Ocio Programado. Capítulo 21

Ladran Sancho abre una puerta a la combinación entre artistas locales. Paula y Sol se encuentran en una serie de planos congelados con vista al mar en un nuevo domingo de ocio programado.

Plano congelado I

La primera vez que
vi el mar
fue a bordo
de un cochecito inglés antiguo
con ruedas grandes
y largos rayos de metal.
Me paseaban a través
de arenales blancos,
senderos con uñas de gato
y tamariscos
en una playa de Uruguay.
Parece que mi abuela Esther
lo había rescatado
de no sé dónde.
A ella le encantaba
arreglar lo roto,
restaurar lo antiguo:
con una lona azul a lunares blancos
retapizó el cochecito
y una pequeña sombrilla
que me protegía del sol.

Yo tenía ocho meses
me quedaba horas
sentada en ese móvil anacrónico,
rodeada de azul y
de una constelación de
lunares blancos.
Con la espalda derecha y
los ojos fijos
contemplaba el mar,
como un pequeño buda.

Plano congelado II

Salimos de la pileta,
mi hermana y yo.
En el patio,
todo estaba listo
para el té.
El mantel bordado cubría
la mesa.
Las cucharitas y los platos
se mezclaban
con el punto cruz azul.
El olor de la tarde
era dulce,
había miel para las tostadas
y frutos naranjas
que colgaban
en racimo
desde las palmeras
pindo.

Mi abuela sirvió el lapsang souchong
en las tazas,
entonces el aire uruguayo
devino inglés,
y un poco ahumado también.
Comimos
tarta de ciruelas y crema fresca.
Las frutas tiñeron de rojo
las servilletas blancas
que dejamos sobre la mesa
antes de ir a cambiarnos.
Subimos corriendo la escalera
de mármol blanco
que rodeaba el braquiquito
nacido en el centro
de la casa,
y nos fuimos a poner
los vestidos nuevos.

Cuando volvimos a bajar,
el fotógrafo
que había contratado Esther
nos estaba esperando.
Nos sentaron en una esquina
de la pileta verde,
justo en el borde.
Mi hermana
se sacó los zapatos blancos
los ubicó bien juntos
prolijos, a un costado.
Yo como había bajado descalza,
sumergí un poco los pies
en el agua,
y mientras el hombre
nos enfocaba con la cámara,
por hacer algo,
arranqué un yuyo largo
y me quedé
ahí.
Sosteniéndolo
para abajo.

Plano congelado III

Extraña sensación
la de volver
a la casa
sabiendo que Esther
no está más
en este mundo.

El mosquitero de tul
blanco y gastado,
cae sobre la cama
y muy cerca,
colgando de la pared
a un costado
de la cabecera de nogal,
los retratos de sus padres,
de su hermana
y de otros familiares.
Todos los marcos son antiguos,
con diferentes formas,
de madera o de metal.

Me cuesta reconocerme en una foto
de cuando tendría unos dos años.
No había visto esa foto antes.
La descuelgo para mirarla bien,
es una foto en blanco y negro,
tomada espontáneamente
un día cualquiera de mi infancia.
Una típica escena de la vida cotidiana:
yo me estiro
sobre la cama de mis padres
para descolgar un teléfono.
Se destaca un rayo de luz
que entra por la ventana
e ilumina
mis ojos y mi pelo
despeinado.

Una foto chica,
en un marco ovalado
de bronce opaco,
con cintas pintadas
en esmalte azul.

Al darlo vuelta descubro
un pequeño alambre fino,
un ganchito
fabricado por Esther
para colgar el retrato en la pared.

Plano congelado
fin.

Tuve tres abuelas.
Con Esther no existieron
los lazos de sangre.
Pero cuando me vienen a la mente
ese cochecito antiguo azul
frente al mar,
los vestidos que nos cosió
a mi hermana y a mí
para sacarnos la foto
junto a la pileta
en el jardín de su casa,
y esa argolla de alambre
que ella misma fabricó
para sostener mi foto
entre los retratos de su familia,
pienso: con paciencia y con sus manos
nos hizo sus nietas.

Tenía piel de inglesa,
las manos con pecas,
los dedos cortos y fuertes.
Casi nunca se pintaba las uñas,
y si lo hacía,
creo que le quedaban mejor
sin pintar.
Me gustaba mirárselas,
tenían en su superficie
unas arrugas alargadas
que me llamaban la atención.
Yo las tengo ahora
esas mismas líneas largas
en las uñas del meñique y del pulgar.
Como Esther, pienso.
Y me alegro.

Textos: Paula Saporiti se presenta 👇

Fotografías: Sol Bergé se presenta 👇

La canción se llama Avenida Tres de Abril y es del músico multi-instrumentista oriundo de la provincia de Corrientes Guazuncho de su disco Existe.

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