradicional, agropecuario y con un perfil social alto, nosotros plantamos todas las banderas muy contundentemente y aún así logramos romper esas marcas. Con lo cual, es falso que la moderación o esconder sus convicciones, o dejar de lado los planteos es bueno. Se puso de moda otra vez aquello que decía Menem: si digo lo que voy a hacer, no me vota nadie. Nosotros hicimos lo contrario. Hicimos campaña con carteles en los barrio donde decía “acá puede haber una universidad, un centro de salud, una vereda, un cordón cuneta”. Y todo lo que pusimos en los carteles, se hizo.

– El segundo mandato los agarra con viento en contra. La relación con el gobierno nacional y provincial fue mala y esto en Luján, en la etapa anterior, fue una excusa repetida. ¿Cómo conciben ustedes los límites de los municipios según el esquema nacional y provincial?

– Los gobiernos locales tienen la posibilidad de desarrollarse a pesar de discriminaciones. Nosotros lo demostramos estos últimos cuatro años. Más allá de que es cierto que tenemos que resolver estas cosas para que de manera automática (sin recorrer ministerios y oficinas) cualquier intendente acceda a financiamiento para proyectos de los municipios. Pero los municipios tenemos herramientas para tener independencia económica y soberanía política. Si no fuera así nosotros no podríamos haber criticado a Vidal y a Macri, y desarrollarnos como lo hicimos. Pero para eso hay que hacerse cargo de los costos políticos que esto pueda tener.

– ¿Cuáles son esos costos políticos?

– Hay que incorporar sectores de poder en las discusiones políticas y eso tiene consecuencias. Cuando nosotros asumimos en 2011 los bancos pagaban 20 pesos de tasas municipales, las estaciones de servicio lo mismo y los aras no pagaban nada. Pero el kiosco en un barrio humilde también pagaba 20 pesos. Entonces, evidentemente hay una matriz totalmente inequitativa. Bueno, fuimos desarrollando estas cosas. Creamos una empresa municipal de saneamiento, agua y cloaca con participación municipal pero con acciones que le corresponden a los trabajadores. Avanzamos en tecnología y transparencia que el peronismo tiene que tener como prioritario para que todos puedan ver las licitaciones, contrataciones, cuánto ganan los funcionarios y que puedan controlar a la gestión.

– ¿Cómo se construye el poder necesario para tocar intereses que tienen peso en el escenario local?

– Decisión política. Nosotros clausuramos una obra de la empresa de Macri, siendo presidente. Nos pusieron en las tapas de los diarios pero finalmente pagaron las tasas. Pueden resistirse a pagar pero tenemos herramientas legales y en algún momento se tendrán que poner al día. Esto pasa con las empresas de telecomunicaciones, servicios públicos, etcétera. Nosotros del 100 por ciento, el 30 le corresponde a las familias, el resto se lo llevan jugadores que no son de Areco, por lo cual hay que disminuir la carga fiscal para los que menos tienen. Los que no tienen todos los servicios no pueden pagar lo mismo que los que si los tienen. Este es un gran tema porque en los municipio no existen impuestos sino tasas. Históricamente la derecha planteó la tasa como un tributo, como contraprestación de un servicio, pero nosotros lo consideramos un impuesto de carácter solidario. Nosotros le cobramos a los ganadores del modelo (aras, bancos, empresarios) con una mirada de redistribución. Ejemplo, si bien el banco no tiene ninguna relación con los jardines maternales de Areco los empleados de los bancos van a llevar a sus hijos a esos jardines y sino estarán haciendo su aporte (debido a su ganancia extraordinaria), para que otras familias accedan gratuitamente a la educación. Esa es la mirada que tenemos y es una gran discusión para dar en esta etapa de la Argentina.

– En los pueblos del interior la juventud suele encontrar rápido el techo para su desarrollo y empiezan a mirar para capital. ¿Qué se les dice a esos jóvenes desde la política?

– Hay dos modelos de desarraigo: el que lo hace por propia voluntad, porque puede hacerlo, porque no encuentra las condiciones para su desarrollo y el que se queda porque no tiene otra posibilidad. Pero llegó a su techo capaz que a los 14 o 15 años porque ya sabe que no va a poder acceder a la vivienda propia, estudios universitarios o desarrollarse económicamente y ya saben que van a vivir en el fondo de la casa de sus padres. Las consecuencias siempre son la violencia, las adicciones que son hijas de estas frustraciones y es el primer desarraigo que tenemos que atacar con educación pública y desarrollo regional. Nosotros podríamos tener un desarrollo agroindustrial con capacidad agroexportadora desde Luján, hasta Zárate, Campana, Baradero… todo lo que es la ruta 9. Y esto cambiaría la percepción de las posibilidades que tenemos para desarrollarnos en comunidad.
En otro sentido hay que garantizar condiciones para la vida, acceso justo al hábitat. Nosotros generamos 5 mil soluciones en una población de 30 mil. En la provincia hay que hacerlo en 2 millones de casos que, parece mucho, pero es el 10% de la Provincia. Y por último, soberanía alimentaria. Si tenes una universidad con tambo y capacidad para producir, no puede ser que tengamos problemas de consumo de leche. Hay que fijar políticas publicas con universidades y escuelas agrarias, y que se pueda trabajar en la producción y entregar a beneficiarios de AUH 20 litros de leche. Eso es una revolución de laburo si se replica con otros alimentos, que es posible. Con frutas, verduras, alimentos envasados y se potencia la comercialización en ferias. Imagínate.
Por último, creo que se va a dar una migración inversa si logramos desarrollarnos localmente. La gente va a venir al interior porque podemos vivir mejor, porque hay transporte, acceso a la educación superior y laburo. En eso estamos.

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