Ocio Programado. Capítulo 27

Stefanía y Florencia se encuentran entre un río de fe y el mar de pensamientos en un nuevo domingo de ocio programado.

Ellas

Un día, cerré los ojos y empecé a caminar lento en dirección al sur. Dejé que el viento me empujara a través de la playa. Fuí cruzando la arena fresca en dirección al mar, como Alfonsina. Por ese entonces, yo usaba borcegos hasta la pantorrilla y ropa negra apretada. Seguí por la escollera, pero no iba entera. Como un perro que se queda en la sombra viendo a sus amos, yo tampoco me fui toda. Mas bien, creo haber dejado algo de mi entre las piedras.
De lejos las vi. No lograba entender lo que estaban diciendo. Los animales se acercaron. Los pingüinos y las ballenas. Y deje a los primeros transitar sobre mi cuerpo hecho piedras. Y permití que las ballenas me dieran vueltas hasta marearme de amor. Así, casi muerta, asistí a una celebración.
Pasaron tormentas esperándolas y en Octubre empecé a marchar. Me despojé de toda pertenencia, cansada de no morir. Ellas me convocaron. No eran dos, eran cientas. Cruzando las calles marchamos, despojadas de nosotras y de nuestras creencias. Nuestros pezones eran tantos, como ojos que miraban hacia todos lados. Para pasar las noches nos refugiamos en casas abiertas. Nos protegieron las montañas, el viento patagónico y la sal de mar. Unas brujas milenarias nos conjuraron rituales en el idioma de la tierra para que el fuego ya no pudiera quemarnos, ni las balas penetraran nuestros cuerpos, ni el filo del cuchillo rasguñara nuestra piel, ni las palabras lograran destruir nuestros sueños. Esos sueños de los que no me quiero despertar. Como este, en el que me he vuelto escollera, me he vuelto piedra, arena y mar. Y dejo que los animales vengan a explicarme en idiomas que aun no entiendo, las formas del amor. Vengan a susurrarme los secretos del universo y hablarme de sororidad.

El Río o Cuerpos de agua
(poema al río Luján)

1.
Hoy, debemos transmutar la sombra del bosque en una advertencia
para los que buscan refugio
y van por el sendero de las marcas rojas.

Declarar, abiertamente, que hay oportunidades bajo el agua
para los que empezamos a resquebrajarnos de sed.

2.
Al río, colérico, que viene bajando
le inoculamos un mal que pretendíamos erradicar.

La marca de nuestros pasos es la señal maldita
que ahuyenta aves y mariposas.

3.
Alguien pretende encauzar todo un río entre ambas manos.
Alguien pretende morirse de sed sin hacerse del veneno y el remedio.

Pero acá el río es omnisciente y nos conoce a todos,
baja custodiado hasta encontrarnos de vuelta en el paraíso.

Creer que lo conocemos, es una ilusión encantadora.
Saber lo que hemos hecho, una verdad universal.

4.
Afloran los peces muertos
para narrar una anécdota que es déjà vu.

Cada vez mas angostos
son los puentes secretos para pasar de a uno.

5.
Todo es discutible, menos mi sed,
y en nadie confío tanto como en un esqueleto.
Ni en las cosas, ni en el tiempo de la gente honesta
Ni en las almas prendidas de Dios.

Es que incluso antes de haber sido este cuerpo
yo ya confiaba en el sonido del agua
que corre, depositándose en el río.

La primer evidencia que tengo
es la conciencia de que aquí mismo escucho
en alguna parte de mi cuerpo, algo indiscutible.

Y aunque todo pueda ser un grave error,
el olor nauseabundo no me lleva la contraria
y mi persona capta sensaciones
que me hacen dudar de que todo sea un gran engaño.

Pueden caerse los puentes, mientras cruzamos el río
y nosotros caer en la roca, y que no sea alucinación.

Arribamos a un Paraíso
que no es Paraíso
porque acá nos encontramos
los que buscábamos lo excepcional
y ahora lo excepcional se ha vuelto vulgar,
común y ordinario.

6.
Extendemos nuestros cuerpos para ser azotados al sol
mientras los cadáveres de los peces se hinchan,
tanto que desbordan el río y tenemos que salir corriendo
dejando nuestras pertenencias a la orilla de lo que ya no es un paraíso,
donde ya no hay rocas ni vegetales.

Un estado de excepción queda decretado
para garantizar que la defensa
tome distintas direcciones.

Todo esto ya lo he vivido a través de mis otros yoes
históricamente he sentido el agua en el cuerpo
por que esa es mi sustancia primaria,
la que llena cada vacío, la que se transforma con palabras.

7.
Ahora las palabras se suscriben a los reclamos,
y el río, que también escucha, nos invita a pasar y ver
lo que le está sucediendo a él,
que es lo que me esta sucediendo a mi
porque yo también soy agua,
de agua son mis glándulas, mi piel, mis huesos.
Agua soy cuando me pienso a mi en secreto, por tener consciencia de mi ahora.
Agua soy donde existo, cuando me despierto
aunque no tenga certezas de nada, soy agua
y pongo carteles alrededor para darle la señal a las células de mi cuerpo
para que no se ataquen a sí mismas.

8.
Soy agua de río, cuando me siento incómoda y compleja
a fuerza de mis ideas y la poca esperanza que me queda,
cuando me siento profanada, incomprendida, cuando la lógica subyacente escapa.

Tiendo mis brazos hacia la corriente para colgar mis pieles y dejarme arrastrar
al compás de una palabra que brama.

No importa lo que me hagas a mi porque siempre seré el río
y aunque el agua se escurra
nos volveremos a encontrar, con un cartel en la mano,
para que encuentres de nuevo el sendero hacia el Paraíso
transmutando las sombras de un bosque y siguiendo las marcas rojas.

Pasa el sol

El futuro llegó hace rato
ladrillo por ladrillo.
Fuimos construyendo esta casa
de madera y de cartón,
liviana
como mis promesas.

Ahora nos vamos volando
por los espejos de agua
que se forman a nuestros pies.

Vos te vas
reptando por un colchón de tréboles de cuatro hojas.
Y yo me hago hechizo
y quedo pintada en un mural
de esos que hizo Renzo, tu amigo.

Desde acá veo, como pasa el sol
día y noche,
pasa el sol.
De este a oeste,
pasa el sol.
De sur a norte,
pasa
el sol y pesa.
Se posa sobre un edificio y yo
pido perdón,
por parar, por
perderte, por prometerte
promesas, por privarte. Pido perdón
porque podríamos perdurar pero
perecimos y
pasa el sol, de nuevo
y yo lo miro y vos
no estás esperando
te fuiste con el viento
como mis promesas.

Pensamientos

Pienso pensamientos atrapantes
como telarañas de Marte.
Entusiastas,
bombas de sed.

Amén de la situación en la que te encuentres
posiblemente no te halles
-y no lo harás,
o no en esta vida-
Porque hay algo de ti que quiere creer
que puede tener el control de todo y no.
Así no es como funciona.

Tú solo sé tú
Tú solo vive
cada micro momento
sin ninguna adherencia al futuro,
porque no hallarás eternidad en él
sino en el ahora, hoy.
Este es tu triunfo infinito.

Textos: Stefanía Lara se presenta 👇

Fotografías: Florencia Zelaya se presenta 👇

La canción se llama Agbada Bougou y es del baterista y compositor Tony Allen junto al trompetista, cantente y compositor sudafricano
Hugh Masekela.

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