Foto: Julieta Brancatto

La referenta centennial de miles de pibas y pibes pasó por Luján en una tarde donde hubo cultura, feminismo y política. Del Pellegrini a las calles. De la militancia a la posibilidad de ser la legisladora más joven del país.

«Ahora nosotras» fue la actividad organizada por el Frente Patria Grande, parte integrante del Frente de Todos en el Hotel de la Paz. La actividad comenzó cerca de las 17 horas con artistas locales como Mila Merande y Nico Cércola y también con la participación de Ricardo Bisignano y su show de stand-up.

Con el hype que genera Ofelia Fernández, el salón se fue llenando de jóvenes expectantes de escuchar a la piba que con 19 años se ganó un lugar como precandidata a legisladora porteña a fuerza de militancia, feminismo y discusión política.

Un escenario distendido, jóvenes en sillas pero también sentados en el piso, con dos coordinadoras que desde el suelo comenzaron a hacer preguntas para que Ofelia y Caro Francia dialoguen sobre feminismo popular, política institucional y la agenda de les jóvenes.

Mila Merande, previo a la charla de Ofelia Fernádez y Carolina Francia. Foto: Julieta Brancatto

Hype

Con su característica forma de hablar: rápido y sin respiro, Ofelia dio su mirada sobre los aportes del feminismo popular a la política institucional. «Hay una primer pausa en la pregunta que es pensar qué puede aportar el feminismo en general, que es poner en valor lo que implican nuestros recorridos y nuestro potencial como movimiento».

Y explicó: «La estrategia de pensar cómo se sale de esta angustia, de esta crisis, es de dominio masculino en la política más institucional y tradicional, y eso lo tenemos que revertir nosotras. Si pensamos la etapa macrista, una etapa completamente defensiva, el movimiento feminista fue uno de los pocos que además de defenderme, le dijo: tomá, quiero este derecho. En una etapa que no había lugar para eso, nosotras el lugar nos lo ganamos a las patadas».

Ofelia remarcó el avance del movimiento feminista durante el macrismo y la potencialidad que tienen en la política para ofrecer respuestas y una visión del mundo. «Logramos gestar un movimiento que puso dos millones de personas en el Congreso de la Nación. Y no lo hicimos sin sentimiento, sin sentido de pertenencia. Es un movimiento que logró construir un símbolo propio. Fue capaz de tejer la fuerza que tiene a cielo abierto, sin guita, sin estructura, tejiendo redes a contramano, sin que nadie nos regale nada».

De lleno a los aportes del feminismo popular, la joven dirigente señaló: «En política pasa muy seguido que nos quieran para la foto. «Miren, tengo una feminista, voten». Y no te quieren en la rosca, en la mesa, en las ideas. He visto actos decentes, y digo decentes y no increíbles en términos de cupos. En un acto donde hay cuatro compañeras y un chabón, seguramente las compañeras que acceden a esa mesa son un tipo de compañera: blancas, de clase media, heterosexuales, cis. Pero es decente mínimamente porque antes esas compañeras no ocupaban ese lugar. Esas cuatro compañeras hablan del derecho al aborto, de violencia de género. Y el muchacho habla del FMI, del desempleo, de la industria nacional, de no sé qué cuanto más. El desafió real, y cuando ellos estén cediendo poder real, es cuando nosotras estemos hablando del derecho al aborto pero también del FMI, del desempleo, de la industria. Creo que esto es un aporte del feminismo popular porque no es lo mismo hablar de estos temas con o sin perspectiva feminista».

El desafió real es cuando nosotras estemos hablando del derecho al aborto pero también del FMI, del desempleo, de la industria. Foto: Julieta Brancatto

A lo que agregó «todas las opresiones se acumulan siendo mujer, no van por vías separadas. El feminismo popular viene a señalar que hay compañeras que son más oprimidas que otras de nosotras por ser mujeres y pobres. Tenemos que impregnarle nuestra forma de pensar a todas las cuestiones. No podemos perder la noción de cómo las injusticias muchas veces pegan dos veces. El feminismo es muchas cosas, pero tenemos que pensar cómo las feministas populares vamos a imprimir nuestros valores, nuestros principios al feminismo. No hay feminismo con Macri, no hay feminismo con gobiernos neoliberales».

En el mismo sentido de la pregunta, la precandidata a concejala por el Frente de Todos, Carolina Francia, expresó: «cuando hablamos de feminismos en plural entendemos que es un movimiento que está en disputa, que desde el 2015 con el Ni Una Menos no para de crecer en Argentina y en todo el mundo. La posibilidad de que ahora estemos compañeras encabezando o siendo parte de una lista tiene que ver con los cambios culturales, que llevan todo un trabajo por abajo, y que tiene que ver con el aporte de muchas mujeres que lucharon porque eso sea así. Yo pertenezco a una organización social que entiende que el feminismo no es una agenda, no es una lista de reinvindicaciones sino que es parte integral de un proyecto político colectivo.

La precandidata, profundizó: «el feminismo no es un agregado o un sector, somos parte integral de un proyecto. El aporte del feminismo popular es que la integralidad es lo que te permite ver y transformar la realidad. El feminismo popular piensa otra forma de vivir, una alternativa de sociedad».

Hater, el periodismo conservador

Su condición de mujer, joven e irreverente, es un cóctel para un electorado que se pone nervioso con una joven de firmes convicciones. «Hay un nivel de examen permanente sobre mí. Nadie de acá conoce qué hace la legislatura porteña ni les afecta en su vida. No digo que no sea importante, pero parece que ahora que yo pueda estar en la legislatura va a ser la destrucción total del universo. A la misma gente que dice eso, le preguntó por cinco legisladores y no los conoce. Pasa mucho ese nivel de examen y de muestra de prueba de capacidad, y es mayor que al de otro ser humano de esta tierra. Y estamos hablando de un país en donde hay diputados que no leyeron el proyecto de ley del aborto y votaron en contra».

La juventud está ATR. Foto: Julieta Brancatto

«Cuando digo todo esto hay algo que no me divierte porque me entran contradicciones. No quiero equipararme para abajo. Creo que el desafío de la juventud está en plantarse y decir «somos capaces. Están estos que son incapaces, pero estos no nos llegan ni a los talones», tiene que ser el mensaje de la juventud. Yo no quiero convencer a la gente con que hay pelotudos en la política y que se resignen. Quiero convencer mostrando que la juventud tiene capacidad, un recorrido y un compromiso que va a ayudar a la política y a resolver los problemas», explicó Ofelia.

Skere, un futuro encantador

Con una trayectoria militante clara y firme, Ofelia criticó a los políticos que solamente tienen el objetivo del beneficio personal. «La política se ve desde una óptica muy laboral, profesional y tecnicista. Las mayores aspiraciones de quien entra es comprarse un country, un auto, tener el traje, el poder. Una serie de ambiciones que no son para nada las que tiene la juventud. Creo que quien entra en la política tiene que hacerlo con el único objetivo de la transformación de la realidad. Creo que para que eso no suceda, tiene que suceder que la gente que entra tiene que ser gente que conozco su sector, que tiene un conocimiento de sus demandas, y nos den garantías que no se van a vender».

Asimismo, la joven señaló que la juventud tiene sus propias demandas y que no se puede considerar al sector como el futuro sin lugar en el presente. «Es ilógico que nos digan que somos el futuro y nos cierren la puerta en el presente. Nosotros vamos a pagar una deuda de 100 años que tomaron ustedes y la vamos a tener que pagar nosotros. Es un cheque en blanco decir que la juventud es el futuro y nada más. La juventud tiene que poder instalarse, participar en el hoy, para tener un mañana un poco más lindo que este».

Las mujeres y las disidencias somos liderazgo de acción, hacemos, tenemos prácticas diferentes, y muchas de esas prácticas diferentes las aprendí de compañeras jóvenes. Foto: Julieta Brancatto

Con unos años más que la alejan de la juventud de Ofelia pero siendo parte de una nueva generación en la política institucional, Francia argumentó: «soy hija del 2001, de una nueva generación política, considero que los procesos de organización, de formación y de participación en la juventud son re importantes. Si me pienso a mí, en la juventud, muchos de los problemas que me pasaban era muy fácil entenderlos en clave individual. A esa edad tener cerca compañeres, es fundamental. Se pone en juego el valor de la empatía. La juventud tiene la gran posibilidad de aportar lo que dice Ofelia en clave de rebeldía, de transgresión, en clave de decir lo que otras generaciones no decimos porque no vemos».

Aprender de la juventud, un punto que remarcó Francia. «Las mujeres y las disidencias somos liderazgo de acción, hacemos, tenemos prácticas diferentes, y muchas de esas prácticas diferentes las aprendí de compañeras jóvenes. Eso tiene que ver con la empatía. De poder ver al otre a los ojos y ver que necesita. El aporte de la juventud no puede ser menospreciado».

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