Basado en la concepción del ser en relación a su entorno, un nuevo espacio cultural abrió sus puertas en Luján con el objetivo de proponer talleres en esa perspectiva y establecer redes que generen el intercambio de conocimientos.

La calma de la música mantra atraviesa cada rincón de las habitaciones que conforman el nuevo espacio cultural y renueva la armonía a cada instante. Guiado por los tres pilares que conforman la bandera de la paz, que constituye a la ciencia, el arte y la espiritualidad en unidad, aterrizó en nuestra ciudad un nuevo sitio para compartir reflexiones, conocimientos, y un modo y visión de vida alejada de los rasgos que marcan a la sociedad actual.

Capturando el lema de ese símbolo de la diversidad, “donde hay cultura hay paz, donde hay paz hay cultura”, los y las precursoras de la propuesta pretenden tomar la afirmación y replicarla en el espacio ubicado en Venerando Rodríguez 244, en el barrio San Bernardo.

Oso de Agua llegó para brindar a toda la comunidad talleres artísticos holísticos y técnicas puntuales de sustentabilidad, y así recuperar una vida sustentable en relación a la alimentación y la arquitectura de la vivienda. Conformado por un grupo que trabaja con esa perspectiva de vida hace tiempo, reúne actividades realizadas en Luján, pero también desde Miramar y La Plata.

A través de la primera feria “tierra espectral” que incluyó talleres, el espacio inauguró a mediados de marzo. En esa oportunidad, organizaron un encuentro similar a un festival, durante 4 días, con diversas propuestas para la reflexión desde la música, la proyección de cortos y películas documentales, y las creaciones de cada productor y productora. Oso de Agua es un proyecto impulsado por Marina, que junto a Soledad, amiga y colega, por la Licenciatura de Trabajo Social, son las encargadas de guiarlo.

“El espíritu de esto es juntar gente que tenga como la mismas inquietudes respecto de una forma de vida. Buscar una vida más conectada con la naturaleza y espiritual en sentido de uno mismo. Empatía respecto de todos, las otras personas, seres vivos, de la tierra”, expresan las gestoras.

La unión deviene de personas con inquietudes orientadas a diferentes ramas laborales y quehaceres. El espacio es transitado por trabajadores del arte, trabajadoras sociales, de sanación, y relacionados a la medicina natural, personas provenientes de diferentes ámbitos pero vinculadas con la vida sustentable.

“Hay muchas cosas que se están descubriendo, experiencias que hoy en día están surgiendo, que rescatan cosas ancestrales pero que hay que actualizarlas. Acomodarlo a la vida de cada ser. Experiencias que no se conocen, no se difunden. Nos sirve juntarnos porque empezamos a intercambiar. ‘Che, yo vi tal cosa, fíjate esto’, y nos damos la oportunidad de cuestionarnos cosas”, manifiestan.

Así, la idea es compartir interrogantes que remitan a lo cotidiano de cada participante del espacio, y mediante ese proceso, pensar respuestas que además posibiliten armar redes a partir de lo que ellos mismos sienten como inquietud.

Foto: Julieta Brancatto

“Vine a hacer un puestito pero ya formé parte. Me incluí en todos los talleres, es nutritivo para todos porque todos nos íbamos corriendo de un puestito al otro viendo como el resto de las personas que habían venido a feriar contaban por su parte todas las artesanías que venían haciendo. Estuvo muy bueno, todos nos fuimos con ideas nuevas, conocimientos nuevos”, cuenta Soledad que embarcó sin dudar una vez que conoció la propuesta.

Por su parte, Marina sintió la inquietud de trabajar algunas cuestiones que tuvieran que ver con lo social pero desde otro lugar. “Tenía la necesidad de armar un espacio, o participar de un espacio que tuviera como un objetivo más espiritual pero no en un sentido banal sino un poco más profundo. Creo que hay algo que es necesario junto con todo el trabajo político, social y cultural, un trabajo espiritual, pero no como se está usando ahora la palabra para esconder detrás un montón de injusticias. Creo en lo espiritual como parte del ser y su integridad y creo que socialmente nos está faltando profundizar un poco más en cuestiones que tienen que ver con la empatía”.

En esa línea, las preguntas que atraviesan las actividades dentro del espacio tienen que ver con el ser en relación con el resto de los seres y de la naturaleza, “con preguntarnos qué le está pasando al otro, que está pasando como sociedad, que estamos haciendo, a dónde estamos yendo, de qué forma vivimos. Cuestionarnos la forma de vivir, desde un lugar de verdad, ético”. Para eso, consideran necesario como paso previo a esas respuestas el reconocimiento de uno en el planeta, del estar inserto en un tiempo, en un espacio y en una historia. “Eso empieza en un trabajo que no es simplemente mental, también es de sentimientos y de volver a uno”, manifiesta Marina.

El espacio cultural pretende el acceso a todo ciudadano que esté interesado y sienta curiosidad de las actividades que propone, identidad lejana a un sitio elitista en el que el ingreso esté garantizado a partir del dinero. “Para las personas que se sienten vinculadas porque tienen un recorrido y para las personas que se sienten vinculadas por curiosidad y porque nunca participaron de algo así y quieren saber de qué se trata”.

Foto: Julieta Brancatto

Su nombre, Oso de Agua, remite a un tardígrado, un animal de medio milímetro de longitud, es decir, microscópico. Considerado el ser más resistente sobre la faz de la Tierra, puede resistir al vacío, a niveles muy altos de radiación, a temperaturas muy altas y bajas, y sobrevivir a la deshidratación prolongada, durante 10 años sin agua, y que habita en todas partes del planeta donde hay agua. “Nos gustó porque es chiquito, casi nadie lo conoce, con fuerza, y el más resistente y sencillo, solo agua”, reconocen.

En esta gran propuesta de aportar a la comunidad local un nuevo espacio orientado a remarcar la fusión cultural y espiritual, el Oso de Agua tiene planificados varios talleres, algunos de reducida duración junto a otras propuestas que incorporarán en un corto plazo. La próxima feria será el 25, 26 y 27 de mayo y contempla cursos de cerámica, sahúmo, sincronario maya y astrología.

El taller de cerámica, abordará la combinación de técnicas ancestrales y técnicas modernas. Pactado en dos encuentros, la primera instancia estará destinada a modelar la pasta para la realización de un cuenco, elemento base de la vida humana, y luego comprenderá el cocinado, esmaltado y la creación de un horno de papel para hornear las piezas, técnica primitiva para sirva a cada participante a replicarlo en otro sitio.

El taller de sahúmo, una técnica ancestral de limpieza utilizada por muchas culturas originarias, consiste en enseñar sobre el uso de distintas recinas, flores, hierbas, y variados recursos para la meditación. Allí se explicará cómo quemar las hierbas, en qué orden, y cuál usar para cada ocasión.

El taller de sincronario maya, remite al modo de medición del tiempo basado en los conocimientos de la lectura del cielo y de la tierra para explicar, vivir de acuerdo a esos tiempos. “Muchas culturas usan distintos calendarios que incluso no son calendarios sino sincronarios, una forma de alinear la vida de la persona y de la cultura con la luna, con los ciclos de la luna y del sol”, detalla Marina.

Por su parte, el taller de astrología, tiene como objetivo recuperar el sentido de la astrología desde los paradigmas que gobiernan cada signo del zodiaco y cómo estos constituyen recursos potenciales para que cada unx desarrolle en su vida y personalidad.

Foto: Julieta Brancatto

Además, otras actividades recorren la carta de propuestas culturales y espirituales: Reiki con la técnica de aqualead, de sanación del agua, sea en el propio cuerpo, plantas, animales o brindar símbolos de reiki al mar, al río, cualquier curso de agua. A través de esa técnica se desarrolla mucho la empatía, la sensibilidad, con respecto a la vida misma. Lo que se pretende es tomar conciencia de la vida, plantas, animales y el agua.

El taller de chamanismo, “Viaje del tambor”, en la búsqueda de los animales de poder. Chamanes de los pueblos originarios que remiten a que el cuerpo energético tiene distintos animales, arquetipos que protegen los centros energéticos, “cada chakra tiene un guardián que es el arquetipo de un animal”. El taller está orientado a descubrir cuáles son los arquetipos que protegen los chakras de cada cuerpo.

El taller de alimentación saludable, orientado a los conocimientos para una alimentación saludable, el reemplazo de nutrientes que contienen los alimentos no recomendables en exceso como las harinas, carnes, grasas, aceites y lácteos. Un recorrido por diferentes alimentos que contienen nutrientes y que son desconocidos, y el modo de combinación en relación a las propiedades de los alimentos.

Además, puntualiza en la espiritualidad de cada alimento, y la energía que cada alimento aporta, con respecto a su origen, el lugar del que proviene. “Al consumir ese alimento ese origen y todo lo energético pasa a vos. Y empezar a ser conscientes de eso está bueno porque uno empieza a pensar y plantear algunas cosas, cómo quiero alimentarme, qué quiero comer, cómo quiero vivir. Ser conscientes de que no estamos aislados, lo que comemos viene de un lugar y va a otro”

El taller de mosaico, dictado por mosaiquistas oriundos de Miramar, está organizado en tres encuentros en el que se explican diferentes técnicas para la creación de mosaicos, donde el asistente es libre de elegir cuál aplicar en su trabajo.

Foto: Julieta Brancatto

Por último, en una fase experimental por lxs interesadxs y sus experiencias previas, realizan reuniones y jornadas de construcción con adobe, en base a técnicas vinculadas al trabajo propuesto, y un taller de plantas medicinales, con actividades de plantines e investigaciones sobre las propiedades de las plantas, con el objetivo de seguir ampliando sobre esas temáticas e intercambiar saberes con quienes están especializados.

Los interesados en asistir a las propuestas pueden anotarse mediante la página de Facebook Oso de Agua o en el mismo espacio. El valor de los cursos varían, algunos tienen un costo, otros a conciencia, a la gorra o también gratuitos. Además, es posible la inscripción a los talleres de interés que aún no tienen fecha establecida para conformar un grupo y organizarlos.

Así, guiados por la sustentabilidad, las propuestas contemplan conocimientos que puedan ser replicados por cada participante en su cotidianeidad. Oso de Agua, inició el camino para ir creciendo en actividades y propuestas que generen mayores redes propicias para el intercambio y que el espacio sirva para que las personas lo utilicen de la manera que deseen.

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